Políticos y financieros

Políticos y financieros

Jesús Renau. La finalidad de los políticos es la defensa y promoción de la ciudadanía. La finalidad de los financieros es la defensa y promoción de los posibles beneficios. Los primeros son elegidos democráticamente por los pueblos. Los segundos son contratados a dedo por los representantes del capital. Los políticos deben responder ante el parlamento. Los financieros ante los consejos de administración. Unos y otros son necesarios para la buena marcha de la sociedad, siempre que mantengan una ética democrática ajustada a las leyes. Lo peor que les puede pasar a los políticos es que hagan de financieros. Lo peor que les puede pasar a los financieros es que hagan de políticos. Hay políticos honestos que según sus capacidades pueden ayudar al progreso del país. Hay financieros honestos que según sus capacidades pueden ayudar al progreso del país. Cuando unos y otros son corruptos se convierten en una verdadera calamidad social y pueden hacer disparates que tarden muchos años en enmendarse. Muchos platos rotos provocan desgracia y hasta la lenta muerte para mucha gente.

En estos momentos hay, especialmente en la Unión Europea, un esfuerzo de los políticos por controlar los límites de actuación de los financieros, en especial a los especuladores. Es una especie de confrontación, como un pulso de fuerza. Parece que, aunque un poco tarde, los políticos se han dado cuenta de que tienen en su mano el hacer leyes y normativas que frenen y hasta sancionen los posibles abusos de las finanzas. Intentan que entren bajo el control legal y democrático. Pero no resultará nada fácil, pues el poder del dinero, los legales y los mafiosos, es tan notable que utilizando señales de crisis o mala administración pueden provocar –como ya ha pasado- una huida de las finanzas globales, de determinados estados. Pueden provocar verdaderas ruinas económicas, sociales y personales.

Desde el punto de vista de la conciencia democrática, de la ética de los derechos y deberes humanos y de la enseñanza social de la Iglesia hay que esperar que las finanzas entren, todas, bajo el control de leyes democráticas, no sólo a nivel estatal sino a nivel mundial. Un poder real que escapa al control de la libertad democrática es un verdadero peligro para la sociedad. Cabe recordar que el poder radica en el pueblo y sus representantes elegidos libremente. No se puede admitir una dictadura del capital global.

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