Tras el 25N, cambio mental: pongamos el acento en los hombres

Tras el 25N, cambio mental: pongamos el acento en los hombres

Lourdes ZambranaDía 25 de noviembre de 2018 por la mañana, escuchando la radio mientras desayuno.  Una tertuliana comenta que ve muchas chicas borrachas los fines de semana, y que son presas fáciles para los hombres que quieren abusar de ellas. Que hay que educar a las chicas para que no pierdan el control sobre sí mismas. El locutor, un hombre joven, le responde que las chicas tienen derecho a beber los que quieran, y a emborracharse si quieren. La tertuliana responde que si pero…

¿Por qué siempre se pone el acento en nosotras y no en ellos? Por si alguien no se ha dado cuenta, la violencia machista la ejercen los hombres…. ¿Por qué tenemos que educar a nuestras hijas en el miedo? ¿No sería más lógico educar a nuestros hijos en el respeto?

Educamos a las jóvenes para prevenir y defenderse de la violencia, pero sería mejor educarlos a ellos en la idea de que no es normal ir violando chicas borrachas, ni es normal aprovechar las aglomeraciones para acosar y agredir sexualmente… Que no somos ganado para su disfrute, somos personas, y solo queremos que se nos trate como a tales. Solo queremos que las relaciones sexuales sean consentidas claramente, para disfrute de las dos personas. Solo queremos que nos pregunten si queremos, y respeten que podamos cambiar de opinión.

Seguimos poniendo el acento, culpabilizando a las mujeres: nos agreden porque no sabemos defendernos, porque somos imprudentes… Si seguimos estirando este argumento al final nos agreden porque llevamos minifalda, o tanga, por culpa nuestra, al fin y al cabo.

Hagamos un cambio de lugar mental, por favor. Pongamos el acento en los hombres. En lugar de madres avisando a sus hijas de que vuelvan en grupo y por calles principales, que no pierdan de vista su bebida cuando salen de fiesta, etc., empecemos a avisar a nuestros hijos de que tienen que respetar cuando se dice no, que no somos objetos sexuales, sino personas con sus mismos derechos. Que las relaciones sexuales y afectivas se han de dar en un marco de libertad. En lugar de hablar solo de que hay que empoderar a las mujeres que sufren violencia machista (cosa que hay que hacer, sin duda), hablemos también de los maltratadores, de cómo prevenir, y abordar en ellos la violencia machista. Además de hacer talleres de autodefensa para mujeres, hagamos también talleres de respeto y empatía con los hombres.

Y busquemos la complicidad de los hombres, que los hay, que también están hartos de un modelo de masculinidad con el que no se sienten identificados, que les fuerza a ser lo que no son. Complicidad con los hombres adultos que han sufrido violencia machista cuando eran niños, que han sufrido maltrato y han vivido como maltrataban a sus madres. Ayudémosles a no repetir las mismas actitudes, sino a reconocerse como víctimas. Busquemos alianzas con el colectivo LGTBI que también sufre la presión y la violencia patriarcal.

Al fin y al cabo, el feminismo es un movimiento de liberación colectivo que beneficia a hombres y mujeres; que permite a los hombres vivir su masculinidad de manera libre y positiva, sin tener que responder a los esquemas y restricciones de una masculinidad basada en la fuerza y en el poder; que facilita vivir relaciones sexuales y afectivas libres y entre iguales; y que permite a todas las personas vivir su opción sexual, sea la que sea, con libertad y tolerancia.

Ya lo dijo Angela Davis: “El feminismo es la idea radical que sostiene que las mujeres somos personas”. Tan fácil y tan sencillo como eso.

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En esta línea de cambiar el foco hacia los hombres, os recomendamos ver el vídeo de la campaña argentina #CambiáElTrato:

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Imagen extraída de: Publimetro

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