Jaume Flaquer. Estamos en un cambio de época, sin duda, donde el centro del poder se desplaza hacia el Oriente, paralelamente a la crisis de Europa ya la incapacidad de EEUU de reconstruir los países que la hegemonía de su ejército ha conseguido destruir.

Nos trasladamos ahora al siglo XVI e intentamos imaginar cómo debieron vivir los habitantes de aquella época el trasiego que supuso aquel siglo. Por un lado, un desplazamiento del poder desde la Europa que miraba hacia el Mediterráneo (los dominios de la Corona de Aragón por un lado y la Italia del renacimiento por otro) hacia la Europa que miraba hacia América. El surgimiento del Imperio Español llega a proporciones descomunales con la anexión de todas las posesiones de Portugal. Este siglo de oro permitió el florecimiento de la mística española con San Ignacio, Santa Teresa y San Juan de la Cruz. Sin embargo, este esplendor estaba manchado de sangre: la sangre de los indígenas americanos y los esclavos negros por un lado, y la sangre de los encarcelados por la Inquisición y por la expulsión de los moriscos, por otra.

La Iglesia necesitaba ciertamente una reforma. En España, sin embargo, los reformadores eligen hacerlo desde el interior de la Iglesia a pesar de la tentación de ésta de situarlos fuera. Santa Teresa de Jesús brilla con fuerza en este contexto y por eso invitamos a la teresiana Viqui Molins para que nos hablara dentro del curso sobre los profetas y las crisis.

Santa Teresa desde joven, como otros de su tiempo, vive con preocupación las noticias de los conflictos de religión que llegan desde el centro de Europa y en concreto desde París con la irrupción de los Hugonotes. Sin embargo, durante la época en que la Iglesia decide tomar la iniciativa para reformarse a través del Concilio de Trento, Teresa tiene 30 años y vive centrada en sí misma, angustiada por su propia crisis personal. Mientras no resuelva ésta, mientras no salga del túnel interior de su alma, no podrá plantearse la reforma de los conventos. Su vida partirá pues de una reforma interior que irá desplegándose hasta llegar a ser una reforma exterior que afectará a toda la Iglesia.

Esta primera crisis, la vive ella en el interior del convento siendo ya monja carmelita. No entró con ilusión sino con resignación, con voluntad de soportar unos sacrificios menores que los de un purgatorio estricto que se merecería si siguiera otro tipo de vida.

Su «conversión» no es pues una conversión hacia el cristianismo viniendo de fuera, sino una con-versión (un volverse hacia) desde dentro hacia la profundidad. Ella tiene que superar obstáculos como la prohibición de leer ciertos libros en lengua vernácula. En ese momento ella recibe la fuerza de Jesús que le dice: «No temas, yo seré para ti un libro vivo».

Asentada en la roca de la superación de esta crisis, tiene fuerzas para enfrentarse con la reforma de los conventos carmelitanos fundando uno nuevo donde se destierra la diferencia de clase entre las monjas, y donde la búsqueda de una oración profunda, personal y unitiva no cae en la tendencia «quietista», es decir, en aquella tendencia y tentación de alejarse del mundo, de los problemas, y del hermano necesitado, con la excusa de la búsqueda de silencio. Ella, en cambio, ayudada por buenos confesores jesuitas, descubre la humanidad de Cristo y cómo ésta se encuentra en los más pobres.

Santa Teresa es una mujer fuerte capaz de resistir terremotos. Por eso pudo soportar la doble suspicacia que producía: por ser mujer y por ser mística.

Con su lenguaje popular de la época (que por eso es más difícil de leer que el culto y cuidado lenguaje de San Juan de la Cruz) escribe este texto de fina queja femenina ante el trato recibido por los clérigos, todos hombres:

“(…) [a las mujeres] las favorecisteis [Señor] con mucha piedad, y hallasteis en ellas tanto o más amor que en los hombres, pues estaba vuestra sacratísima Madre en cuyos méritos merecemos lo que desmerecimos por nuestras culpas… ¿No basta, Señor, que nos tiene el mundo acorraladas, que no hagamos cosa que valga nada por Vos en público, ni osemos hablar algunas verdades que lloramos en secreto, sino que no nos habíais de oír petición tan justa? No lo creo, Señor, de vuestra bondad y justicia, que sois justo juez y no como los jueces del mundo que, como son hijos de Adán, y en fin, todos varones, no hay virtud de mujer que no tengan por sospechosa. Sí, alguna día ha de haber que se conozcan todos… no hablo por mí pero veo los tiempos de manera que no es razón desechar ánimos virtuosos y fuertes, aunque sean de mujeres”.

