'Arrels' ante el reto europeo de acabar con el sinhogarismo

‘Arrels’ ante el reto europeo de acabar con el sinhogarismo

Veus. Alojar directamente desde calle y albergues a personas sin hogar y evitar que las personas más vulnerables tengan que invertir el 40% de sus ingresos en la vivienda. Son propuestas de la Comisión Europea que se prevén debatir en el Consejo Europeo de junio. La UE fijó el año 2015 como fecha límite para poner fin al sinhogarismo pero aún hay 3 millones de personas en esta situación.

La “principal solución” al sinhogarismo* y a la exclusión por motivos de alojamiento son las políticas de vivienda y, en concreto, las políticas de vivienda pública y social. De esta manera se expresaba hace poco la Comisión Europea en un informe sobre protección e inclusión sociales en la UE que se debatirá en junio en el Consejo Europeo.

De las indicaciones que hace la Comisión destaca una en especial: modificar los fondos FEDER, uno de los fondos estructurales más importantes de la UE dedicado al desarrollo de las regiones. El propósito no es otro que hacer intervenciones en vivienda para personas sin hogar con estos recursos económicos. Y aún más: la Comisión Europea apuesta por alojar directamente desde calle o albergues a las personas sin hogar, sin necesidad de condicionar este acceso a la participación en ningún proceso socioeducativo. Una estrategia llamada Housing First (‘vivienda primero’) que ya se aplica en lugares como Estados Unidos.

Otras de las recomendaciones que hace la Comisión Europea son desarrollar una estrategia integrada que tenga en cuenta la prevención y la calidad de los recursos sociales, como los refugios de emergencia y la formación de los profesionales de Servicios Sociales; incorporar en las políticas a las personas que tienen trabajo pero viven en situación precaria y conforman un nuevo grupo de riesgo; y evitar que las personas empobrecidas deban invertir más del 40% de sus ingresos en la vivienda.

Para el director de Arrels Fundació, Salvador Busquets, estas propuestas aportan “elementos nuevos en el proceso que significarían un cambio importante en la manera de desarrollar las políticas de atención y prevención dirigidas a las personas sin hogar” y es “una buena noticia” el hecho que los expertos de la Comisión Europea y organizaciones como la Federación Europea de Organizaciones Nacionales que trabajan con Personas sin Hogar (FEANTSA) compartan propuestas relacionadas con la vivienda. A nivel logístico, el proyecto Housing First sería viable en Cataluña pero “hay que preguntarse sobre la necesidad que esta política de alojamiento vaya acompañada de otras que garanticen apoyo económico y para la autonomía”, añade Paco Gea, responsable de programas de Arrels.

La inversión social en España es de las más bajas de la Unión Europea y habría que avanzar en cuestiones como la coordinación entre las diferentes administraciones. A nivel general, además, “se plantea la necesidad que el acceso a la vivienda de las personas sin hogar forme parte de una estrategia más amplia de acceso a la vivienda digna para todos los colectivos vulnerables” y dónde se dé respuesta a otras necesidades sociales, explica Paco Gea. En caso contrario, políticas como el Housing First podrían tener un impacto negativo entre la población.

Cambios en el perfil de las personas sin hogar

La celebración en 2010 del Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social y el hito del 2015 como fecha máxima para poner fin al sinhogarismo en la UE ha visibilizado en la agenda política europea la problemática de las personas sin hogar. Pero la situación deseada todavía queda lejos de la situación real. En la Unión Europea hay 79 millones de personas en situación de pobreza y exclusión; de éstas, tres millones no tienen un hogar, según cifras de la agencia de Naciones Unidas UN-Habitat. Según el informe de la Comisión Europea sobre protección y exclusión social, la exclusión en el acceso a la vivienda se ha agravado todavía más debido a la situación de crisis económica, y el desempleo a largo plazo en el que se encuentran muchas familias ha hecho bajar la entrada de ingresos y aumentar su vulnerabilidad.

