Carta a González Faus, por Pilar Rahola

Carta a González Faus, por Pilar Rahola

La Vanguardia. Estimado amigo, hace ya un año que te debía estas palabras, después del diálogo que tuvimos sobre la trascendencia espiritual. Pero como lo urgente siempre devora a lo necesario, la respuesta se ha demorado. Sin embargo, aquí estamos otra vez en Semana Santa y otra vez hablando de Dios. Agradecí tu preciosa descripción de lo que era la fe, espléndidamente resumida en el canto de Atahualpa Yupanki: “Hay cosas en este mundo / más importantes que Dios / que un hombre no escupa sangre / pa que otros vivan mejor”. Ese Dios que me mostraste, que no busca la contemplación en sí mismo sino ser contemplado en el dolor de la gente, es un Dios ante el que me inclino. Creer no forma parte de mi diccionario, porque estoy más cercana al nihilismo que al bálsamo religioso. Pero hace años que entendí que la trascendencia espiritual había convertido a simples mortales en silenciosos héroes que dedicaban su vida a mejorar la de todos. Ese Dios que los ilumina, y que traza una línea de entrega, es un concepto maravilloso que me seduce a pesar de mi lejanía. Gentes como vosotros, creyentes de ese Dios de luz, sois un ejército de bondad que tinta el mundo con la pintura del amor. Y cuando observo vuestro recogimiento en días como estos, sobrecargados de simbolismo, algo de vuestra paz me serena. (más…)

Ley natural

Ley natural

Anna Ortín. [Filosofia i pensaments errants] Hace unos días, el cardenal de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, fue entrevistado en el matí de Catalunya Ràdio. La primera parte de la entrevista se centró en la crisis económica. Sin profundizar demasiado, destacó, entre otras cosas, la urgencia de volver a situar a la persona en el centro de la economía. Opiniones que yo, al menos, suscribiría, pero que estaban algo faltadas de erudición. El cardenal no me despierta gran simpatía, pero tampoco ninguna antipatía significativa. En el panorama lastimoso de los obispos catalanes, tiene ese rol incómodo de ser demasiado abierto para  los conservadores, demasiado cerrado para los progresistas. Y así nunca hace nada al gusto de todos, excepto para aquellos que fluctúan en medio con esa mentalidad conciliadora que aún no sé si sigue los imperativos del Evangelio o los obvia para evitar mal ambiente eclesial.

En la segunda parte de la entrevista llega el momento estelar de cualquier jerarca: se plantea el tema de la homosexualidad. Y otra vez con el argumento de lo natural y lo artificial. Nos dicen que (más…)