El mensaje de la amnistía

El mensaje de la amnistía

Guillermo Casasnovas. Leía con estupor el otro día cómo el Gobierno había anunciado una amnistía para que aquellos que habían evadido dinero al fisco pudiesen traer su patrimonio a España pagando solo un 10% de impuestos. Mientras todo el mundo clama contra el fraude fiscal – 70.000 millones de euros que nos ahorrarían unos cuantos recortes – y muchos reclaman un sistema fiscal más justo y más redistributivo, ahora resulta que vamos a premiar a los estafadores.

La situación me recordaba a los inicios de algunos programas de microcréditos en América Latina: después de años recibiendo donaciones, a los trabajadores rurales se les decía que, para que el modelo de ayuda fuese sostenible, tendrían que devolver el dinero que se les daba en forma de préstamos. Algunos campesinos se esforzaban para mejorar su productividad y poder devolver el crédito, mientras que otros quedaban como (más…)

El código del miedo

El código del miedo

Jesús Renau. Dicen: todo va muy mal. Estamos en una dura crisis que va para largo. Todavía habrá mucho más paro. Hemos estado a punto de una absoluta recesión. Ahora ya estamos en recesión. Lo que hemos vivido tardará muchos años en volver, si vuelve. Hay que hacer recortes generales. La sanidad pública estaba por encima de nuestras posibilidades. Hemos gastado demasiado y hemos ahorrado poco. Por favor, todo el mundo quieto, y no hagamos aventuras que sólo pueden empeorar la situación, etc. Así más o menos cada día, en los periódicos, en muchos telediarios, noticias, conversaciones y discursos políticos…

Mientras tanto, el sector del lujo, en una reciente feria que se hizo en Barcelona, comunicó a los medios que es de los pocos sectores que gana fuerza, que no está en crisis. Coches de gran cilindrada y lujo, perfumes preciados, incluso tapas de servicios de oro. (más…)

Carta a González Faus, por Pilar Rahola

Carta a González Faus, por Pilar Rahola

La Vanguardia. Estimado amigo, hace ya un año que te debía estas palabras, después del diálogo que tuvimos sobre la trascendencia espiritual. Pero como lo urgente siempre devora a lo necesario, la respuesta se ha demorado. Sin embargo, aquí estamos otra vez en Semana Santa y otra vez hablando de Dios. Agradecí tu preciosa descripción de lo que era la fe, espléndidamente resumida en el canto de Atahualpa Yupanki: «Hay cosas en este mundo / más importantes que Dios / que un hombre no escupa sangre / pa que otros vivan mejor». Ese Dios que me mostraste, que no busca la contemplación en sí mismo sino ser contemplado en el dolor de la gente, es un Dios ante el que me inclino. Creer no forma parte de mi diccionario, porque estoy más cercana al nihilismo que al bálsamo religioso. Pero hace años que entendí que la trascendencia espiritual había convertido a simples mortales en silenciosos héroes que dedicaban su vida a mejorar la de todos. Ese Dios que los ilumina, y que traza una línea de entrega, es un concepto maravilloso que me seduce a pesar de mi lejanía. Gentes como vosotros, creyentes de ese Dios de luz, sois un ejército de bondad que tinta el mundo con la pintura del amor. Y cuando observo vuestro recogimiento en días como estos, sobrecargados de simbolismo, algo de vuestra paz me serena. (más…)

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