Nani Vall-llosera. Si en vez de en Barcelona hubiera nacido en Goundi (Chad rural), hoy sería una superviviente. Habría nacido en casa con la ayuda de una partera tradicional que muy posiblemente habría recibido la formación justa para cortar mi cordón umbilical con un objeto no contaminado. Así me ahorraba el tétanos neonatal (14% de las muertes neonatales) que corría el riesgo de contraer porque, con mucha probabilidad, mi madre no estaría vacunada (40% de neonatos no protegidos). El SIDA en este punto no habría sido lo más preocupante porque en el Chad la prevalencia de adultos seropositivos es relativamente baja (4’8%), en comparación con otros países del África subsahariana (p. Ej. Zimbabwe 15’3%, Botswana 23’9%).

Durante mis primeros años de vida, sobre todo durante la estación de lluvias, habría sufrido unos 3 o 4 episodios de malaria anuales, inicialmente graves, con una anemia que habría requerido transfusión de algún pariente compatible. Con los test rápidos de VIH y sífilis, no me habrían transmitido estas enfermedades, pero sí probablemente la hepatitis B, si tenemos en cuenta que no se hace cribado porque el gobierno no suministra la cantidad suficiente de tests, que hay una prevalencia estimada de portadores de más del 90% y que sólo ahora se empieza a vacunar. De la hepatitis C ni siquiera hay estimaciones.

Gracias a las malarias que habría pasado, poniendo mi vida en peligro cada una de ellas hasta los 5 años aproximadamente, a estas alturas tendría un grado de inmunidad suficiente como para vivir los episodios de manera prácticamente asintomática, dolor de cabeza o cansancio acentuado a todo tirar.

Al terminar las lluvias, pero con el frío todavía (aquí llamamos frío a toda temperatura inferior a 25º), empezarían a circular los resfriados entre los hermanos y alguna bronquitis fea me habría tocado a mí. Mis padres habrían recaudado el dinero suficiente entre familiares y amigos para llevarme al hospital y tras unos días de antibiótico y un poco de ventolín, habría vuelto a casa habiendo superado una batalla más.

Con el destete habrían llegado las primeras diarreas por los parásitos que habitan el agua. Si ninguna de ellas hubiera acabado conmigo por deshidratación, mis nuevos compañeros de viaje (los parásitos) habrían condicionado mi estado nutricional y, por ende, mi crecimiento físico e intelectual. También mi capacidad (inmunidad) para hacer frente a nuevos enemigos habría quedado mermada.

Alguna de las estaciones secas de mi primera infancia habría venido acompañada de una epidemia de meningitis o sarampión. Con suerte, yo los habría sufrido una vez un cierto número de muertes hubiera hecho saltar las alarmas que ponen en marcha las campañas de vacunación de MSF o de alguna otra institución unas semanas (o meses) después del inicio del brote, y mi caso no habría revestido gravedad.

En los años sucesivos, mi cuerpo habría batallado casi a solas con las infecciones típicas de cada edad y las de todas las edades, anginas, otitis, más resfriados, malarias y diarreas, y ahora me dispondría a afrontar el último tercio de mi vida con una inmunidad a prueba de bombas pero con las secuelas de tanta guerra en forma de tumor de hígado (frecuente sobre una hepatitis crónica por virus B +/- C), insuficiencia cardíaca por valvulopatía reumática (complicación de anginas no tratadas), parálisis post-poliomielitis …

Una historia similar podría ser la mía si, en vez de en Barcelona, hubiera nacido en Goundi en 2009. Estamos hablando de antibióticos de los más sencillos (nuestro arsenal más pesado se compone de ampicilina, gentamicina, ceftriaxona, penicilina cristalina y del cloranfenicol proscrito en Europa), vacunas, agua, comida e higiene como medio para que las cosas sean de otra manera. Aunque no se debe hablar alegremente de higiene como “déficit cultural” cuando el agua que tienes en casa es la que has ido a buscar al pozo del barrio, cuando tus condiciones de vida se parecen demasiado a las de tus animales, cuando nada está asfaltado, cuando el suelo es siempre la tierra que se cuela por todas partes, cuando no hay apenas letrinas, ni pañales ni compresas.

Según los datos más recientes de la OMS (WHOSIS y Country Health System Fact Sheet 2006 CHAD), la esperanza de vida al nacer en el Chad es de 46 años. El 48% de la población tiene acceso a fuentes de agua potable y el 9% a instalaciones de saneamiento. El 14% de los partos es atendido por personal capacitado y se estima que aproximadamente en 1 de cada 100, muere la madre. El 20% de los niños muere antes de los 5 años (22’8% por infecciones respiratorias, 22’3% por malaria, 18% por diarrea, 7% por sarampión). El 23% de los niños menores de 1 año están vacunados contra el sarampión (en España, el 97%) y el 20% contra la difteria-tétanos-tos ferina (en España, el 96%). La última epidemia de meningitis notificada por la OMS se declaró en el primer trimestre de 2009.

