Denuncia feminista al modelo electrónico actual

Denuncia feminista al modelo electrónico actual

Mildred Cruz ServínA propósito del mundialmente conocido Mobile World Congress, celebrado recientemente en Barcelona, SETEM Catalunya organiza el Mobile Social Congress (MSC) desde hace tres años. El MSC surge como un espacio de encuentro para llevar a la agenda ciudadana reflexiones alrededor del actual modelo electrónico y el consumo de las TIC. Sus jornadas se centran en evidenciar las injusticias, vulneraciones y desigualdades que viven las personas que trabajan dentro de la cadena global de suministro de la electrónica. El objetivo último es luchar “Por un Modelo Electrónico Justo”.

Este año, coincidiendo con el tema del Día Mundial de la Justicia Social 2018, el MSC dedicó parte de su jornada a reivindicar los Derechos Humanos (DDHH) de los y las trabajadoras migrantes que buscan Justicia. Además, le dio una perspectiva feminista a sus jornadas abriendo el micrófono a las voces de mujeres que están en la lucha desde distintos rincones del mundo.

Durante las jornadas del MSC, me he sentido preocupada y empoderada al escuchar los testimonios de Margarita Aquino, fundadora de la “Red Nacional de Mujeres en Defensa de la Madre Tierra” (RENAMAT) en Bolivia y de Gloria Chicaiza miembro de la “Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de los Derechos Sociales y Ambientales” en Ecuador. Ambas mujeres luchan por recuperar la cohesión social en las zonas mineras y por construir un mejor futuro para sus descendientes. Todo ello enfrentándose a una situación en la que su integridad física se halla constantemente en peligro.

En una sociedad patriarcal, con gobiernos neoliberales y multinacionales de extracción minera, estas mujeres tienen pocos elementos a su favor. Sin embargo, se unen para conocer y denunciar la vulneración de sus derechos desde la perspectiva ecofeminista, así como para compartir vivencias y victorias. Saben que su rol femenino tiene gran poder de incidencia dentro de las comunidades que luchan en contra de la explotación mineral y social.

Mientras unas mujeres luchan a pie de cañón en el primer eslabón de la cadena de suministro de las TIC, en los siguientes eslabones de producción, Karoline Burvenich, coordinadora de Make ICT Fair de CATAPA, Amanda Hawes, abogada defensora de la salud y seguridad de los trabajadores y trabajadoras de la industria electrónica, y Heather White, codirectora del documental de denuncia “Complicit” plantan su lucha contra gobiernos y empresas que desarrollan actividades abusivas contra miles de ciudadanos alrededor del mundo.

Así, a través de herramientas legales trabajan en la incidencia social y política de la industria electrónica en zonas de explotación minera en América Latina y representan a familias afectadas por la exposición a productos tóxicos dentro de sistemas sanitarios cada vez más caros. No obstante, la lucha no se queda en juzgados y asociaciones, sino que es llevada a la pantalla grande para denunciar a nivel global las vulneraciones de Derechos Humanos, los casos de injusticia y los costes humanos del abusivo modelo electrónico actual.

Como mujer, latinoamericana, inmersa en el mundo de las TIC, puedo asegurar que, como he comentado, escuchar a estas mujeres alzar su voz y las de cientos de hombres y mujeres amordazados por gobiernos y empresas alrededor del mundo, me hizo sentir sumamente intranquila. Sin embargo, con cada palabra e historia de resistencia esta intranquilidad se volvió argumento en mi lucha personal por generar otra forma de consumo.

Por ejemplo, entre las cosas que puedo hacer están:

– Informarme de la procedencia de los dispositivos que voy a comprar.

– Exigir a las marcas tecnológicas la garantía que sus productos se fabrican bajo condiciones laborales justas.

– Unirme a campañas de responsabilidad tecnológica.

– Asociarme a cooperativas de consumo tecnológico responsable como SomConexiò.

– Reducir mi consumo, reutilizar los aparatos electrónicos y reciclar adecuadamente mis dispositivos.

– Pasar la voz entre familiares, amigos y colegas.

Miles de mujeres desde distintos puntos del mundo se unen para la lucha por un modelo electrónico justo. Unámonos todos y todas nosotras a ellas y compartamos responsabilidad mediante una forma de consumo ética y sostenible. Es lo mínimo que podemos hacer, si no queremos seguir siendo cómplices de un sistema que aplasta todo lo que se le pone por delante sin tener en cuenta si es generador de vida o de destrucción de esta.

modelo electrónico

Imagen extraída de: Pixabay

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