Desorientados

Desorientados

Jordi López Camps. Este es el título del nuevo libro del libanés Amin Maalouf. El título es de por sí elocuente, y representa un sentimiento que compartimos algunas personas. No sé si muchas o pocas, pero así lo siento. Tengo ante mí muchas alternativas políticas, algunas pueden presentarse como muy atractivas y definitivas, pero todas son a corto plazo. Se agotan en ellas mismas. Por su debilidad, ¡qué atrevimiento el mío!, son efímeras y no las percibo como un nuevo relato histórico continuador de los grandes relatos del pasado. Las personas necesitamos que nos cuenten historias para seguir creyendo en el destino de la humanidad. Vivimos bajo la permanente sospecha de que las utopías han estado sustituidas por un simplismo exacerbante.

La sombra de las utopías fue difuminada por unos pensadores que decretaron su fin. De repente, las personas nos quedamos sin destino. Delante nuestro se abría un vacío aniquilador. Las utopías fueron sustituidas por el dictado del relativismo que nos decía que debíamos ser felices abandonando las certezas del pasado. Al final del camino ha aparecido la desorientación. Porqué con el fin de la esperanza utópica se han perdido los valores y principios que la humanidad había tejido lentamente en los lares de la historia. La política, espacio de transición que hacía posible que la utopía se hiciese historia, se ha convertido en el terreno del funambulismo ideológico. Todo es tacticismo y regate en corto, sin ideas renovadoras que ilusionen y nos convoquen a cerrar los ojos y a soñar que un mundo nuevo es posible. Un nuevo mundo donde se hagan realidad la justicia, la fraternidad y la bondad, la rectitud de corazón y donde la paz reine en la tierra y los corazones. Nos han robado los sueños.

Imagen extraída de: BCNAccions

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