Josep CoboNecesitamos vocaciones sacerdotales como necesitamos el agua. No me refiero a la necesidad de que haya quienes desempeñen el oficio del sacerdote, sino a la de que haya quienes quemen las naves en nombre de Dios para ponerse en manos de los que no tienen lugar en este mundo. Necesitamos el sacrificio —el milagro— de esas vidas. Cristianamente vivimos de su fe. Su fe —su fidelidad, su obediencia— es la razón de nuestra esperanza, de que podamos abrir justificadamente nuestra existencia a la imposible posibilidad de Dios. Pues, como decía san Pablo, no nos justifican —no nos sitúan ante Dios—, ni nuestras buenas obras, ni nuestras creencias acerca de la naturaleza de Dios, sino la fe de los crucificados en nombre de Dios. Tan solo ella nos coloca correctamente ante Dios, pues cristianamente no hay otra presencia de Dios que la que encarnan esos que entregan su vida a los que ya no tienen vida por delante, en nombre de un Dios que, por encontrarse más allá, se encuentra más allá del tiempo. Creer otra cosa —creer, por ejemplo, que me basta con mi ‘experiencia’ pequeño burguesa de Dios— es creer, ciertamente, en otra cosa. En este sentido, cada vez me cuesta más entender la pastoral de las comunidades progres, la cual parece más preocupada por la promoción del buen rollo transconfesional que por la misión. Pues a veces creo que tan solo bastaría con que unos pocos creyentes dijeran, en vez de lo habitual (“vine amb nosaltres que t’ho passaràs bé“), aquello que les dijo Ernest Shackleton a los que acabarían siendo su tripulación: pasaremos hambre y sed; y es posible que no regresemos, pero hemos de cruzar la Antártida. Quien quiera puede dejarlo ahora.

Nota: (Josep Cobo ofrecerá los meses de enero y febrero un seminario en Cristianisme i Justícia sobre las Cuestiones fundamentales del cristianismo).

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Cuadernos de Cristianisme i Justícia relacionados:

Vientos de cambio. La Iglesia ante los signos de los tiempos de F. Javier Vitoria.

– Curas obreros. Compromiso de la Iglesia con el mundo obrero de Jaume Botey.

– Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad de José Laguna.

Imagen extraída de: Wikipedia Commons – Frank Hurley 

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Es licenciado en filosofía por la Universidad de Barcelona. Desarrolla su carrera docente en el Colegio de San Ignacio-Sarrià, donde imparte clases de historia de la filosofía. Su trabajo intelectual se centra en la necesidad de recuperar la dignidad epistemológica de la tradición cristiana sin caer en el antiguo fideísmo y en constante diálogo con, por un lado, la crítica moderna de lo trascendente, en particular la que encontramos en los escritos de Nietzsche, y, por otro, con las tendencias transconfesionales vigentes hoy en día. Escribe diariamente en el blog La modificación. Es miembro de Cristianismo y Justicia, donde, desde hace varios años, imparte cursos sobre la significación y vigencia de la fe cristiana. Es autor de Dios sin Dios (con Xavier Melloni), Fragmenta, 2015 coeditado por Cristianismo y Justicia.
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2 Comentarios

  1. Quienes siendo llamados por El Señor han aceptado ir a los «otros del Reino» verdaderamente «son presencia de Dios que entregan su vida a los que ya no tienen vida por delante. Son benditos del Padre. Es estimulante esta identidad del misionero. Gracias.

  2. Para mi ha sido indispensable asistir en el Casal Loiola al debate Melloni-Cobo y despues atender al seminario impartido por Josep Cobo en CyJ que ha terminado hoy, a la par de las explicaciones de Alexis Bueno sj para profundizar en el comprometido, brillante conmocionante y valiente mensaje cobiano. Mi fe como cristiano se ha forjado aun mas al fuego de este Dios que se humaniza en Jesus . Gracias de corazon.
    Miguel Angel

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