Lucia Montobbio. Hace poco murió Roser Bofill, directora de la revista Foc Nou, en la que se sigue trabajando en estos momentos junto con otros compañeros en la redacción de El Ciervo. Repasando sus libros para así poder publicar una antología, encuentro una página dedicada a esta frase: “Perdono pero no olvido”.

Esta frase me ha traído muchos quebraderos de cabeza, desde siempre hasta hoy. ¿Es posible perdonar sin olvidar? ¿Es posible no sentir rencor si recordamos la falta? He sido defensora de la diferencia entre perdonar y olvidar. Creo que lo sigo siendo. Sin embargo la relación entre estos dos verbos genera cada vez más preguntas, de las que no sé encontrar respuesta acertada, pero que merece la pena sentir.

La duda es necesaria. Éste no será un escrito resolutivo, ni argumentativo o cerrado. No defenderé ni una permisa, ni la contraria. Sólo será un artículo compartido, ese es el único objeto.

Transcribo a continuación, sacado del libro Quédate con nosotros.

 

“Hay una frase que se dice a menudo: Perdono, pero no olvido. A mi modo de ver el perdón ha de ser olvido. De lo contrario no es auténtico perdón. Aquel daño que nos hicieron, aquello que nos dolió, si se perdona, ha de olvidarse. Si queda dentro es como un pequeño roedor agujereando nuestro corazón y, por muy perdonado que creamos que lo tenemos, sale a flote en las circunstancias menos esperadas. Es el rencor. Perdonar y olvidar. No es fácil, pero ha de ser así. Muchas cosas de las que hablo no son fáciles, pero esto no obsta para que sean cosas buenas y que tengamos que tender a ellas; otra cosa muy distinta es que lo consigamos. […] Perdón y propósito de enmienda, claro. Porque pedir perdón y no hacer el esfuerzo de no volver a ofender, no estar dispuesto a rectificar, no sirve para mucho. […] Perdonar, pedir perdón, pero tratar por todos los medios de que, en adelante, no tenga que pedirse perdón otra vez.”

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Estudió Periodismo (UAB), Cultura de Paz y Gestión de Conflictos (UAB) y Mediación profesional (UPF). Ha trabajado en diferentes departamentos de comunicación dentro del tercer sector: Fundació Arrels, Cristianismo y Justicia, Co-operation Ireland, Migra Studium, la Fundación Social de Hijas de la Caridad. Desde 2006 colabora con la redacción de El Ciervo donde se elaboran las revistas de Foc Nou y El Ciervo, primero como redactora, luego como jefa de redacción y ahora en el consejo de dirección. Actualmente, es responsable de comunicación en el Instituto de Ciencias Religiosas de Barcelona y es mediadora de conflictos familiares en Weidemann BCN. Colabora con varios medios, entre ellos, Catalunya Religió.
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10 Comentarios

  1. É impossível esquecer -olvidar- o fato. Mas é possível esquecer a malícia de então, como quem recorda um castigo enjusto e duro em criança. Recorda e até conta o fato sorrindo a quem o injustiçou…

  2. Lucía, he llegado a esta página a través de una amiga y me encuentro contigo! Me ha gustado mucho leer lo que dices y tu recuerdo a nuestra querida Rosario. Era una persona muy sabia, así que creo que tiene razón en lo que dice y me quedo con su mensaje y el tuyo como una reflexión muy enriquecedora.

  3. Hay una arenga muy famosa en las protestas de las víctimas de conflicto armado que luchan por sus derechos que siempre mi inquietó: «ni olvido ni perdón, sanción a los culpables». Por su puesto que me resistí a cantarlo, sobre todo por la falta de perdón. Luego vino Calle 13 con su canción «Latinoamérica» y su exquisita frase: «perdono pero nunca olvido».

    El perdón es definitivamente una exigencia cristiana y ante eso no hay excusa válida. Por otra parte, el olvido no debe entenderse como ausencia de memoria, sino todo lo contrario, como memoria individual, colectiva e histórica. En ese sentido, el no olvido (la memoria) es garantía para que cualquier desmesura ocurrida, nunca más vuelva a repetirse, es un acto preventido y curativo.

    Olvidar es una pretención sencillamente imposible, no se puede olvidar por más que quisiéramos. Mario Benedetti en uno de sus poemas dice: «el olvido está lleno de memoria». Sin perdón, aquello que precisamente se quiere olvidar es lo que más se recuerda. Perdonando, no debe olvidarse porque con su recuerdo se previene, se sana. Y la prevención y la sanidad sólo será posible si es canalizada por la justicia.