Nani Vall-llossera está trabajando como médico en el Hospital de Goundi desde julio de 2009.

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Médica de familia en el CAP de Bon Pastor (Barcelona). Ha trabajado como médica en varios países del sur; con el Chad en el corazón. Conoce el CIE de Zona Franca y muchas historias de vida y sufrimiento de hombres que han sido privados de libertad en sus instalaciones. Forma parte del FoCAP, Fòrum Català d’Atenció Primària, que defiende una sanidad pública universal centrada en la atención primaria, donde se practica una medicina especializada en personas.
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10 Comentarios

  1. Gràcies, Nani, per aquestes reflexions tan clares i que fan veure coses que ‘no surten als diaris’ però que clamen al cel…

    Tant de bo des de CiJ poguéssim fer un grup de metges que reflexionéssiu més a fons sobre tot això!! Ja fa temps que, des de les meves anades al Txad, sóc ben testimoni del que dius (encara que sense els teus coneixements mèdics,és clar!), i el tema de la ‘justícia de la salut’ és una assignatura pendent…

    A veure si pogués sortir un seminari-grup de reflexió sobre tot això!!

  2. Es cert, necessitem de reflexió. De fet jo he sentit a dir que en aquests països tan pobres existeixen les grans fortunes, així com una gran corrupció. També he sentit a dir que per poder fer aflorarà la cultura, y una bona distribució de la riquesa te que haver-hi una “dictadura pedagògica” ja que abans que simposi una democràcia cal educar al poble ¿Que por haver-hi de ser de tot aixo?

  3. és un escrit molt didàctic perquè ens ajuda a entendre com es viu a l’Àfrica. Penso que és una realitat molt llunyana a la nostra, que no hi pensem, que els nostres problemes «occidentals» ens fan perdre perspectiva. Ens caldria aturar-nos una mica i pensar-hi.

  4. La veritat és que aquesta realitat em deixa sense paraules. Només amb gent com tu, altruista i amb tantes ganes d’ajudar als altres podeu contribuir a canviar, encara que sigui per un temps, les situacions tan infrahumanes que està patint aquesta població. Moltes gràcies per compartir aquestes vivències amb tots nosaltres i obrir-nos una mica la ment per intentar reflexionar sobre el que passa realment en le món.

  5. ¡¡¡¡Muy bien, Nani Palermo, muy bien!!!!!
    Me gusta mucho que tu experiencia pueda llegar al público en general y a los que hacemos tan poco (o nada) en particular. Nos sirve a todos.

  6. Gracias Nani una vez más por compartir tu experiencia. Para que ellos dejen de morir de escasez y nosotros dejemos de morir (literlamente) de abundancia, como comentábamos el año pasado, creo que no queda otro camino que el de la «Revolución Espiritual».

  7. Hola, Nani, sóc l’Anna, l’amiga de la teva cosina Montse. Gràcies de nou per compartir la teva experiència amb nosaltres. Ens ofereixes una possibilitat d’aprendre allò que més ens cal. Segueixo publicant al meu blog el que ens fas arribar.
    Una forta abraçada,
    Anna

  8. Gracies Nani per el teu testimoni…Peró… Quina sort per als que han nascut a Goundi , al menys , ells tenen un hospital al que poden acudir …i trobar metges com tú, n ´Leopoldo , n ´Francesc i n ´Lluis . Malauradament , com Goundi no ho hi ha cap altre a tot el Tchad …i aqui ,mentre tan , a nosaltres , ens preocupa la Grip …

  9. Nani, hola!
    He tongut la sort de coneixe’t a tu i al teu grup d’amics de Barcelona i de saber-te al Tchad, a Goundi amb el meu germà. No perds el temps… endavant.
    Volia dir-te que l’estil que has fet servir per fer conèixer la situació sanitaria de la zona on estàs l’he trobat molt interessant.
    Però també voldria animar-te a fer-lo servir en una propera ocasió per descriure les vivències positives que un té ocasió de viure en aquests paÏsos del sud veient la seva cordialitat, la seva generositat, l’alegria de viure que transmeten, els valors comunitaris i familiars que promouen amb les seves tradicions. El saber fer que s’enriqueix amb la experiència, etc. Llegiré amb plaer les teves reflexions.Una abraçada. Tònia

  10. Hola Nani! sóc l’Anna, la filla de la Mercè Almirall que vas coneixer al Txad treballant un temps curt amb tu! M’ha passat aquesta pàgina ja que me’n vaig cap allà amb l’Enxartxad a l’estiu i parlant, parlant m’ha volgut fer veure les teves impressions… i certament són impactants i escandaloses! Em sento molt orgullosa i admirada de la gent que decideix apartar la seva vida per un temps i dedicar-se als altres.

    Molts petons per a tu! m’ha agradat molt llegir un escrit teu, de qui m’han parlat tant!

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