Neus Forcano. Se nota la crisis económica y la ciudadanía observa con descontento como los gobiernos occidentales se han visto forzados a recortar gasto público y prestaciones del estado de bienestar. El paro ha ido en aumento des del año 2008 en nuestro país. Los sindicatos y los datos del Instituto Nacional de Estadística constatan que, en un primer momento, afectará sobre todo a los hombres, ya que las actividades productivas de la construcción y la industria automovilística –tradicionalmente masculinizadas- fueron las primeras en reducir puestos de trabajo. Aún así, ya se ha visto que durante el 2009 y durante los primeros meses del 2010, es el sector servicios el que  ha resultado más afectado por la crisis. Y en este ámbito sí que podemos hablar de pérdida de puestos de trabajo para las mujeres. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de esta situación a largo plazo? ¿Cómo puede afectar especialmente a las mujeres esta crisis?

La fragilidad laboral de las mujeres: la doble o triple jornada se mantiene

La crisis agravará aún más la desigualdad que ya existía entre hombres y mujeres. Las mujeres continuaran asumiendo en mayor medida tareas domésticas y de atención a familiares, además de intentar mantener trabajos precarios o parciales para aportar dinero a la economía familiar. Tampoco en tiempos de crisis se abordará la equiparación de salarios entre hombres y mujeres, en situaciones de igual capacitación, formación o cargo, tal como ocurre en muchas empresas.

Según el informe del 2009 sobre Las mujeres en el mercado laboral de Catalunya elaborado por la Secretaría de la Mujer de CCOO [1], a pesar de que la tasa de actividad de las mujeres en el mercado laboral no ha parado de subir, es aún hoy 16 puntos por debajo de la tasa de actividad masculina. En lo que se refiere al salario, el mismo informe indica que las mujeres ganan cerca de un 30% menos de sueldo que los hombres. Si el 35% de los hombres asalariados tienen ganancias superiores a 2100€ mensuales, las mujeres que ganan este salario suponen el 21,6%.

En Cataluña podemos decir que tenemos un mercado laboral segregado en función del sexo. Uno de los sectores laborales más precarios es el de los servicios, y es uno de los más feminizados. También según el informe citado de CCOO, las mujeres se concentran mayoritariamente en el sector del comercio y la hostelería, los servicios profesionales y administrativos, y del ocio y el trabajo doméstico, en un porcentaje que oscila entre el 12% y el 30% de los trabajadores [2]. El porcentaje de mujeres con jornada parcial en España es del 81% mientras que el de hombres es el 19% [3].

Si la solución que toman los gobiernos para resolver la crisis es solamente reducir salarios, facilitar el despido en las empresas y recortar gastos del estado del bienestar y prestaciones laborales, serán las mujeres, las que estén condiciones más frágiles, las que sufrirán plenamente las consecuencias.

Con esta política de reducir gastos sociales, saldrán perjudicadas las leyes y ayudas para conciliar vida laboral y familiar, o por dependencia de algún familiar enfermo… Con frecuencia se argumenta que los hombres tienen más accidentes laborales, pero las mujeres tienen más enfermedades o han de coger bajas por dolencias menores con mucha más frecuencia. ¿No será un detonante de “la doble o triple jornada laboral” a la cual se ven abocadas las mujeres por razón de género?

Precarización, indefensión y violencia

La necesidad económica puede obligar a soportar  situaciones de injusticia y maltrato. Y esto, tanto en el trabajo como en las relaciones interpersonales. La precarización y la fragilidad laboral de las mujeres, juntamente con la disminución de las prestaciones sociales, contribuye al aumento de la violencia de género. Es cierto que la violencia de género no está directamente relacionada con una clase social concreta, no es exclusiva de situaciones de pobreza y de falta de recursos económicos; pero también hay que tener en cuenta que en momentos de crisis, crece la tensión social y se agudiza la jerarquización del poder de unos pocos sobre la mayoría. De rebote, en la estructura familiar, el fuerte ve justificada la dominación o abuso sobre el débil. Hay que tener presente que España no ha podido reducir el número de mujeres asesinadas por familiares o por su pareja, que se mantiene en una media de 70 mujeres al año, aunque este año 2010 a 9 de julio ya llegamos a las 62![4]

Y no querría olvidar, tampoco, cuando hablamos de economía sumergida o trabajo irregular, las mujeres forzadas a prostituirse. Sé que el tema de la prostitución es complejo, nada homogéneo, y que se ejerce por diferentes motivos y situaciones. No obstante, querría hacer mención a la cantidad de mujeres que se pueden ver obligadas a esta situación con tal de encontrar unos ingresos.

