Jaume Flaquer. – P. ¿San Francisco un profeta? Pensaba que los profetas eran quienes podían predecir el futuro…

– R. Más bien los que denuncian el presente imaginando las consecuencias futuras a las que puede llevar la situación actual.

– P. ¿Pero cómo denunciaba Francisco si no lo oímos nunca criticar a nadie?

– R. Desde el testimonio de su simplicidad evangélica.

Para presentar la 3 ª sesión del curso «Profetas y testigos ante las crisis» hemos contado con la participación del profesor capuchino José Manuel Vallejo, que nos ha ayudado a poner en contexto la vida de San Francisco.

A finales del s. XII no se vive una situación más fácil que la nuestra. La Edad Media está a punto de comenzar su declive para encaminarse a través de dos siglos de transición (XIII-XIV), a la Edad Moderna. La crisis no es tanto económica como una crisis cultural y de sistema de organización social y política de la sociedad. El sistema económico, social y político del feudalismo, que había sustituido exitosamente el modelo del mundo antiguo, estaba ahora entrando en crisis. Hay nuevas comunas o asociaciones de comerciantes que no quieren depender de los señores. El poder se desplaza progresivamente del campo a las ciudades. El valor fundamental ya no es la tierra sino el dinero. Se pasa de un mundo de estabilidad a un mundo móvil. Por ello, de la estabilidad de los monjes se pasa a la movilidad de los conventos y surge una nueva forma de vida religiosa: los frailes mendicantes.

Paralelamente, la Iglesia vive una crisis interna porque la acumulación de poder la han alejado de la simplicidad del Evangelio. Se ha inculturado maravillosamente al sistema de gobierno feudal, un sistema piramidal, donde el Papa-rey se encuentra en la cima de la pirámide. Ciertamente, esta acumulación de poder se ha conseguido evitando la dependencia que tenía hasta el siglo XI-XII de los señores feudales, que eran los que elegían a las autoridades eclesiásticas. Al asumir la Iglesia estos nombramientos adquiere un poder autónomo enorme.

A su vez, el mundo cristiano vive amenazado por tres frentes: por el norte, los bárbaros, por el sur, el islam, y en su interior, los cátaros. La Iglesia no tiene paciencia para esperar su conversión convencida, ni tiene una vida ejemplar suficiente para suscitar conversiones de manera natural por su testimonio. La impaciencia produce violencia sobre estos tres frentes: segunda cruzada y exterminio de los cátaros.

Los cátaros del sur de Francia tienen un gran éxito porque 1) reivindican la pobreza evangélica, 2) es un movimiento que surge del pueblo (son laicos), 3) leen el evangelio en lengua vernácula, y 4) hacen una predicación itinerante y sencilla.

Los franciscanos tomarán lo mejor de este grupo dejando de lado la herejía gnóstica de su teología, su purismo, y su maniqueísmo.

Estos elementos esenciales de la espiritualidad franciscana podrían ser también puntos de renovación de la Iglesia actual.

Francisco ejemplifica el carisma de ser profeta desde la simplicidad evangélica, de la denuncia desde el testimonio de vida. La vida es también una «palabra», por lo que este tipo de profetismo aparentemente inaudible también se arriesga a que alguien se dé por aludido.

En todo caso, si nuestro profetismo y nuestra denuncia de los elementos no-evangélicos de la Iglesia deben pasar a veces por la palabra explícita, tendríamos que:

1) Estar alerta para que ésta no sea una proyección de nuestro malestar interior, ya que la palabra generada desde la violencia interior es capaz de romper con el pecado que hay en la Iglesia, pero no de construir la de Cristo.

2) Procurar acompañar toda crítica de una autocrítica para no ponernos a nosotros como modelos, sino poner el evangelio.

Imagen extraída de: Wikimedia Commons

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Jesuita. Profesor en la Facultad de Teología de Granada (Universidad Loyola) y director de su Cátedra Andaluza para el diálogo de Religiones (CANDIR). Licenciado en filosofía por la UB. Licenciado en Teologia por el Centro Sèvres de París. Doctorado en Estudios Islámicos por el EPHE (Sorbona de París) con una tesis sobre el místico sufí Ibn ´Arabî. Ha realizado largas estancias en la mayoría de países islámicos del Mediterráneo, especialmente en Egipto (3 años). Ha publicado con Cristianisme i Justícia en su colección Cuadernos CJ Fundamentalismo (mayo de 1997), Vidas Itinerantes (diciembre de 2007) e Islam, la media luna… creciente (enero de 2016), así como diversos Papeles CJ como «Coronavirus: una sola humanidad, una común vulnerabilidad» (mayo de 2020) o «Palestina: la reivindicación imposible» (junio de 2021), entre otros.
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8 Comentarios

  1. san francisco denuncia con su ejemplo y su fe.Es un gran testigo de Jesus. Con su confianza total nos arroja a los brazos de Jesus. Todo sufrimiento actual lo relativiza, es una alegria dice el,l pensando en la gloria futura. Pienso que a largo plazo la critica a la Iglesia es transformadora cuando nace del ejemplo y la confianza evangelica. A corto plazo suele ser autodefensa.

