No os embriaguéis con vino... ni con la televisión

No os embriaguéis con vino… ni con la televisión

José Eizaquirre. Dicen que las culturas de todos los tiempos tienen en común que todas han buscado y obtenido alcohol y estupefacientes. Pensándolo bien, se comprende: la vida es dura y el ser humano necesita distraerse, relajarse y distanciarse de la realidad para soportar mejor sus dificultades. Ese estado reducido o alterado de la conciencia es el que, por otra parte, permite tomarse unas libertades que, ante las normas morales y de convivencia, las personas no se atreverían a tomarse estando lúcidas.

En cierta ocasión me atreví a preguntar a un musulmán por qué bebía vino en las comidas si, como tenía entendido, el Corán lo prohíbe. Su respuesta fue: “El Corán prohíben tomar alcohol y sustancias estupefacientes porque limitan la conciencia y la libertad de la persona, dos de los más grandes dones que hemos recibido del Creador y que no debemos despreciar. Pero si uno bebe un vaso de vino en la comida de forma que eso no le disminuye la conciencia y la libertad, está respetando el espíritu del Corán. Y eso es lo que yo hago”. Reconozco que me (más…)

Carta a González Faus, por Pilar Rahola

Carta a González Faus, por Pilar Rahola

La Vanguardia. Estimado amigo, hace ya un año que te debía estas palabras, después del diálogo que tuvimos sobre la trascendencia espiritual. Pero como lo urgente siempre devora a lo necesario, la respuesta se ha demorado. Sin embargo, aquí estamos otra vez en Semana Santa y otra vez hablando de Dios. Agradecí tu preciosa descripción de lo que era la fe, espléndidamente resumida en el canto de Atahualpa Yupanki: “Hay cosas en este mundo / más importantes que Dios / que un hombre no escupa sangre / pa que otros vivan mejor”. Ese Dios que me mostraste, que no busca la contemplación en sí mismo sino ser contemplado en el dolor de la gente, es un Dios ante el que me inclino. Creer no forma parte de mi diccionario, porque estoy más cercana al nihilismo que al bálsamo religioso. Pero hace años que entendí que la trascendencia espiritual había convertido a simples mortales en silenciosos héroes que dedicaban su vida a mejorar la de todos. Ese Dios que los ilumina, y que traza una línea de entrega, es un concepto maravilloso que me seduce a pesar de mi lejanía. Gentes como vosotros, creyentes de ese Dios de luz, sois un ejército de bondad que tinta el mundo con la pintura del amor. Y cuando observo vuestro recogimiento en días como estos, sobrecargados de simbolismo, algo de vuestra paz me serena. (más…)