Dinero y religión, un binomio complicado

Dinero y religión, un binomio complicado

Lucia Montobbio. Voltaire acaba su carta filosófica número seis de este modo: “Entrad en la bolsa de Londres, ese lugar muchas veces más respetable que las cortes; allí veréis reunidos a los diputados de todas las naciones para la utilidad de los hombres. Allí el judío, el mahometano y el cristiano tratan el uno con el otro como si fuesen de la misma religión, y no dan el nombre de infieles más que a los que hacen bancarrota; allí, el presbiteriano se fía del anabaptista, y el anglicano recibe la promesa del cuáquero.

A la salida de esas pacíficas y libres asambleas, los unos se van a la sinagoga y los otros a beber; éste se va a hacerse bautizar en una gran cuba en nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo; aquél hace cortar el prepucio de su hijo y hace farfullar sobre el niño palabras hebraicas que no entiende; esos otros se van a su iglesia a esperar la inspiración de Dios, con el sombrero en la cabeza, y todos están contentos.”

Acabo de aterrizar de Belfast y recibo una invitación del GTER (Grup de Treball Estable de Religions) para asistir a una reunión formativa en la parroquia de los Ángeles. La sesión lleva por título: “Comunidades religiosas y finanzas éticas.” Allí en Norte Irlanda el binomio relgión-poder también trae quebraderos de cabeza y la conexión entre poder-finanzas éticas para las comunidades religiosas me parece atractiva. Así que no tardo en dejar la maleta, y sin deshacerla salgo directa hacia la calle Valencia.

Sentados y esperando con ilusión la primera ponencia de Arcadi Oliveres, presidente de Justícia i Pau, nos encontramos mezclados entre el público judíos, protestantes, católicos, ortodoxos, islámicos, budistas, y laicos. Puedo distinguir diferentes atuendos como talits, kipas, hábitos, kasas, además de crucifijos, rosarios, y símbolos bahais, y otros muchos que no reconozco. Lo que les ha llevado a coincidir hoy aquí no es la bolsa de Londres, pero también está relacionado con el dinero.

Dinero y religión, dos palabras que tienen un noviazgo complicado. Sin embargo todo se resume al uso que le des a ese poder o a ese dinero. De por sí lo material no es malo, lo que podría serlo es el modo que tenemos de obtenerlo y al fin al que lo destinamos.

Vengo de la tradición cristiana católica, y con la ayuda del segundo ponente Xavier Marín, profesor de la Ramon Llull, recupero diferentes fragmentos que nos hablan de las dos caras de la moneda.

Por una parte, aquella expulsión de los mercaderes del templo (Jn.2, 13-22): “Jesús subió a Jerusalén, y halló en el templo vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y cambistas sentados. Hizo un azote de cuerdas, y los echó a todos del Templo con las ovejas y los bueyes, tiró las monedas de los cambistas y volcó las mesas. Y dijo a los vendedores de palomas: Quitad esto de aquí: no hagáis de la casa de mi Padre un mercado”.

Por otra, la parábola del buen samaritano (Lc.10, 25-37): “Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.”

Queda claro entonces, que la posesión de riqueza no es lo malo, lo que sí se ha de considerar es qué uso se da a estos billetes y monedas… Y he aquí donde el papel de las finanzas éticas juegan un rol importante.  En Barcelona tenemos la suerte de contar con bancos como TriodosBank, o Fiare y cooperativas como Coop57 y OikoCredit. Todos aquí presentes hoy también.

En una de las pausas, entre cafés y madalenas, me pongo a hablar con alguien que me resulta familiar. Estudiamos periodismo en la misma facultad, seguro que nos cruzamos alguna vez por los pasillos o coincidimos en el bar. Núria Mateos, responsable de prensa de FETS (Finançament Ètic i Solidàri), me describe de forma breve las cooperativas y los bancos que se presentarán después del almuerzo.

Triodos Bank es un banco ético que pone en práctica una política de inversión responsable. Cualquier persona puede ser cliente  y puede abrir cuentas de ahorro o cuentas corrientes, así como domiciliar sus recibos o la nómina.

Fiare es una fundación de ahorro responsable, su objetivo es crear una cooperativa de crédito de ámbito estatal que utilice la actividad bancaria para transformar la sociedad.

Coop57 es una cooperativa de servicios financieros orientados a promover la intercooperación y la economía solidaria, destina sus recursos propios a dar préstamos a proyectos que promuevan la auto-ocupación, el cooperativismo, el asociacionismo y la sostenibilidad sobre la base de principios éticos.

Oikocrèdit Catalunya es una  cooperativa de alcance mundial. Tiene dos líneas de actuación. La primera es difundir el concepto de inversiones socialmente responsables. La segunda, captar fondos en nuestro país, mediante la compra de acciones de Oikocredit Internacional, que utiliza este dinero para otorgar créditos a organizaciones locales de países en desarrollo.

Y es exactamente así como más tarde estas entidades se presentan, mientras los representantes de las comunidades religiosas escuchan. Luego, cada una de las religiones expone sus necesidades. Todos coinciden en la falta de espacio para el culto, o la reforma de los edificios que ya utilizan para este fin, pero lo más importante: todos necesitan dar mayor impulso a su actividad social, a su compromiso con los habitantes de Barcelona.

La sesión acaba con un final abierto, con un posible puente que quizás se construya en un futuro próximo. Mientras a las finanzas éticas les puede interesar que las comunidades religiosas guarden su dinero en una entidad que sea coherente con sus principios; a las comunidades religiosas les puede interesar conseguir créditos y préstamos de estas finanzas éticas para impulsar sus proyectos comprometidos con la sociedad.

Lucia Montobbio, periodista.

http://www.elciudadano.cl/2009/10/24/banca-etica-europea-el-banco-para-una-nueva-economia/

 

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