Los musulmanes no piden cambiar el nombre de la Navidad

Los musulmanes no piden cambiar el nombre de la Navidad

Jaume Flaquer.  El Consell Escolar de Catalunya hizo un informe pidiendo el cambio de nombre de la Navidad y de la Semana Santa por “vacaciones de invierno” y “vacaciones de primavera”. Yo entiendo la incomodidad que supone que el calendario escolar de primavera varíe tanto de un año para otro. Pero, ¿por qué se quiere cambiar el nombre de la Navidad? La motivación tiene claramente una motivación laicista. Es sin duda legítimo, pero hay que ir con mucho cuidado si se argumenta con un pretendido respeto hacia las otras confesiones religiosas, y en especial de los musulmanes inmigrantes.

Yo trabajo desde hace años con la comunidad musulmana y nunca he oído la más mínima incomodidad con estas fiestas, ni con los pesebres ni con los pastorets. Más bien al contrario. Las reivindicaciones de los musulmanes no van en la dirección de suprimir la Navidad sino en incluir en el calendario festivo la fiesta del final del Ramadán o la Fiesta del Cordero. Y aun, mucho antes que eso, reclaman la libertad de construir mezquitas. Quizás vamos dando palos a la Iglesia para retrasar la aplicación de los derechos legítimos de los musulmanes aprobados desde el 1992.

Si se transmite la idea de que hay que suprimir la Navidad porque hay inmigrantes en la escuela vamos a generar inmediatamente racismo e islamofobia, puesto que ellos aparecerán como los causantes de la des-catolización de España. Y sin embargo, la realidad está bien lejos de ser así. El país se descristianizaría igual sin los musulmanes porque las razones son internas a nuestra cultura.

Además, ¿alguien les ha preguntado qué modelo de civilización quieren? Porque quizás vamos suprimiendo todos los símbolos religiosos tomándolos a ellos como excusa y en realidad ese no es su problema. Quizás ellos prefieren que pervivan los símbolos cristianos en la sociedad si ésta reconoce, acepta y valora los musulmanes.

En este sentido se expresaba Najat al-Hashmi en un artículo en el Periódico de Catalunya: “Este es uno de los muchos ejemplos en que, defendiendo a los inmigrantes, se les perjudica: ahora, si se cambia el nombre de las vacaciones o se eliminan Els Pastorets, todo el mundo entenderá que es culpa de los musulmanes que quieren islamizarnos a todos.”

Así pues, la opción política laicista es plenamente admisible en democracia, pero ¡mucho ojo! de dar como excusa a los inmigrantes puesto que estamos fomentando el racismo.

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