Jesus Renau. Quizás se esté hablando ya demasiado de la educación como medio para reconstruir el tejido económico, en lugar de hablar de ella como medio para la formación, intelectual, afectiva y social que aspire a la plenitud de las personas y de las relaciones humanas. Evidentemente que la educación tiene importancia de cara a la economía; pero su finalidad no es abastecerla de técnicos y operarios que la ayuden a ser más productiva y a augmentar los beneficios excedentes. Aquí reside una perversión de las grandes finalidades educativas especialmente en la infancia y la adolescencia.

Educamos hombres y mujeres para que consigan niveles de libertad, felicidad, capacidades de relación, valores artísticos, morales y sociales, capacidades mentales, cordiales e imaginativas… y no buenos robots funcionales, que rindan a modo de productores disciplinados y cegados por acumular curriculums y escalar a lugares importantes. Hay que resituar el tema, otra vez. ¿Qué hemos de ofrecer a las nuevas generaciones? Sobre todo, llegar a ser personas responsables de sus derechos y deberes, capaces de crear red, de interesarse activamente por la polis, y también de convertirse en emprendedores sociales y laborales. Personas rectas, honradas, de criterio, abiertas y constantes… no máquinas camufladas de persona humana.

¿Para que sirve la poesía? ¿Para que sirve la música, el arte de la conversación, el interés por todo lo que es humano? Pues, para mucho; posiblemente sea lo más importante de la vida, ya que todas estas cosas evitan aquella soledad que conlleva la frustración y que envía la gente a hacer cola ante los infinitos consultorios de precariedades como la baja autoestima, la depresión y el desprecio hacia uno mismo.

Quizás pronto descubramos la posibilidad del retorno a los clásicos, del placer por contemplar la naturaleza, del valor del silencio, de la conversación que apacigua angustias, del buen humor y la alegría por el trabajo bien hecho. Tenemos que superar una educación que margina la formación de la persona porqué piensa que hablando inglés desde pequeños, y tecleando ordenadores continuamente, estos niños nos seran mucho más rentables, y nos aseguraran así el futuro de las pensiones.

¡Atención! El centro de toda escuela es el niño y no los posibles réditos y beneficios a obtener en el futuro. El economicismo, tan criticado por la Doctrina Social de la Iglesia, está intentando convertir la escuela en una especie de sala de máquinas humana buscando el máximo rendimiento futuro. Decimos NO, a una injerencia del economicismo en el campo sagrado de la formación humana y de los valores de la infancia.

20071001elpepiedu_2http://profesordeeso.blogspot.com/2007/10/la-enseanza-bilinge-en-fp-dos.html
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Jesuita. Profesor de Teología Espiritual en el ISCREB. Director Espiritual del seminario interdiocesano. Miembro de Cristianisme i Justícia y del equipo de pastoral del Casal Loiola de Barcelona. Autor de artículos y publicaciones sobre la dimensión social de la espiritualidad y temas educativos.
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3 Comentarios

  1. El problema es que las políticas educativas de los gobiernos de turno han pretendido utilizar la educación como correa de transmisión de su propia ideología y asegurarse así el tipo de ciudadanos que les interesaba manipular.Y así hemos ido pasando de ley en ley,incapaces de aprovechar lo postivo,por poco que fuera,que podían tener cada una de ellas; del “la letra con sangre entra”,hemos aterrizado en el principal objetivo de la LOGSE: que el niño sea feliz en la escuela”.En este salto,que era necesario, hemos ido dejando en el camino una serie de valores, no incompatibles con los de tolerancia,solidaridad,etc. de la moderna pedagogía,tales como la responsabilidad,el esfuerzo,la capacidad de respuesta ante las frustraciones,el disfrute de una buena lectura,la capacidad de emocionarse con una poesia,un cuadro,una melodía….Hemos dado el salto a las nuevas tecnologías,sin preparar a los niños en el uso responsable y crítico de las mismas,dejando de lado las fuentes humanísticas del saber que cimentan la formación integral de la persona,Hemos fracasado en saber conjugar lo bueno del sistema viejo con lo bueno del progreso .Creo que nada se hace porque sí,consciente o inconscientemente se sigue un plan fijado; tal vez pueda ser que no interesan ciudadanos críticos,que en un momento dado sean un estorbo para el desarrollo de determinadas políticas.Somos más útiles como “rebaños”.Y en este momento concreto, como dice el Sr. Renau, interesan los adolescentes y los jóvenes más como máquinas productivas que como miembros de una sociedad realmente creativa, progresista y solidaria, en la que se sientan responsables de sus derechos y deberes y en la que desarrollen los valores que hacen al ser humano “persona”.

  2. Coincido con Encarna y Jesús en las apreciaciones que hacen respecto de la educación. Básicamente lo que dicen es una característica generalizada a nivel mundial. No obstante, en el caso de mi país, resulta mucho más retador el cambio que se sugiere pues no sólo estamos hablando de cambios de enfoque pedagógico, sino el diversificar y repensar cómo anexar nuevos «saberes» provenientes de las culturas que cohabitan en nuestro territorio.

    Parece ser que el hecho pedagógico no sólo pasa por realizar cambios en las formas aplicativas de la educación, sino en convertir las aulas y el proceso de enseñanza-aprendizaje en espacios en los que todas las personas tienen algo que decir y aportar. Un espacio en el que la coherencia entre el decir y el hacer se visibiliza no sólo en lo formal del colegio sino como referente en la comunidad.

    Y, sobre todo, modificar el sistema evaluativo. Hay que pasar de lo meramente cuantitativo (cosificador de la persona) a lo positivamente cualitativo (liberador de la persona) y en el que la educación genera verdaderos resultados de impacto (transformación de la persona) al exterior de los muros de las Unidades Educativas (transformación de la sociedad).

  3. ¡Qué bueno ese proyecto educativo del que nos habla Rodrigo. .Deseo que sean capaces de llevarlo a término, sin dejarse arrastrar por ningún tipo de intereses o conveniencias; aunque si, como creo entender, es el plan educativo del país, tienen mucho a su favor. Es envidiable.
    El otro día lo que hice fue una crítica de nuestras políticas educativas, en la diferente sucesión de gobiernos, que, como muy acertadamente apuntas, son características generalizadas a nivel mundial. No obstante, no se pueden ignorar las experiencias de distintos grupos de innovación pedagógica y alguna otra de carácter muy minoritario, que han aportado algo de luz, al margen de los programas “oficiales”, a los procesos de enseñanza/ aprendizaje de nuestros niños y jóvenes.
    En cuanto al sistema educativo vigente ( sin abandonar la alusión crítica), si no estoy mal informada, creo que las reformas más significativas se han producido en la Enseñanza de Infantil (es pecialmente) y Primaria; algo ha llegado a las llamadas Enseñanzas Medias y absolutamente nada a la Universitaria y , para colmo, ahora nos vemos obligados a afrontar el Plan Bolonia inmersos, debido a la crisis, en unos recortes presupuestarios verdaderamente preocupantes. Así que resulta evidente que, además del lastre que arrastramos , vamos a continuar con los “deberes” sin hacer durante bastante tiempo más.
    Ojalá sepamos algún día entender, como ustedes, la necesidad de una Enseñanza diferente e integradora, en la que la formación de la persona, como tal, sea considerada el motor del cambio de modelo de sociedad.
    Les deseo mucha suerte en su empeño.

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