Tere Iribarren. «Hemos cruzado la línea roja que separa las actitudes democráticas de las que no tienen en cuenta la voluntad de la mayoría”. La Vanguardia, Jueves 16 junio, pg. 25.

Hemos cruzado también otras muchas rayas rojas en el suelo de nuestras ciudades y las pisamos sin saber que dejan a los demás al otro lado de la raya.

Rayas rojas:

  • El desahucio a muchos ancianos de sus casas viejas y sin arreglos posibles.
  • La falta de trabajo en familias sin más entrada que el no tener entrada.
  • Las esperas de meses de una operación urgente, de una prótesis necesaria
  • Los que duermen en el suelo porque no tiene techo.
  • Los que piden comida y el Banco de alimentos está bajando los presupuestos.
  • Los miles de jóvenes que no tienen experiencia de salir de casa a trabajar
  • Los emigrantes que viven amontonados solo con derecho a una cama por horas.
  • Los niños que no tienen leche para alimentarse porque no hay en el reparto.
  • Las mujeres, ofrecidas en anuncios, para usar y tirar.

Rayas rojas, a las que prestamos menos atención.

Rayas rojas que hemos descolorido entre todos.

Rayas rojas que no nos avergüenzan.

Rayas rojas que son agresivas, desestabilizadoras.

Rayas rojas muy inquietantes y duraderas.

Rayas rojas que tendrán efectos a corto y a medio plazo.

Rayas rojas que tampoco se deben de cruzar.

Rayas rojas pisadas no una vez sino cada día.

 

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Religiosa del Sagrado Corazón. Licenciada en teología. Coordinadora de los cursos y actos de Cristianismo y Justicia. Miembro del patronato de la Fundación Lluís Espinal – Cristianismo y Justicia.
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