Cosas de blancos

Cosas de blancos

Josep F. Mària. Estoy pasando el mes de julio en Kinshasa (RD del Congo). Paseando por los barrios de esta megápolis he tomado de nuevo conciencia del color de mi piel, ya que los niños, al verme, gritan con simpatía: “¡Mundele!”, que significa “¡Blanco!” en lengua lingala.

Las diferencias van quizás más allá del color de la piel. Una diferencia chocante se refiere a la familia. Me explico.  Mi colaborador en ESADE y buen amigo Fredrick, keniata, está pasando el verano en su tierra. Estos días vive en casa de “su tía”. Bueno, en realidad no es tía carnal, sino una anciana que le aprecia, y le presta gratis una habitación en su casa. Y la otra noche, mi compañero jesuita Ignace recibió una llamada. Al colgar dijo: “Era mi hija”. Enseguida se explicó: es una joven originaria de Bukavu (en este del país), a quien él acogió en 1994 en una ONG, cuando era una huérfana de 10 años. Al estallar la guerra de 1996 en Bukavu, esta niña marchó hacia el oeste. Atravesó 2.000 Km de selva tropical, en un viaje de pesadilla, y fue acogida por familias de Testigos de Jehová en diversas ciudades. Al llegar a Kinshasa, se presentó en la comunidad de Ignace “buscando a su padre”. Tras el desconcierto causado, el bueno de Ignace la identificó–habían pasado 10 años- y escuchó con pavor su increíble periplo. Total, que decidió ahijarla. Ahora ella vive con los hermanos y hermanas de Ignace, y es tratada como una sobrina, porque “su padre” es este jesuita.

Pero no todo son ventajas en este concepto de familia extensa africana. En el campo empresarial, es causa de muchos fracasos. Porque a menudo los hermanos, primos, hijos y sobrinos del dueño (o la dueña) toman sin pagar los productos del negocio. Si no se les explica muy bien la diferencia entre el negocio y la familia, la ruina empresarial es segura.

Los africanos, al referirse a ciertos aparatos de alta tecnología llegados del Norte, usan una expresión: “Cosas de blancos”. Para mí, esto de la familia extensa es igualmente sorprendente: “Cosas de negros”, le llamo. Ignace se ríe.

Familia extensa versus tecnología y eficiencia empresarial. Cosas de negros versus cosas de blancos. A lo mejor ninguna cultura puede tener las dos cosas a la vez. Quizás somos invitados a reconocer las diferencias, y a dejar penetrar lo bueno de la cultura del otro en mi cultura. Quien sabe si la humanidad -blancos, negros y amarillos- es una variada, original, ambigua e increíble… familia extensa.

Josep F. Mària

Jesuita y profesor de ESADE
KinshasaStreet

http://www.africanwireless.com/kinshasa_office.htm
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