Los mercados están nerviosos

Los mercados están nerviosos

Jesus Renau. Esta ha sido una expresión muy repetida durante estas últimas semanas. Nos parece bastante cínica por no decir grotesca y desafortunada. ¿Quiénes son estos mercados? ¿Qué control democrático tienen? ¿Qué valores defienden? ¿Están dispuestos a hacer un buen diagnóstico sobre su estado de nervios? ¿Aceptarían una buena terapia de choque por parte de los legítimos representantes del pueblo, a quienes corresponde realmente tener el poder?

Debajo del frío y neutro nombre de MERCADO lo que hay son poderosos intereses financieros que instrumentalizan, al servicio del propio beneficio, aquello que sea necesario para mantener o aumentar los activos económicos que mueven. Como bien señaló Juan Pablo II en la carta encíclica social “Sobre el trabajo humano” hoy el empresario es un ente indirecto, difuminado que no da la cara, que cambia de localización en segundos… y que es responsable de muchas explotaciones humanas que claman justicia.

Los MERCADOS  pueden ser una buena tapadera de aquellos que desde hace años han mirado de escaparse del control democrático. Los mercados son necesarios y legítimos desde el punto de vista económico, pero también son una gran trampa en manos de grupos sin escrúpulos, que, como afirmaba San Pablo, han convertido el afán de dinero en la peor de las idolatrías.

Los que realmente están nerviosos son los parados que no llegan a fin de mes, la gente que ya no sabe dónde acudir en busca de comida, los habitantes de Haití que no reciben ni una parte de aquello que se les prometió por parte de los grandes países después del sismo, las mujeres discriminadas laboralmente que trabajan las mismas horas que los hombres pero para recibir sueldos sensiblemente inferiores… etc. Hay mucha gente que está nerviosa… pero ¿los mercados?

La ansiedad de los que se esconden bajo el paraguas de los mercados va consiguiendo su objetivo: ir desmontando la sociedad del bienestar. Pieza a pieza… pronto llegará a las pensiones pero no se pararán allí. Hay, en este momento, un pulso entre la política democrática y las finanzas globales que escapan a las leyes estatales y a mayoría de convenios que marcan las reglas de juego. Y de momento parece que, gracias al llamado nerviosismo de los merados pierde la democracia y gana la dictadura del dinero. Cambio de modelo… hemos pasado de la dictadura del proletariado a la dictadura del dinero. Una nueva forma de fascismo, eso sí con ataque de nervios incluido.

mercats_ansiososhttp://attacmurciajufiglo.blogspot.com/2010/05/que-mercados-financieros.html
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