Imagen extraída de: Wikimedia Commons

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Jesuita. Profesor en la Facultad de Teología de Granada (Universidad Loyola) y director de su Cátedra Andaluza para el diálogo de Religiones (CANDIR). Licenciado en filosofía por la UB. Licenciado en Teologia por el Centro Sèvres de París. Doctorado en Estudios Islámicos por el EPHE (Sorbona de París) con una tesis sobre el místico sufí Ibn ´Arabî. Ha realizado largas estancias en la mayoría de países islámicos del Mediterráneo, especialmente en Egipto (3 años). Ha publicado con Cristianisme i Justícia en su colección Cuadernos CJ Fundamentalismo (mayo de 1997), Vidas Itinerantes (diciembre de 2007) e Islam, la media luna… creciente (enero de 2016), así como diversos Papeles CJ como «Coronavirus: una sola humanidad, una común vulnerabilidad» (mayo de 2020) o «Palestina: la reivindicación imposible» (junio de 2021), entre otros.
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12 Comentarios

  1. Afortunadamente, el día que esperaba Sta Teresa ya ha llegado. En el mundo occidental, las mujeres consiguen titulaciones universitarias en la misma proporción que los hombres. En algunas profesiones importantes (medicina, profesorado, investigación, etc..) están al mismo nivel que lo hombres y lo que es más importante son ellas las convencidas que pueden llegar al mismo nivel si se lo proponen.
    En la Iglesia este día todavía no ha llegado. Sin embargo no olvidemos que la propia Sta Teresa y más recientemente la monja Hildegarda y otras que desconozco han sido declaradas doctoras de la Iglesia. Me imagino que la santa de Ávila no podía ni soñarlo.

  2. Por desgracia, no veo que la discriminación a la mujer se haya superado ni en el mundo religioso, ni en la sociedad. Pienso que la Santa de Avila estará, desde el Cielo, trinando porque la igualdad deje de ser la excepción.
    Me llama mas la atención de su texto, Jaime, la clase magistral de rezar que nos da en su popular castellano antiguo. Como habla con nuestro Señor, que nos quiere mas que nosotros nos podemos querer. Como maneja cierta ironía castiza en su forma de dirigirse a El. Es francamente un dardo encantador.

  3. Lluis-Ignasi i Miguel Angel,

    gracias por vuestros comentarios. Es curioso pero son aparentemente opuestos. Uno se alegra de los progresos de la situación de la mujer y el otro se lamenta de lo que le falta. Seguro que ella no podía esperarse ser considerada doctora de la Iglesia después de que sus obras fuesen leídas con lupa. Además ella no era ninguna doctora en teología, pero el Espiritu nos hace «maestros» del amor de Dios cuando nos dejamos guiar por él. Y ciertamente, Miguel Angel, ella es maestra de la cercanía de Dios. Por eso tiene tantas oraciones en las que se dirige a Dios como un amigo, y a un amigo se le dice de todo, se le muestra aprecio pero a veces también quejas con confianza; como Santa Teresa que viendo las dificultades que tenía en su vida y las sequedades decía: no me extraña que tengas tan pocos amigos, si los tratas a todos así. (la cita no es literal)

    jaume

  4. Santa Teresa, la Gran Teresa, és una dona que sempre fa pensar, que sempre dóna coratge, que sempre et diu, \"va, tira enfavant!!
    Sí que es va reformar l\’Esglesia i sí que ha canviat ¡faltaria més! Però si miro tota l\’esperança i goig que va insuflar en l\’Esgésia el Vaticà II i examino ara on estem, la veritat, es necessita ser molta santa Teresa……, i encara no han arribat els temps en què, de veritat es pugui dir \"que algún día ha de haber que se conozcan todos…. Estem cansades de sentir-nos dir que \"en dignitat\" som tots iguals, però es veu que aquesta dignitat no dóna per una igualtat de funcions. Que la Doctora, ara que ja n\’hi ha més, ens ajudi!!

  5. Gracias Roser pel comentari,

    Si veus els problemes de l’Església d’Anglaterra amb l’ordenació episcopal de les dones, ara que ja són preveres, …. pensa el que ens cal recórrer a nosaltres i el difícil que serà.

