Guillermo Casasnovas. Ayer estábamos hablando con unos amigos sobre la manifestación del 19-J y salieron dos ideas que me parecieron interesantes relacionadas con la información y los medios de comunicación, entre otras cosas porque cada una va en una dirección distinta y eso es algo que, en este movimiento tan lleno de escalas de grises, hace que se complementen.

La primera es que los grandes medios de comunicación sólo hablan del 15M cuando les interesa, casi siempre buscando más el morbo que la crítica constructiva, y, en algunos casos, con un claro sesgo a favor de los que mandan. Por este motivo, no es raro que en nuestra conversación saliese el tema de que, el propio domingo 19 de junio, muchos preguntaban extrañados “¿Hoy hay manifestación? ¿Y esta vez con qué motivo?”… cuando estoy seguro que estas mismas personas se enteraron perfectamente de otros episodios más “suculentos” para la prensa como la limpieza a porrazos de la Plaza Catalunya o la supuesta kale borroka que se manifestaba a las puertas del Parlament. Al día siguiente el 19-J sí que era portada de la mayoría de diarios, pues está claro que no se puede pasar por alto a cientos de miles de personas en varias ciudades españolas pidiendo cambios estructurales (aunque aún había algún diario que insistía en restarle importancia). Personalmente me he informado de todo esto a través de las redes sociales más que de los medios tradicionales, que parecía que siempre iban un paso por detrás y que – la mayoría – escribían los artículos de opinión desde sus cómodos sillones.

La segunda es la otra cara de la misma moneda, y es que para los que siguen un poco de cerca la evolución de estos acontecimientos, puede parecerles que todo gira en relación al 15M y que todas sus energías tienen que estar concentradas ahí, cuando en realidad la vida sigue. Es fácil perder la perspectiva cuando cada día lees el blog de Democracia Real Ya, los twitters de acampadasol y acampadabcn, los vídeos censurados de youtube y el facebook de tus compañeros de fatigas, cuando ahora que tenemos tantas fuentes de información a nuestro alcance vale la pena utilizarlas de manera complementaria y no excluyente. Si no, se pueden acabar retroalimentando los que siempre piensan igual y confundir la realidad con las opiniones, y la realidad incluye a políticos intentando que los recortes que se ven obligados a llevar a cabo no paralicen la economía, empresarios que intentan llegar a final de mes sin que el banco les cancele las pólizas, emprendedores que se animan a tirar adelante sus proyectos a pesar de la que está cayendo, profesores que educan a sus alumnos para que sean más creativos e innovadores… y tantos otros que no salen ni en unos medios ni en otros.

Seguramente hay que encontrar un término medio, ni ignorar – y mucho menos criminalizar – al movimiento de los indignados, ni pasarnos el día hablando de si nos manifestamos o nos acampamos, si no empezar (o continuar) una reflexión profunda de nuestro modelo económico y social a la vez que pensamos cada uno cómo podemos ser, en el día a día, más responsables, más productivos, más solidarios, más proactivos, más austeros, más constructivos…

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Investigador y docente en ESADE, Universitat Ramon Llull. Doctor en Management por la Universidad de Oxford, su principal área de investigación son las prácticas que nacen en la intersección del mundo empresarial o financiero y el impacto social, tales como el emprendimiento social o la inversión de impacto. También es miembro del seminario social de Cristianisme i Justicia.
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3 Comentarios

  1. M’ha agradat la reflexió. en especial la part més proactiva final. Com puc jo ajudar a que la situació millori i fer ho.

  2. Gràcies Elena.
    A veure si, com tu dius, aquest any que comença sumem esforços – uns des del parlament, altres des de la reflexió, l’estudi, l’empresa, els serveis socials… – per millorar la situació de tots i sobre tot la dels més vulnerables.

  3. Te doy toda la razón, no es razonable acabar alienado por estar alineado con una sola fuente de información.

    Pero lo que hicieron algunos diarios de los mas vendidos en Cataluña, que seguramente reciben ayudas publicas y que de una u otra forma son en parte una carta de presentación de nuestra sociedad, es una vergüenza pues que un director de un diario «serio» escore su opinión tan en contra de los indignados es vergonzoso y que luego, por la fuerza de los hechos (manifestación masiva y sin incidentes) reconduzca la información sin entonar para nada un mea culpa hacen que aunque «la vida sigue» sea diferente.

    No todo ni mucho menos es el movimiento de indignados, pero desde un punto de vista comunicativo el trato que se da a cualquier acontecimiento si que nos permite ver lo sesgado que esta casi todo. Nadie ha dicho ni una sola palabra sobre la opinión engañosa del director de un diario centenario que a raíz de sus comentarios sobre el movimiento de indignados da vergüenza ajena que siga dirigiendo un diario como el que direge… ¡Vaya sociedad de pandereta¡

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