El presidente de la Generalitat entra en una mezquita de Barcelona

El presidente de la Generalitat entra en una mezquita de Barcelona

Jaume Flaquer. El sábado pasado 16 de mayo, no sólo fue “la noche de los museos” en Barcelona. Las mezquitas también hicieron una jornada de puertas abiertas. En realidad, las mezquitas siempre están “abiertas” ya que no hay ninguna ley islámica que impida a un no musulmán entrar en ellas. ¡La prohibición de entrar en las mezquitas de Marruecos fue impuesta por el protectorado francés y ahí se quedó! En Oriente no hay ningún impedimento siempre que se haga con el debido respeto. Allí la prohibición suele ser la contraria, la de un musulmán de entrar en una iglesia, no sea que alguien quiera evangelizarle…

En realidad, la entrada en las iglesias difiere según las escuelas de interpretación de la ley islámica. La más rigorista, la hanbalita inspiradora de Arabia Saudita, prohíbe toda entrada en una iglesia. Las demás solamente prohíben la participación en un culto cristiano. En Barcelona, los imames (mejor escribirlo con “m” tal como lo solicitan) han visitado la Iglesia del Palau de los jesuitas y han ido varias veces a Montserrat con gran interés e incluso con profunda comunión espiritual.

Esta vez, yo quería “devolverles” la visita. A las 19:00 comenzaba el acto público en la nueva mezquita de la comunidad paquistaní del Raval “camino de la paz”, al lado de la Iglesia del Carme, defensora del derecho de los musulmanes a poder rezar. Después de buscar un palmo cuadrado para dejar mis zapatos y cruzar un enjambre de cámaras y periodistas accedí a la sala de oración, llena de gente, esperando que empezase el acto. La mezquita es en realidad unos bajos de comercio. Los azulejos blancos, la luz basada en decenas de fluorescentes de luz fría, y un mihrâb poco decorado me hacía pensar que la comunidad islámica no debería esperar a tener una gran mezquita en Barcelona para tener espacios de oración cálidos e inspiradores. Con un buen diseñador de interiores… Aunque con un techo tan bajo reconozco que es difícil.

Pero esto es anecdótico comparado con el esfuerzo de acogida de la comunidad islámica a los visitantes. Me alegro de que al final se abriese este centro. Se lo merecían, por los esfuerzos de buena vecindad de los musulmanes de esta comunidad además de ser un derecho indiscutible.

El acto empezó con una breve recitación del Corán. Es de agradecer el versículo escogido: “Si Dios hubiera querido os habría hecho de una sola comunidad”. Significa que la división entre cristianos, judíos y musulmanes, es algo querido por Dios y por tanto, una riqueza positiva si sabemos vivirlo así. Muhammad Iqbal y Muhammad Halhoul, buenos amigos míos, dieron la bienvenida con sendos discursos breves. El primero en su tono afable acostumbrado y el segundo más reivindicativo, contra “algún partido político que hace campañas contra la apertura de mezquitas”. Después, José Montilla dijo también unas palabras. Su presencia era verdaderamente significativa y un honor para la comunidad islámica. Estaba acompañado de los cónsules de Pakistán y Marruecos, de la directora General de Asuntos Religiosos de Catalunya, Sra. Montserrat Coll y de algunos diputados del Parlament, Mohammed Chaib, por ejemplo. Estábamos además la mayoría de los que trabajamos en el diálogo interreligioso institucional en Barcelona, gente que nos conocemos todos y que disfrutamos de saludarnos en cada acto.

Desde aquí, agradezco y felicito a los organizadores.

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