Lourdes Zambrana. Tengo ante mi a Antonio (Antonio no se llama Antonio en realidad, claro está, pero para el caso es lo mismo). Tiene 42 años. Demasiado viejo para las empresas y demasiado joven para beneficiarse de los incentivos de contratación y otros recursos para mayores de 45 años.

Lleva 3 meses sin trabajar. Es un trabajador especializado (oficial de 1ª en soldadura) y un currículum que me impresiona (¡no sabia que existiesen tantos tipos de soldadura!). Trabaja desde los 17 años, y en su currículum veo que tiene una FP superior y unos nueve o diez cursos de formación.

Su aspecto es agradable, limpio, educado, arreglado. Un poco nervioso (es normal, es la primera entrevista).

Su último trabajo fue un contrato por obra y servicio. Los contratos por obra y servicio, explica él, no te permiten ninguna estabilidad, porque nunca sabes cuándo se va a terminar. De un día para otro te dicen que no vuelvas y te rescinden el contrato.

Al principio de su vida profesional trabajaba de manera estable, pero en su currículum se observa como progresivamente se reduce el tiempo de trabajo en cada empresa: los contratos son cada vez más cortos y el va cambiando cada vez más de empresa.

Vive en un albergue. No me habla de su familia y yo tampoco le pregunto nada. Solo pretendo escucharle y orientarle en la búsqueda de empleo, no hace falta que me explique situaciones que sin duda serán dolorosas (por algo vive en albergue, digo yo) y en las cuales yo no le puedo ayudar (me dedico a orientación laboral solamente).

Cobra el paro, pero le quedan ya solo dos meses por cobrar. Luego ha de preguntar en la OTG si puede acceder a los 400 € de ayuda durante seis meses. ¿Cómo voy a vivir con 400 €?, me pregunta él. Le respondo la verdad, que es imposible vivir con 400 €. Si sigue en el albergue tendrá el alojamiento y las comidas cubiertas, y aún podrá ir tirando. Si por algún motivo sale del albergue, con los 400 € tendrá que escoger si prefiere destinarlos a dormir (pagarse una habitación, no precisamente de hotel, sino una habitación realquilada a saber en qué condiciones) o a comer y dormir en la calle, por que para todo no da.

Nunca ha sido atendido en un recurso de atención social. Es la primera vez que estoy en un albergue y que hablo con asistentas sociales, me dice. Hasta ahora, ha tenido una vida normalizada. Pero ya se le han terminado los ahorros y los contactos (ya ha pedido ayuda a todos sus amigos) y ha perdido la vivienda. Está en la calle. Está en riesgo de exclusión. Todavía no se puede decir que está en la exclusión, pero está en riesgo de caer en ella. Si encuentra un trabajo pronto no tendrá problema: no ha perdido hábitos laborales ni capacidades y en cuanto cobre el primer sueldo se buscará una habitación y se espabilará. Si no encuentra trabajo su situación se puede ir cronificando y agravando, y entonces sí que estará en situación de exclusion……

¿Y yo qué le digo? Pues le animo. Le digo que es un trabajador especializado con un buen currículum, que la búsqueda de empleo está peor por lo de la crisis pero que no ha de desanimarse, que hay que estar motivado, bla, bla, bla… y pienso que es una pena ver cada día tantas víctimas de la crisis sentadas ante mi mesa sin poder hacer mucho más que escuchar. Y me tengo que buscar en las entrañas la esperanza cristiana, por que hay días que no la encuentro, y tengo que estirarla (como si fuera un chicle) a ver si me dura hasta que se pase esto de la crisis.

pobresahttp://www.pobrezamundial.com/tag/desarrollo-social/
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Diplomada en Trabajo Social, licenciada en Ciencias Políticas y diplomada en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Fundación Mambré que atiende a personas sin hogar, en el programa de Vivienda. Miembro de Cristianismo y Justicia. Ha publicado en CJ el cuaderno «Nuevas militancias para tiempos nuevos» (nº 110).
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6 Comentarios

  1. Lourdes, te felicito por el trabajo que estas realizando. Sí, en el fondo de nuestro ser está presente la esperanza cristiana de un mundo mejor es posible y que hay que construirlo entre todos. Tu estas poniendo tu granito de arena, todos debemos de hacerlo desde el lugar en que cada uno está. En mi país ya he visto situaciones parecidas tanto en la crisis del 2002, como en otras y jovenes que vienen de generaciones de exclusión. Es un desafío como cristianos, un cuestionamiento permanente a no bajar los brazos y trabajar para que todos tengan una vida digna y plena. Cristo interperla en cada uno de nuestros hermanos que sufren…

  2. Eiii, no m’acava d’agradar aquesta frase:

    «I per dins, penso que és una pena haver de veure cada dia tantes víctimes de la crisi assegudes davant la meva taula sense poder fer molt més que escoltar»

    Si que pots fer (i ho fas), pots orientar, escoltar i empatitzar… pots fer que l’altra torni a confiar i que torni a recuperar la força per treure de nou els mecanismes que el duran a una vida normalitzada (o el màxim possible dins les seves possibilitats)…

    Evidentment és un treball de temps i temps i molta paciència… però d’això es tracta, no?…

    Els que treballem al sector social, no podem fer massa mes del que tu expliques… o si?… jo crec que si, que tot i que no veiem els resultats que volem (o esperem) podem fer molt per`la persona que «seu a la nostra taula» cada dia…

    Un petonet i felicitats d’una professional de la salut mental!