  2. Fins fa poc, al Full Dominical de Barcelona, en un requadre petit a mà dreta i al peu de la primera pàgina, es publicava un breu text que recullien paraules de Joan XXIII.
    Jo ja l’esperava i els retallava.
    I al llegir el teu resum, Jaume, he pensat que el darrer, s’esqueia magníficament amb la simplicitat que va «profetitzar » amb el seu fer, Sant Francesc d’Assís.
    És aquest: «Esforçat per ser humil, però sense capficament, amb dignitat i estant disposat a deixar-te humiliar. Afegeix a això una gran simplicitat. Com més vell em vaig fent, més em convenço que això representa el principi més sòlid de la vida espiritual. Tota ciència, sigui humana o divina, arrenca de l’Evangeli, i de l’Evangeli «sine glossa», com el feia llegir sant Francesc d’Assis»

    Humilitat i simplicitat: el quid de la qüestió
    Rosa Maria Oliu

  3. Preciós, Rosa M.
    M’encanta a més que parla de ser humil sense capficar-se. Esforçar-se per ser humil pot ser una nova forma d’orgull.

    jaume f

  4. me ha gustado mucho ese profetismo de Francisco y de todos los que como el, queremos vivir libres, dejando lo que estorba a la Vida Evángelica, la de Jesús…. sin Jesus que es PALABRA hecha VIDA: sin su compañia, sin sus palabras hechas experiencia, mi vida no podra ser al menos una pregunta que interpele ¿quien ese este-esta que así es y obra? las palabras no cambiaran el mundo, sino la vida ..si se explica mejor.. pero Francisco poco escribio…. Más que simpatia, tenía empatia con todos y todo…. siempre me ha gustado Francisco por eso… todos hermanos….. lobo, luna, y el del 1º y los del 5º, y los Jefes y los que no piensan igual.. libertad, para eso pobreza buscada… y de ahi….. Fraternidad Universal.

  5. Apreciada Jelen,

    No abundan las confesiones de vida personales en estos medios…
    gracias por tu aportación

    Jaume f.

  6. Comparto plenamente las dos premisas que se resaltan, y aconsejan , que han de acompañar a todo profetismo.
    En tal sentido me llama mucho la atención que la denuncia de algunos profetas contemporáneos , en particular de determinados presbíteros españoles, alguno citado en el texto de referencia, que en su manera de amar a la Iglesia, insistentemente son muy críticos con la misma, sin tener en cuenta la conducta que recomienda san Francisco en su narración a fray León sobre la vía para alcanzar la “perfecta/verdadera alegría”.
    También se ignora en muchas ocasiones en esas criticas una premisa angular -sin que ello no signifique que no estén exentas de buenas razones para formularlas- que son las dificultades inherentes en cada uno de nosotros a una efectiva conversión, entendida como un acortamiento de nuestro comportamiento respecto al ideal evangélico, cambio personal que todos los estudiosos de tal aspecto- en múltiples trabajos al respecto , muy orientados últimamente para su aplicación al mundo económico y en particular de las grandes corporaciones – inciden que es ciertamente muy difícil de lograrlo a nivel individual , y aún más difícil sí lo que se ambiciona es cambiar una organización.
    En el ámbito religioso a ello alude Teresa Losada, misionera franciscana de María, en unas bellísimas reflexiones, en respuesta a Javier Alonso, publicadas en el Cuaderno de CiJ nº 179, cuando resalta que “cualquier cambio es un proceso, y es lentísimo” , reflexiones que van en la misma línea que las del cardenal Martini para quién “llegar a ser limpio de corazón es muy difícil, y exige un larguísimo peregrinaje….y solo posible mediante la gracia” (resaltando que nuestra siempre insuficiente conversión ha sido una reflexión constante en las meditaciones del padre Carlo María Martini
    Quizá estemos de nuevo ante un misterio, inherente a nuestra fe y a la siempre imperfecta idea de Dios , la muy diferente manera de entender el profetismo entre unas personas y otras, y sin dudar en modo alguno que en todos ellos se da una característica común que es la de tener los “ojos puestos en Jesús”.

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