24 horas en Roquetas de Mar

24 horas en Roquetas de Mar

Xavier Casanovas. Un joven “moreno”, como llaman aquí a los subsaharianos, llama a la puerta a las 22.30h de la noche. El padre Jesús, con ganas ya -a sus más de 70 años- de ir a dormir después de cenar, le abre la puerta. Parece que ha sido arrestado por la policía de Roquetas, la razón, un blanco había sufrido un robo con agresión por una persona de color con una camiseta roja. Él vestía hoy la camiseta de la selección de Portugal (también podría haber sido la de España, muchos aquí van con camisetas de fútbol al igual que en África). Esto había pasado a las 9h de la mañana: más de nueve horas detenido sin saber exactamente el porqué. Él asegura que estaba durmiendo a la hora de los hechos y muy probablemente sea así. Para más Inri el joven moreno se llama de nombre Innocent.

Jesús, misionero en África durante 30 años, junto con Jesús Mari y Joaquín, gestionan un centro de acogida y pastoral donde se realizan cursos de alfabetización e informática para los inmigrantes que trabajan en los invernaderos de la zona. Es habitual que cada día alguno de los alumnos se acerque a su casa. El otro día uno que no podía pagar la bombona de butano y temía que lo echaran del piso donde vivía con 9 personas más.

Todo esto ocurre en el barrio de las 200 viviendas. Un barrio donde la gran mayoría de los habitantes son inmigrantes subsaharianos, pero también puedes encontrar marroquíes y rumanos. Blancos los puedes contar con los dedos de la mano. Por las calles los negros te paran y te saludan. Les hace ilusión verte.

Almería Acoge trabaja sacando adelante el proyecto Soñando Nuestro barrio. Empezaron hace dos años pero la crisis ha hecho que más que mejorar, la realidad del barrio empeore. Al terminar la fiesta final de los campamentos que han organizado este año, acompañamos a casa un niño que se abrió el labio jugando y le daba miedo que la madre lo regañara. Caminando por esas calles a las ocho de la tarde y con una claridad total, los niños juegan en la misma calle y a la misma hora en que prostitutas rumanas se ofrecen a marroquíes. La situación se ha complicado en el barrio. Las asociaciones de aquí denuncian que cuando llaman a la policía esta no aparece y que las ambulancias no vienen cuando se las necesita.

Cuando llegamos a casa nos encontramos a Juan y Ana. Son un matrimonio de Almería, su fe vivida de forma radical les ha llevado a comprometerse con la realidad de los inmigrantes en su provincia. Él trabaja en un banco, ella es funcionaría de la Agencia Tributaria, pero aprovechan las horas del mediodía que les dan de descanso en el trabajo para repartir comida a los pisos donde viven inmigrantes amigos. Su hijo de 12 años acompaña a la madre a dar clases de alfabetización y enseña a subsaharianos que le doblan la edad a hablar en castellano. Parece que en la escuela del Opus donde estudia le suspendieron la religión este año. Les preguntaban “¿Qué es la caridad?”, el padre enfadado llamó a la escuela: “la teoría quizás la suspenderá pero le aseguro que a este chico no le pueden suspender la práctica”.

Estas son algunas de las anécdotas vividas en 24 horas en Roquetas de Mar donde nos ha gustado pasar los últimos veranos organizando colonias para los niños y colaborando con la gente de allí. Hay muchas realidades que se conocen poco o muy poco en nuestro país. De alguna manera nos sentimos con el deber de hacer extensa la realidad de una tierra que nos ha acogido cada vez que la hemos pisado. Una tierra de gente sencilla y humilde, llena de contrastes.

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