    En ese sentido, me parece válido, aceptable y cristiano perdonar y no olvidar. ¿Qué es la eucaristía sino un ejercicio de memoria de de perdón constante?

  4. No se olvidara nunca el daño que nos han hecho. Lo que está mal es actuar con odio contra quien hizo el daño y como consecuencia de haber sufrido por ello. Entiendo que se debe perdonar, a quienes te dañaron, y por eso no se debe actuar contra ellos en consecuencia y en revancha por los daños que nos causaron.

  5. Siento que cuando uno perdona debe hacerlo de corazón . Sino no tiene sentido alguno. Eso que dicen perdono pero no olvido, no es valido. El perdonar es libertad del alma, no de los los dientes para afuera. El pasado en el pasado está y si perdonas serás completamente libre.

  6. Es posible perdonar, pero no olvidar. Por supuesto que es posible. El perdón llega cuando se puede pensar en esa persona y lo que nos hizo, sin rencor alguno. Voy a poner un ejemplo de lo que me ha pasado hoy.

    Mi trabajo es muy competitivo. Hay auténticos buitres y tienes que tener los pies muy en el suelo para que no se te vuele la cabeza. Dentro de toda la competitividad, se puede llegar a un plano de cordialidad, sin embargo, siempre que se quiera.

    Y sobre todo hay líneas que jamás deben sobrepasarse. Pues bien, yo, que me considero una persona que no tiene problemas con nadie, asentada, tuve un problema con un compañero. No solo me llegó a insultar llamándome «loca del coñ…», sino que intentó llamar a la policía para decirles que yo lo estaba acosando (cuando él ya había hecho irse minutos antes a una compañera llorando a casa). Enseguida me vi respaldada por otros compañeros que lo detuvieron y le dijeron que estaba era él el que había perdido los papeles (sé que luego, hablando este hombre con otros compañeros reconoció que se le había ido la cabeza). Si no lo hubieran detenido, hubiéramos acabado los dos en el cuartelillo, él acusándome de algo falso y yo tratando de demostrar mi inocencia. Y aunque las cosas se hubieran arreglado, ser detenida significa tener ya una mancha ante la ley. Eso queda registrado.

    Pues bien, después de meses sin aparecer por allí (no he sido ni la primera ni la última con la que ha tenido problemas, aunque antes de eso sí que lo he apoyado mucho), viene hoy a darme dos besos. Le he saludado y le he vuelto la cara. No me sale ser cariñosa con él. Es decir, si vuelve al puesto de trabajo, no tengo problemas en saludarlo, en guardarle su turno para que vaya a desayunar, etc, pero no puedo volver a ser lo que era con él, no por nada, no le guardo rencor ni mucho menos, pero no me fío, porque sé que en cuanto vuelva a verse sometido a estrés, volverá a arremeter contra quien crea que es más débil.

    Se puede perdonar y no olvidar ni volver a confiar. Se pone la otra mejilla, pero atenta a pararle la mano a quien intente volver a golpeártela.

  7. Se puede perdonar y no olvidar ni volver a confiar. Se pone la otra mejilla, pero atenta a pararle la mano a quien intente volver a golpeártela.

  8. En las Escuelas de Perdon y Reconciliacion, les mostramos dinamicas ludicas como herramientas para perdonar, pero el olvido no existe, solo que tengas una demencia senil o alzheimer, la mente del ser humano guarda, lo importante de perdonar es recordar sin dolor, ahi es cuando hay perdon, pero olvidar humanamente no es posible, es como cuando en la meditacion se dice «pon la mente en blanco»; tambien nuestro maestro de oracion contemplativa, nos dice que solo anestesiado te queda la mente en blanco. En el perdon es importante recordar sin dolor, para que no nos vuelva a suceder y poner limites con el agresor o agresora, de acuerdo con nuestra dignidad de ser humano.

  9. gracias por la aportacion a la sociedadd y mas a personas que como yo , buscar tambien ser defensoras en un mundo mas pacifico , menos egoista
    me llmo Dthna durante años vivi tantas violencias de todo tipo pero con la gran ayuda de DIOS , logre perdonar pero recuerdo como fuera posible encontrar una pastilla para tomarla y olvidar definitivamente

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