"El pensamiento dominante nos ha convertido en consumidores, competidores y deudores"

“El pensamiento dominante nos ha convertido en consumidores, competidores y deudores”

Cristianisme i Justícia. No era fácil dar en menos de una hora unas “coordenadas para comprender el momento actual”. Unos tiempos que el mismo ponente describió como dominados por un sentimiento de “estupor” y donde “no hay nada que no se esté moviendo”. Pero, Iñaki Gabilondo, veterano periodista y afinado observador de la realidad nos supo dar algunas pistas no sólo para afrontar la coyuntura, sino para poder “superarla”.

Su análisis sobre el momento actual estuvo caracterizado por una dureza extrema. Culpó a un pensamiento dominante construido a la sombra de los gobiernos de Reagan y Tatcher, de haber convertido a enormes masas de seres humanos en “consumidores, competidores y deudores” al servicio de un sistema que él mismo definió como voraz e insostenible. Este pensamiento domina actualmente buena parte de la esfera humana reduciéndolo todo a criterios económicos y mercantilistas.

A pesar de la dureza del diagnóstico, Iñaki Gabilondo se mostró profundamente esperanzado. Las cosas se están moviendo y eso todo el mundo lo puede ver. Hay esperanza, y son muchas las personas que empiezan a despertar y que ya no se sienten atraídas “por la zanahoria” del pensamiento dominante. La recuperación de la dimensión humana que va más allá de lo económico es ahora la tarea más urgente. Necesitamos poner “rumbo al hombre, porque se vislumbra un tiempo nuevo”.

Para ello, fiel a un humanismo que bebe de la revolución francesa, el periodista vasco propuso recuperar la pata más olvidada de la triada “revolucionaria”: la pata de la fraternidad. Un mundo equilibrado no puede basarse únicamente en las legítimas aspiraciones de igualdad y libertad, se hace más necesaria que nunca hoy la recuperación de la dimensión “fraterna”, y más cuando los problemas nos presentan a una escala que es a la vez comunitaria y global.

Tampoco faltaron en su intervención referencias a noticias de más actualidad como el caso del proceso soberanista iniciado en Cataluña. Sobre éste pronosticó que “es imposible impedir la celebración de un referéndum” pero “el proceso será largo y requerirá de todos mucha categoría política”. Sí que fue taxativo, por otra parte, a la hora de describir como “finiquitado el actual Estado de las autonomías”. También se le preguntó sobre el premio Nobel de la Paz concedido recientemente a la UE. Sobre éste dijo que era “un premio extemporáneo”. Y aprovechó para denunciar como la UE, tan atenta a que España haga los deberes económicos, haya permitido un aumento tan grande de la desigualdad: “España -dijo- es actualmente campeona de Europa en desigualdades entre ricos y pobres”.

Sin papeles, con convicción y con su conocida capacidad comunicadora, Iñaki Gabilondo captó la atención de todas las personas que llenaban a rebosar la iglesia de los jesuitas de Casp para escucharlo. Es posible que no se dijeran cosas nuevas, pero se dijeron claramente cosas que a menudo se dicen en voz baja o muy dispersamente. La gravedad del momento exige como decía Iñaki de “políticos de altura”. Añadimos nosotros: y de periodistas de altura, como Iñaki, y de maestros y de abogados y, en general, de personas capaces de construir una esperanza alternativa al voraz sistema deshumanizador.

Empieza un nuevo curso: ¡manos a la obra, rumbo al hombre!

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