Chomsky, Romero y los "mártires jesuánicos"

Chomsky, Romero y los “mártires jesuánicos”

Javier Vitoria. El pasado dos de marzo el diario El País entrevistaba a Noam Chomsky, eminente lingüista y activista político, auténtico azote de la política exterior norteamericana desde hace décadas. Reproduzco las dos últimas preguntas de la periodista y sus respuestas.

«P. Acaba de cumplir 80 años qué le hace seguir luchando? R. Imágenes como ésa. [Chomsky indica un cuadro que cuelga de su despacho en el que se ve al ángel exterminador junto al cardenal Romero y seis intelectuales jesuitas asesinados en El Salvador en los ochenta por los escuadrones de la muerte].

Uno de mis fracasos es que ningún estadounidense sepa qué significa ese cuadro. P. ¿Se ha sentido alguna vez como un Don Quijote? R. No, porque los molinos son reales y algunos incluso los hemos abatido».

El veinticinco de este mismo mes de marzo se han cumplido veintinueve años del asesinato del arzobispo Arnulfo Óscar Romero y el próximo dieciséis de noviembre veinte del asesinato de Ignacio Ellacuría y de sus cinco compañeros, así como Elba Julia Ramos, que trabajaba en la comunidad de los jesuitas, y su hija Celina. Todos ellos habían entregado sus vidas a la lucha contra “el molino real” de la injusticia y al servicio de su víctima: el pueblo crucificado. Todos ellos fueron abatidos mortalmente por “el ángel exterminador” que siempre acompaña a la realidad homicida de la pobreza y de la opresión. Todos ellos fueron mártires. “Mártires jesuánicos” los ha llamado Jon Sobrino porque actualizaron en El Salvador la vida, la muerte y la resurrección de Jesús de Nazaret.

Sería un fracaso para la Iglesia y para la teología que acabemos por no saber que significa el cuadro de Chomsky. Y hablo del significado y no simplemente de los “facta bruta” que ocurrieron en aquel país centroamericano. Las balas asesinas pudieron arrancarles la vida, pero no el sentido con el que ellos quisieron vivirla. Como nos recuerda Roberto Casas en un texto sobre la teología salvadoreña a punto de publicarse, a estos mártires “jesuánicos” «lo que verdaderamente les da sentido no es su propia vida eximia, sino aquellos por los cuales entregaron su vida, el pueblo crucificado, el “pueblo martirial”» ¿Qué es lo que das sentido a qué?, se pregunta. Y responde: «el pueblo crucificado es, en definitiva, lo que da sentido a los mártires jesuánicos». Y como un desafío para nosotros, los cristianos y los teólogos añade: «no hay que olvidar que son esos mártires jesuánicos los primeros que nos piden que no nos centremos en ellos, sino en el pueblo crucificado».

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