Por lo que se refiere al colectivo inmigrante, muchas chicas de origen marroquí, por ejemplo, llegan a la prostitución a través de redes de familiares o conocidos que ya se encuentran en el país de destino, y que las introducen en casas con la promesa de trabajo doméstico o de ayuda familiar. Otras, mayoritariamente mujeres del este de Europa o subsaharianas, se encuentran sin documentación y a merced de redes ilegales de tráfico con humanos. Un 80% de las personas que en todo del mundo se ven implicadas en redes de tráfico son mujeres y menores. España es uno de los destinos favoritos de las redes de  prostitución. El año 2003, 400.000 personas del este fueron compradas y llevadas a España engrosando las cifras del tráfico sexual. Según el Ministerio del Interior español, solamente en dos años (2005 y 2006) se desarticularon alrededor de 880 redes de prostitución forzosa[5]. Desgraciadamente, estas cifras seguramente han aumentado. Serán necesarios recursos y gasto social para controlar este tráfico, para formar e insertar laboralmente las mujeres y los jóvenes que deseen abandonar la situación de prostitución forzosa.

Alternativas en tiempos de crisis

Si como comenta Joan Tugores (catedrático de economía de la Universidad de Barcelona) en una entrevista realizada en Vilaweb (www.vilaweb.cat) el 1 de octubre del 2008, la crisis ha sido provocada por la falta de ética en determinadas prácticas de los bancos y en un sistema financiero mundial opaco y no sometido a controles, será necesario que los ciudadanos no seamos los únicos en poner remedio a ello a costa de nuestros derechos. Deberíamos de saber que es aquello a lo que no estamos dispuestos a renunciar como ciudadanía si a la vez no se implementan cambios y reformas profundas en el sistema financiero, en el sistema impositivo sobre las rentas más altas o en las transacciones bursátiles internacionales.

Como opina Arcadi Oliveres [6], propuestas las hay: la tasa Tobin, decir no a los planes de pensiones, control del fraude fiscal, promover la banca ética, pedir transparencia al gobierno, frenar el consumo exagerado, impulsar la agricultura local y ecológica, el comercio de proximidad, implantar energías renovables… Hay que hacer presión a los políticos y a los gobiernos para que se atrevan a impulsarlas y a implementarlas.

A estas medidas, me gustaría, sin embargo, añadir la necesidad de que no se olvide que modelo de sociedad y de relaciones humanas queremos. Como habrá que trabajar en el campo educativo y del trabajo social, para que las relaciones entre hombres y mujeres no sean abusivas ni violentas; que habrá que hacer para que en el campo de la formación universitaria, el profesional y el laboral, hombres y mujeres tengan opciones y condiciones equitativas. Ojalá busquemos tiempo y alternativas para robustecer redes sociales, civiles y culturales que promuevan unas relaciones entre las personas basadas en el respeto y la libertad, y que sepan construir una sociedad no tiranizada por una política secuestrada por los grandes poderes económicos.


[1] “La crisi també té nom de dona” Informe de Les dones en el mercat de treball a Catalunya. Situació i propostes sindicals. Secretaria de la Dona, CCOO, 2009; pág.4

[2] Op.cit. pág. 7

[3] www.angelsmcastells.nireblog.com; MARTíNEZ CASTELLS, Àngels. “La crisi des d’una perspectiva de gènere”, 20-01-2009; en base a datos del INE del 2008.

[4] www.donesdenllac.org; Vocalia de Dones de l’Associació de Veïnes i Veïns de l’Esquerra de l’Eixample. Datos facilitados por los Mossos d’Esquadra y recogidos por la Red Feminista, a 9 de julio del 2010.

[5] Datos de EL PAÍS, dominical del mes de noviembre del 2007.

[6] OLIVERES, Arcadi (2010) Aturem la crisi. Les perversions d’un sistema que és possible canviar. Barcelona: Angle editorial; col. El fil d’Ariadna, 36.

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Filóloga, profesora de Lengua y Literatura en las etapas de Secundaria y Bachillerato. Máster de Historia de las Mujeres (DUODA-Universitat de Barcelona) y estudios de Ciencias Religiosas (ISCREB). Ha participado en movimientos de educación no formal en los equipos de formación de monitores y en el equipo de responsables generales de Minyons escoltes i Guies; ha participado en el equipo de jóvenes y en los seminarios internos de Cristianisme i Justícia; colabora con el Col·lectiu de Dones en l’Església (Colectivo de Mujeres en la Iglesia) de Barcelona y es miembro de la Asociación Europea de Mujeres para la Investigación Teológica (ESWTR).
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2 Comentarios

  1. Hola Neus, nos ha interesado mucho este articulo. Nos gustaria ponernos en contacto contigo para poder comentar la posibilidad de quenos hicieras una adaptación para nuestra revista noticias obreras de la Hoac.
    Enhorabuena¡ Esperamos tu respuesta.
    Un saludo
    Lola

  2. Gracias por el comentario positivo sobre el artículo. En estos tiempos de crisis y de desencanto, tenemos que agudizar iniciativas y creatividad para mantener aquello que consideramos básico (derechos laborales y condiciones de trabajo dignas, por ejemplo) y luchar por lo que nos parece justo. Hay muchos movimientos, entidades cívicas, grupos, ONG, etc…que ya hace tiempo que están buscando alternativas y que promueven una visión crítica contra el adormecimiento que procuran gobiernos, medios de comunicación o intereses financieros y de multinacionales.
    Hasta pronto,

    neus forcano

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