Daniel Izuzquiza. 3500 millones. Hace casi cincuenta años, Martin Luther King Jr. escribió su famosa Carta desde la prisión de Birmingham, un clásico de la literatura contemporánea y un aldabonazo a la conciencia de sus lectores. Allí decía el líder del movimiento de los derechos civiles: “Una ley injusta es una norma por la que un grupo numéricamente superior o más fuerte obliga a obedecer a una minoría pero sin que rija para él. Esto equivale a la legalización de la diferencia”.

He recordado este texto ahora que la votación en el Congreso de los Diputados del Real Decreto-Ley 26/2012 que, pretendiendo garantizar la sostenibilidad del sistema nacional de salud, introduce una serie de medidas que legalizan la diferencia, consagran la discriminación y fomentan la fractura social. Al menos 160.000 personas quedarán fuera de la atención sanitaria normalizada, por el mero hecho de ser migrantes en situación irregular (no son “turistas sanitarios”, sino “residentes de facto”). Además de violar un derecho básico y universal como es el de la salud, además de introducir serios problemas de salud pública, además de ser ineficiente desde el punto de vista económico, la medida presenta graves dificultades desde la perspectiva ética.

Hace exactamente cien años, en 1912, un abogado indio llamado Mohandas K. Gandhi residía en Suráfrica y luchaba por los derechos de sus conciudadanos, sometidos a un régimen laboral de semiesclavitud (el llamado “indenture system”). Curiosamente, ese mismo año sufrieron una grave epidemia de varicela. Señalo esto no por un prurito de curiosidad histórica, sino para indicar que –entonces como ahora— salud pública, discriminación laboral y dificultades de las personas migrantes están entrelazadas. Y que, en estas situaciones, la coherencia ética pide un compromiso de no-cooperación con el mal y, llegado el caso, una desobediencia cívica.

El jueves 17 de mayo, los diputados españoles tuvieron una oportunidad para oponerse al apartheid sanitario. En los últimos dos días, unos 10.000 ciudadanos se lo han hecho saber, a través de la iniciativa www.sanidadparatodos.org. Más concretamente, los diputados del Partido Popular pudieron mostrar si siguen la voz de su conciencia o si siguen los dictados de su formación política.

En otro texto memorable, Martin Luther King Jr. afirmó: “Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad”. ¿Habrá llegado ese día a nuestro país, o deberemos escribir una carta desde Birmingham, España?

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Jesuita. Trabaja como coordinador del Centro Pueblos Unidos de la Fundación San Juan del Castillo (Servicio Jesuita a Migrantes) y vive en una comunidad de jesuitas orientada a la acogida de jóvenes migrantes africanos. Es autor de varios libros, entre ellos “Enraizados en Jesucristo. Ensayo de eclesiología radical” (Sal Terrae, 2008) y el cuaderno n. 136 de CiJ “Revolución desde abajo, descenso revolucionario. La política espiritual de Dorothy Day” (Cristianisme i Justícia, 2005).
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