Velad, vigilad, estad atentos…

Velad, vigilad, estad atentos…

Jorge PicóMirad y velad los cajeros automáticos de vuestras ciudades pues el niño y sus padres buscarán posada y quizás tengan que refugiarse allí. Velad, estad atentos aunque ya conozcáis el relato, el de ayer, también el de hoy y el que será mañana. La noticia siempre nueva para la que nos preparamos en el tiempo de Adviento. Velad, nos os durmáis en la Navidad del consumo y las necesidades creadas; la Navidad empalagosa de la alegría por decreto, la que consigue invertir las prioridades de nuestros valores. Estad vigilantes y mirad donde nadie mira. Velad y así veréis cómo José busca un cajero libre entre todos los del folleto estrellado de La Caixa que son de los mejores para pernoctar (aquí es famoso el de la calle Mallorca de Barcelona). Velad y lo veréis buscar cartones, -la dificultad es que estén secos- para pasar la noche con su esposa. Vigilad y veréis a María dar los buenos días a los mossos d’esquadra cuando la despierten con el niño en brazos o la señora de la limpieza que es la primera en entrar en la oficina bancaria. Velad, velad y estad atentos porque cuando lleguen los pastores a ver al niño y se sienten a compartir la mesa tendrán menos dientes que nosotros y notaréis que su masticar es más lento, así que tened paciencia y que no os invadan las prisas de este mundo porque los tiempos de Dios son otros.

Disculpadlos si vienen con la bragueta abierta, oliendo a alcohol y su olor provoca náuseas. Ellos nunca se lo notan. Y escuchad sus historias de casi oro, casi incienso y casi mirra. Sus historias de matrimonios rotos, líos familiares, patrones embusteros o cómo se ahogaron en su propio egoísmo. Velad, estad atentos de oreja y corazón y sed capaces de reconocer lo sagrado en sus intentos de coser su vida delante vuestro: ahora una memoria embellecida por el tiempo, ahora un deseo de que todo irá mejor este año que viene…

Estad activos. Se les acaba la PIRMI, la PNC, el Plan Prepara… Y antes de que se marchen, aprovechad para redactarles bien el currículum de pastor que les servirá para descargar en Mercabarna, o para trabajar de camarero en la hostelería pues este año sí llegó la nieve y si os gusta, quedaos un payasito de fieltro de esos que fabrican y venden en la calle. Velad, estad atentos, pues la lógica de este Dios niño no tiene miedo de la materia humana pequeña y ambigua, y puede nacer en este cajero automático para que podamos balbucear su misterio en el carro de la poesía: “bajaste y los montes se desvistieron en tu presencia”. Dejaos perseguir por la Palabra, asombraos y encantaos con su presencia.

¿Quién te vela Señor por las calles? ¿Quién te espera allí donde desahuciaron la esperanza? Velad, vigilad… verbos que invitan a la acción pues no se sabe cuándo es el momento. No os durmáis, que vuestras lámparas estén llenas de aceite pues llega la inocencia, la eterna juventud de Dios, la que huye del frío concepto, la que revienta el cálculo mercantilista. Velad y disponeos a escuchar esa lengua pura con la que sueñan los poetas. Velad, vigilad, estad atentos…

velad

Imagen extraída de: Pixabay

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