  3. Cuando una piensa en la cantidad de tiempo que destina a leer los blogs de prensa, ver la TV , o a leer las publicaciones en internet sobre temas cristianos(p.e Eclesalia, Atrio,Redes Cristianas,…; solo por citar a las que consumen gran parte de su energía en cuestionar nuestro cristianismo de bajo pérfil, y con especial actitud crítica a la Iglesia Institución) , y en vez de dedicar ese precioso tiempo, nosotros los cristianos, que deberíamos seguir el modelo de entrega absoluta al modo de Jesús , deberiamos usar todos nuestros talentos en intentar encontrar soluciones que ayuden a paliar los graves problemas que atraviesan personas como Antonio; no podemos quedar inmóviles, paralizados bajo ese «realismo resignado»-en palabras del obispo italiano Vicenzo Paglia-, que nada podemos cambiar; ¡Claro que podemos, si entre todos, uno a uno, cada uno en su campo de especialización, dedicaramos nuestra mente en buscar salidas, soluciones, y como último recurso dar lo que nos sobra de nuestro pan de cad día ; a ello nos invita el seguimiento fiel al Evangelio.
    También, como diría el gran hombr de oración, y esperanzadamente crítico, cardenal Martini, a buen seguro necesitamos fortaleza, y la acción de la gracia, del Espíritu, para que nos mueva decididamente en esa dirección

  4. La verdad es que la situación (de Antonio, pero podríamos poner, tristemente, muchos otros nombres) que nos relata Lourdes, te lleva a una sincera y, necesariamente, dura reflexión sobre nuestra manera de vivir el cristianismo, al margen de tantos sufrimientos y situaciones injustas. No estoy generalizando: me aplico la “receta” a mí misma; no sé si soy cristiana de perfil bajo o más que bajo, por lo que, aun siendo muchas veces crítica con la Iglesia institución( de la que formo parte), no dejo de valorar, admirar y agradecer la labor de asociaciones ligadas a la Iglesia, como Cáritas o Manos Unidas entre otras y la entrega de no pocos fieles, independientemente de pertenecer al clero o ser seglares, al servicio de los más desfavorecidos. Creo que eso no debe impedir el hacer crítica cuando hay que hacerla; pero, bueno, éste no es el tema. Vuelvo a Lourdes y Antonio: como te comenta, muy acertadamente, tu compañera en el trabajo social,es mucho lo que haces/ hacéis, aunque resulte difícil para vosotros/as mismos valorarlo. ¿Te preguntas qué sería de tantos “Antonios”, para vergüenza de nuestra sociedad cada día más numerosos, si no estuvieseis ahí escuchándolos , alentando su esperanza y ayudándolos a ir buscando salidas?.Y también te digo Lourdes, que comprendo ese sentimiento tuyo de impotencia y frustración por no poder hacer todo lo que desearías, sentimiento, igualmente, de indignación ante los desencadenantes de la crisis, injusta con quienes no la han provocado, que va dejando de día en día mas personas en el camino.Hay momentos en que yo no sé qué haría y siento que mi confianza en ese Dios que parece ser un simple espectador ante el dolor, la necesidad y la miseria, se tambalea. Entonces es cuando me doy cuenta de yo no estoy haciendo lo mismo que tú y los que como tú decís que no sabéis qué más hacer; y ante esto sólo me queda aceptar mi responsabilidad, tragarme mi vergüenza y empezar a hacer algo. Así, que como ves , no ayudas únicamente a «Antonio», sino también a otros como yo.

  5. Puede que dedicar energías a criticar a la Iglesia Institución sea un desperdicio de capacidades cuando ese problema puede resolverse acogiéndose como cristiano a otra estructura eclesial cuyas características sean conformes con lo que creemos correcto. Ahí está la Iglesia Episcopal, úna estructura eclesial plural, igualitaria y participativa en la que os podríais sentir a gusto, liberando buena parte de las energías gastadas en la crítica para otros propósitos.

    Podeis echar un vistazo a la Iglesia Episcopal en su web http://www.anglicanos.org/

  6. A lo mejor es cierto que dedicar energías a criticar a la Iglesia Institución sea un desperdicio de capacidades cuando ese problema puede resolverse acogiéndose como cristiano a otra estructura eclesial cuyas características sean conformes con lo que creemos correcto. Ahí está la Iglesia Episcopal, úna estructura eclesial plural, igualitaria y participativa en la que os podríais sentir a gusto, liberando buena parte de las energías gastadas en la crítica para otros propósitos.

    Podeis conocer un poco de la Iglesia Episcopal en su web http://www.anglicanos.org/

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