Victor Codina. A  pesar de la simplificación mediática y casi caricaturesca de esta contraposición, no  resisto  la tentación de  desarrollarla brevemente en estos días de Pascua.

El movimiento de Cristianos por el socialismo (CPS) surgió en los años 70 en diversos  lugares de Europa y América Latina. No era un partido político sino un foro de debate y diálogo entre cristianismo y socialismo, entre fe cristiana y marxismo. Tanto la derecha política como la eclesiástica lo estigmatizó; debían reunirse en la clandestinidad y usar lugares falsos para despistar a sus perseguidores. Sin duda  hubo riesgos y ambigüedades en algunos de sus militantes, pero  recordamos los nombres de algunos de sus principales promotores, verdaderos modelos de fe y compromiso cristiano.

Han pasado los años, cayó el muro de Berlín, cayeron las Torres gemelas, en la Iglesia hemos pasado de la primavera conciliar al invierno eclesial. Estamos en otra galaxia: mayo del 68, la teología de la liberación, la opción por los pobres…suenan a muchos como objetos de anticuario. Los tiempos han cambiado y ahora muchos cristianos se abren a las religiones del Oriente y dialogan singularmente con el budismo: silencio, zen, iluminación, lucha contra los dragones interiores, distanciarse del deseo, revestirse de compasión, comunión cósmica…También aquí hay ilustres maestros y guías cristianos. Pero a diferencia de los CPS,  ahora no es  necesario ocultarse en la clandestinidad; hay sectores eclesiales que miran con buenos ojos esta vuelta a la interioridad, al silencio y a la contemplación,  aunque  algunos advierten de sus riesgos: subjetivismo narcisista, insensibilidad social, disolución de la historia y de la persona en el mar del Todo absoluto…

De  esta contraposición  solo deseo apuntar dos reflexiones. La primera es reconocer el dinamismo y la capacidad que posee  la fe en Jesús para abrirse y dialogar con culturas, filosofías y religiones, lo cual es positivo siempre que  se realice con el necesario discernimiento evangélico y comunitario.

La segunda es preguntarnos si hoy podemos desconectarnos tan fácil y alegremente del  pasado, olvidando cuanto de positivo había en los CPS: solidaridad con los excluidos, sintonía con la tradición bíblica de la justicia para con el pobre, el huérfano y la viuda, con las opciones de Jesús de Nazaret, con la parábola del juicio final cuando seremos examinados sobre el amor. ¿Hemos de oponer  silencio y  compromiso social, mística y profecía, interioridad e historia, Oriente y Occidente,  el  Jesús que ora en el monte y el Jesús que expulsa a los mercaderes del templo? ¿No podríamos ver en las actuales ansias de espiritualidad  una corrección y profundización positiva de los deseos de compromiso social de los años 70 que también tuvieron  errores y ambigüedades? ¿La opción por la justicia nació siempre de una auténtica experiencia espiritual cristiana? ¿Pero hoy  no sería necesario preguntarnos si  el silencio interior nos lleva al seguimiento de Jesús y a su opción por el Reino de Dios?

En síntesis, los diversos espíritus y movimientos siempre se disciernen mirando a Jesús de Nazaret, crucificado y resucitado: “Cuando sea elevado a lo alto, atraeré a todos hacia mí” (Juan 12, 32).

http://www.nodo50.org/cps/
¿TE GUSTA LO QUE HAS LEÍDO?
Para continuar haciendo posible nuestra labor de reflexión, necesitamos tu apoyo.
Con tan solo 1,5 € al mes haces posible este espacio.
Jesuita. Estudió filosofía y teología en Sant Cugat, en Innsbruck y en Roma. Doctor en Teología, fue profesor de teología en Sant Cugat viviendo en L'Hospitalet y Terrassa. Desde 1982 hasta 2018 residió en Bolivia donde ha ejercido de profesor de teología en la Universidad Católica Bolivia de Cochabamba alternando con el trabajo pastoral en barrios populares Ha publicado con Cristianisme i Justícia L. Espinal, un catalán mártir de la justicia (Cuaderno nº 2, enero 1984), Acoger o rechazar el clamor del explotado (Cuaderno nº 23, abril 1988), Luis Espinal, gastar la vida por los otros (Cuaderno nº 64, marzo 1995).
Artículo anteriorAbusar de Dios
Artículo siguienteGoldman Sachs: el negocio de hambrear

7 Comentarios

  1. Estimado Victor, de todo lo expuesto no tengo mucho que añadir, simplemente que no acabo de enter cual es el planteamiento en síntesis.
    Saludos

  2. Creo que no es incompatible sino que al revés, la oración lleva a ser más responsable y a profundizar el compromiso por la justicia. Ya lo decía el hermano Roger de Taizé en su libro «Lucha y contemplación»: «La lucha y la contemplación tienen una sola e idéntica fuente: Cristo, que es amor. Si oras, es por amor. Si luchas por devolver un rostro humano al hombre explotado, es también por amor».

  3. Apreciado Víctor Codina,
    Gracias por su artículo aunque tengo que decirle que no estoy en sintonía con usted.
    Los siento, pero la comparación me parece poco afortunada.
    Parece que, o tenga algo contra el budismo, o desconoce profundamente el budismo.
    ¿Porqué tiene que oponer budismo a solidaridad social?
    Podría exponer exactamente la misma idea pero sin oponerse a nada, y menos a otra «religión».
    Entiendo perfectamente el mensaje que quiere transmitir pero, repito, la comparación me parece poco afortunada.
    Pienso que deberíamos creernos de verdad lo del diálogo inter-religioso.
    Sin ánimo de polemizar. Reciba mi saludo más cordial,
    Lluís Pascual

  4. Budismo y compromiso social no se contradicen ni mucho menos porque para cambiar este mundo primero ha de cambiar el propio sujeto sin dejar de comprometerse con la justicia según sus posibilidades. Las dos cosas van a la par. El budismo y Jesús predican el vaciamiento del ego y el desasimiento, algo que es necesario para luchar contra la injusticia sin caer en el orgullo o en el protagonismo.

  5. Un més que cordial saludo.

    Fa temps que no es parla d’aquell moviment cristià que amb tota la bona fe del mon molts varem optar per militar en C.P.S. Ah! quins records, Bé, penso que ja es temps de fer i fer-nos autocrítica. Que fa fallar? …o potser no va fallar re, senzillament que el temps tot o rovella, tot cansa, i més quan vas contra corrent (…) De fet jo diria el que sempre he anat dient, és a dir: Barem fallar en la filosofia, be en la teologia asclar! Si tenim en compte que la ciència es l’alimenta de la filosofia i que la ciència contínuament està canviant, no varem saber adaptar aquest canvis en el tarannà del nostre quefers diaris a més a més que com ja he dit, anar contra corrent és molt feixuc i pesat, cansat i poc o poc uns per aquí altres per allà en varem deixar anar en les voreres del camí. Que podria dir mes? pues per una part que el esser humà es pur misteri, i per una altra que la vida es lluita i en la lluita la bondat i te mol poc a dir ,si jo no lluito millor que tu no et podré ven-se (…)

  6. Benvolgut Víctor,
    Molt bé, molt bé!. Com diuen en un programa de TV3: » algú ho havia de dir».

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingresa tu comentario!
Please enter your name here