  6. El resum que ens has enviat, Jaume, no podia arribar en millor moment.
    El diumenge passat, Lluc ens parlava de Joan que, al desert, «el territori de la veritat» tal com l’anomena Pagola, i lluny dels poderosos (que per altra banda no el sentien), demanava la conversió interior. Santa Teresa, va saber trobar aquest «desert» per iniciar una nova vida on l’Amor ocupava l’espai principal. Va tractar-lo com Amic i així ho va ensenyar a totes les que la van seguir. Quin alliberament!
    Crec que Teresa pot ser un model de llibertat
    Cal demanar a Déu, també «aquella fe que enfonsa les muntanyes, omple les valls i fa planer el camí de la vida». Cal alçar els qui són a les fondalades i obrir camins d’igualtat per a tothom
    (llegit a la web setmanal de les benedictines de Montserrat)
    Treballant per a la igualtat s’obre els camí cap a Déu.
    Teresa n’és també un model.
    Gràcies Jaume!
    Rosa Maria

  7. El resum que ens has enviat, Jaume, no podia arribar en millor moment.
    El diumenge passat, Lluc ens parlava de Joan que, al desert, \"el territori de la veritat\" tal com l\’anomena Pagola, i lluny dels poderosos (que per altra banda no el sentien), demanava la conversió interior. Santa Teresa, va saber trobar aquest \"desert\" per iniciar una nova vida on l\’Amor ocupava l\’espai principal. Va tractar-lo com Amic i així ho va ensenyar a totes les que la van seguir. Quin alliberament!
    Crec que Teresa pot ser un model de llibertat
    Cal demanar a Déu, també \"aquella fe que enfonsa les muntanyes, omple les valls i fa planer el camí de la vida\". Cal alçar els qui són a les fondalades i obrir camins d\’igualtat per a tothom
    (llegit a la web setmanal de les benedictines de Montserrat)
    Treballant per a la igualtat s\’obre els camí cap a Déu.
    Teresa n\’és també un model.
    Gràcies Jaume!
    Rosa Maria

  8. Rosa Maria,

    Quan dius que l’article «no podia arribar en millor moment», aquest moment, més enllà del temps litúrgic és sens dubte un moment «interior», un kairós del cor que prepara la terra per rebre com a do tot el que cau en ella.
    gràcies.

  9. Gràcies per les teves paraules, Jaume.
    La pregària ens obre per poder rebre els dons (tants!) i acollir-los en aquest «temps de Déu i de salvació» que tenim dins del cor.
    Rosa Maria

  10. Querido Jaume: Como hijo de la Reforma Protestante del siglo XVI que es parte del gran movimiento que llamamos Reforma y que es previo a Lutero y más amplio que el área de su influencia, también me quiero considerar un hijo de Santa Teresa. Creo que los procesos de transformación no son siempre tan fácilmente secuenciales y en el caso de Teresa es paralelo. A medida que se produce su conversión personal entiende que las instituciones establecidas le quedan chica, que necesita otros aires. La reforma de la cabeza y los miembros de la iglesia se establece sin metáforas en la existencia de Teresa y en su comprensión del Evangelio de Jesús de Nazaret. Ella es parte de ese gran movimiento de Reforma que aún no ha terminado. Teresa no conoce directamente el pensamiento de Lutero pero me sorprenden sus semejanzas. El concepto de la sola fe, de la sola gracia y del solo Cristo, resuena en cada página y en cada movimiento de la vida de Teresa. Uno y otro por caminos diferentes llegan a la misma y radical espiritualidad. Teresa es la doctora de la gracia de Dios, de la fe centrada en la contemplación y puesta en acción de la pasión de Cristo y eso es lo que Lutero llama la teología de la cruz, es decir, el Dios que se revela siempre en lo opuesto que nuestra mirada jerarquica pretende encontrarle en palacios y templos cuando Aquel que se hace carne lo hace en todos los pesebres de los márgenes de los sistemas de exclusión

  11. Al visitar Avila me llamó la atención la ubicación del convento de San José y su profunda diferencia con el convento palacio de Santo Tomás donde solía confesarse. Mientras esté convento dominico tenía un difuso límite entre el Palacio de un Trastamara tan antisemitas y el espacio religioso institucional para 150 religioso, su propuesta de comunidad es toda una critica silenciosa pero efectiva de los compromisos de clase y de género de muchas de las propuestas religiosas de su contexto. A pesar de que el convento actual está desfigurado por la implantación de un iglesia realizada por el mismo arquitecto de El Escorial, no puede disimular que fue una casa humilde. Está ubicado en un espacio marginal de la ciudad porque está fuera de sus muros y en nada se diferencia de otras casas de ese tiempo y en ese lugar. Su camino espiritual es siempre una propuesta de reforma tanto en su cabeza como en la cabeza de la iglesia institución para transformarla en la iglesia acontecimiento donde hay justicia de genero y social

  12. Pastor Lisandro,
    Por supuesto este tipo de santos son un don para todas las Iglesias, igual que no pocos autores protestastes son una referencia en las facultades de teología. A los católicos, santa Teresa nos recuerda la «verdad» de la Reforma, la necesidad que tenía la Iglesia del XVI, en todos sus niveles, de volver al Evangelio y a Jesucristo.

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