Política desde la consulta

Política desde la consulta

Nani Vall-lloseraSi por política se entiende también la actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo[1], en mi consulta de médico de familia en Barcelona hago mucha política.

Realizo unas 6500 visitas al año aproximadamente y gestiono unos 300.000 euros anuales, solamente en productos de farmacia. Queda al margen todo el gasto que se genera en la cascada de intervenciones clínicas[2] que puede derivarse de mi actuación, en forma de visitas a otros especialistas y de pruebas diagnósticas y procedimientos de una medicina cada vez más tecnificada y más cara.

Y más allá de la administración del dinero público, cuando entra el/la paciente en la consulta…

… Puedo tratarlo/a con el respeto y la afabilidad que merece cada persona, máxime cuando se sitúa ante mí en la posición de vulnerabilidad que conllevan la enfermedad y el malestar físico o psicológico.

… Puedo tratarlo/a como sujeto activo de su salud, fomentando el autocuidado y promoviendo estilos de vida saludables como primera y mejor estrategia preventiva y terapéutica.

… Puedo ofrecerle el mejor conocimiento científico, al que se llega por el estudio y la formación continuada.

… Puedo ejercer una ética de la negativa[3] para ajustar sus expectativas a lo que la medicina puede ofrecer realmente, renunciando a la promoción de la salud como un bien de consumo más y teniendo siempre presente que la medicina no puede eliminar ni el envejecimiento, ni el sufrimiento, ni la enfermedad, ni la muerte.

… Puedo prescribirle los medicamentos que más eficacia hayan probado y, entre estos, los que menos costes supongan para el sistema sanitario.

… Puedo conocer y reconocer mis límites y los de la medicina, de los que también deben ser conscientes gestores, políticos y la sociedad en general.

… Puedo atenderlo/a conocedora de la “ley de cuidados inversos”[4], según la cual reciben menos cuidados los/las ciudadanos/as que más los necesitan, siendo esta ley más cierta allí donde las fuerzas del mercado son más fuertes.

… Puedo no relacionarme con los representantes de la industria farmacéutica, que tiene más que probado el beneficio que obtiene de esa relación, para que mi trabajo y mis decisiones sean lo más independientes posible.

Y al salir de la consulta sigo haciendo política, puesto que soy responsable de la influencia que mis actuaciones y mis actitudes tienen en las personas que me rodean y en la sociedad de la que formo parte.

Así pues, pese a las presiones y a la fuerza de las inercias sociales, pese al desafecto que a menudo producen los comportamientos y la calidad del ejercicio de los que se dedican profesionalmente a la gestión y organización de lo público, siempre tenemos margen para escoger qué política hacemos. Porque en cualquier caso, todos hacemos política.


[1] Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Vigésima segunda edición. 2001.

[2] Mold JW, Stein HF. The cascade effect in the clinical care of patients. NEngl J Med 1986; 314: 512-514.

[3] Gérvas J. El contrato social de los médicos en el nuevo sistema sanitario. El Médico 2005; 940 (01-04-05): 11-14.

[4] Hart JT. The Inverse Care Law. Lancet 1971;I:405-412.

Para continuar haciendo posible nuestra labor de reflexión, necesitamos tu apoyo.