Presupuestos de unos impuestos postpuestos

Presupuestos de unos impuestos postpuestos

José Ignacio González Faus. ¡Realmente conmovedor! Sabido es que el PP no tiene ningún interés por la “cuestión social”, puesto que profesa el dogma de que esa cuestión la arregla por sí sola el mercado, si se le deja actuar a sus anchas. Pues bien: tan pronto como el ministro Blanco lanzó un globo sonda sobre la posibilidad de subir impuestos sólo a los muy ricos, para invertir en obras públicas y crear puestos de trabajo, dos millonarios del PP protestaron con tonos apocalípticos arguyendo que eso era una agresión a los trabajadores, a los parados y a las clases medias. A ellos se sumó más tarde Rajoy con la misma música (pero de él no puedo asegurar que sea millonario, pues en el programa ese de “Tengo una pregunta para usted”, se negó a contestar la pregunta de cuánto ganaba, y contestó muy a la gallega: “cuánto gano no se lo voy a decir, pero desde luego más que usted”). El portavoz económico del PP arguyó con un principio general que no venía a cuento: “subir los impuestos no crea puestos de trabajo”. Y nadie había hablado de subir impuestos a todos sino sólo a las grandes fortunas. Pero ellos piensan que la mejor manera de incentivar el empleo es el despido libre: porque a cada tío que despides creas un puesto de trabajo.

¿Conmovedor o alarmante? Pues si Blanco habló de subir impuestos a partir de 60.000 euros de ingresos, y nuestros millonarios tachan eso de ataque a los parados y clases medias, debe ser porque piensan que esos colectivos ganan más de sesenta mil. ¿Así conocen nuestro país los que pretenden gobernarlo un día? Si la propuesta de Blanco afecta a unas 750.000 personas ¿creen ellos que esa es toda la población española?

Es justo reconocer que en esa demagogia del PP (como en todas las demagogias) había algo digno de atención. Una subida de impuestos será estéril si no va acompañada de una mayor persecución del fraude fiscal (donde España está a la altura de su selección futbolística), de una política de austeridad en gastos públicos y coches oficiales, y de arbitrar formas de control ciudadano sobre el destino de lo recaudado por el estado. Ahora bien: España es el primer país del mundo en coches oficiales, más que Estados Unidos, Alemania o Francia… Y por lo que hace al control del gasto, un diputado gana unos 4000 € que con dietas y demás estipendios pueden llegar casi a los 6000; y ese sueldo no les viene asignado por el mercado de trabajo en el que tanto creen, sino que se lo adjudican ellos mismos. Y encima el señor Blanco, autor del globo sonda presupuestario, se quejó de que los políticos ganan poco.

Aclarado esto, volvamos a las declaraciones de esos millonarios irritados. Me recordaron unas palabras de un papa ya antiguo y más bien conservador: “la raza de los ricos, como se puede amurallar con sus propios recursos, necesita menos del amparo de la autoridad pública; el pueblo pobre, como carece de medios propios con que defenderse, tiene que apoyarse grandemente en el patrocinio del estado… Queda al alcance de los gobernantes beneficiar a esas otras clases sociales y aliviar grandemente la situación de los proletarios. Y esto en nombre del mejor derecho y sin la más leve sospecha de ingerencia: pues el estado debe velar por el bien común como su misión propia” (RN 22 y 23). “Al estado toca impedir que se abuse de la propiedad privada en contra del bien común” (Vaticano II GS 71).

Pero lo que me dolió no fueron las diatribas de quienes militan en el que, sin cambiar de siglas, debería llamarse partido plutocrático, sino que CiU se sumase al coro de los dicterios. No por lo que toca a Convergència que no es más que un PP nacionalista, sino por lo que hace a UD que pretende ser un partido demócrata-cristiano. ¡Ay, querido señor Durán! ¡Qué lejos estamos de aquel Ruiz-Giménez, que acaba de dejarnos! Pío XI se quejaba de que católicos “aparentemente fieles en el cumplimiento de sus estrictos deberes religiosos, luego, en el campo del trabajo, industria, profesión, comercio o funciones públicas, por un deplorable desdoblamiento de la conciencia, llevan una vida contraria a las normas de la justicia”… DR 56. ¡Y todo lo que quedó de ese documento es que “el papa había condenado el comunismo”…

En fin: ¿saben ustedes en que quedará todo? Como el gobierno necesita dinero porque sus arcas están vacías, y tuvo que hacer grandes dispendios para arreglar los barcos de los piratas bancarios que hacían agua por todas partes, pues acabará subiendo los impuestos indirectos que afectan por igual a millonarios e indigentes. El millonario sufrirá exactamente la misma subida que un marroquí con papeles. Y así al menos se habrá conseguido algo en el ministerio de “igualdad”.

Acabo con una pregunta para que conteste cada lector por su cuenta. Otro papa ya lejano escribió: “salta a los ojos de todos que, en nuestros tiempos, no sólo se acumulan las riquezas, sino que también se acumula una descomunal y tiránica potencia económica en manos de unos pocos” (QA 105): si eso valía en 1941 ¿qué habrá que decir setenta años después? Pues bien: la pregunta que quisieran dejar estas reflexiones es ésta: las declaraciones citadas de los millonarios del PP ¿brotan de una razón universalizable y solidaria, o brotan de esa descomunal tiranía económica? Porque con dictadura económica no puede haber democracia política por mucho que nos empeñemos.

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