En este contexto, el perfil de las personas sin hogar está cambiando. Según el documento de la Comisión Europea, “ha aumentado el número de jóvenes sin hogar, hay más mujeres, más víctimas de rupturas familiares y más inmigrantes y demandantes de asilo”. Las razones son claras: elementos estructurales en el mercado inmobiliario, el impacto del desempleo, el endeudamiento, factores personales como enfermedades mentales y adicciones, relaciones familiares truncadas, discriminación legal o de estatus a minorías sociales como el pueblo gitano y las personas inmigradas, y el paso de vivir en instituciones penitenciarias o para menores a hacerlo de manera independiente.

Según el mismo informe se trata de factores diversos, muchos de ellos estructurales, que necesitan ser abordados con políticas claras y no con “una focalización en las razones individuales”, como tienden a hacer algunos Estados.

Cinco objetivos contra el sinhogarismo

En la misma línea de la propuesta de la Comisión Europea se enfoca la campaña que acaba de presentar FEANTSA. El mensaje que quiere transmitir es directo: acabar con el sinhogarismo es posible pero hay que dejar de invertir en medidas reactivas y a corto plazo y pasar a estrategias integradas.

En concreto, FEANTSA propone cinco objetivos:

– Que nadie duerma en la calle
– Que nadie viva en alojamientos de emergencia por un periodo de tiempo superior al necesario
– Que nadie resida en alojamientos temporales más tiempo del necesario
– Que nadie abandone una institución sin alternativa de alojamiento
– Que mimgún joven acabe sin hogar a consecuencia de la transición a la vida independiente

Llevar a la práctica estos objetivos significaría hacer accesible la vivienda y apostar por un sistema de pernoctaciones más allá de las pensiones y los albergues y que huya de la temporalidad. Hacen falta estrategias integrales que no miren sólo a situaciones puntuales como las ‘operaciones frío’, y que impliquen ampliar la oferta de viviendas finalistas, tuteladas o no.

Sobre la premisa que nadie abandone una institución sin tener asegurado el acceso a la vivienda, son muchas las entidades sociales que vienen denunciando la realidad de personas en situación de vulnerabilidad que después de un proceso salen de la prisión, el hospital o un centro de menores o de desintoxicación y que encuentran un apoyo insuficiente para independizarse y acceder a un alojamiento.

Por último, FEANTSA se fija en los jóvenes más vulnerables que quieren hacer el paso a una vida independiente y que, en este intento, acaban en la calle. En la UE ha aumentado el número de jóvenes sin hogar; en Barcelona, por ejemplo, el 40% de los hombres y el 36% de las mujeres sin hogar tienen entre 18 y 40 años, según el informe ‘Las personas en situación de sin hogar de Barcelona: perfiles, estado de salud y atención sanitaria’.

“Los retos pendientes son muchos y podríamos citar más pero queremos ser optimistas porque creemos que, a pesar de ser un proceso lento, a nivel europeo se están poniendo las bases para acabar con el sinhogarismo”, concluye el director de Arrels, Salvador Busquets. Para sacar adelante las propuestas de FEANTSA y la Comisión Europea hace falta llegar a un consenso político suficiente y que todos, administraciones y actores sociales, vayamos a una, tanto a nivel europeo como en nuestro ámbito más próximo.

(*)Sinhogarismo -del inglés ‘homelessness’- es el fenómeno por el cual una persona queda sin un hogar permanente, al no poder mantener un alojamiento regular, seguro y adecuado.

Más información:
Informe sobre protección e inclusión social en la UE 2010 (formato pdf)
Campaña de FEANTSA ‘Erradicar el sinhogarismo es posible’
Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social
‘Las personas en situación de sin hogar de Barcelona: perfiles, estado de salud y atención sanitaria’, informe de Joan Uribe y Sara Alonso editado por la Fundación Jaume Bofill

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