Dialogar, por favor

Dialogar, por favor

J. I. González FausComo cristianos creemos que la fraternidad es el valor más universal y primario de la existencia humana.

Ahora bien: una unidad impuesta contra la fraternidad es una unidad no cristiana. Y una libertad que se afirme negando de hecho la fraternidad, tampoco es una libertad verdaderamente humana.

De aquí se sigue, como evidente, la necesidad del diálogo cuando surgen las diferencias. Y es precisamente el diálogo lo que ha estado ausente en todo este proceso. Expresiones como: “sólo voy a dialogar con usted qué día retira la ley del referéndum”. O “sólo voy a dialogar con usted la fecha y la pregunta del referéndum” carecen de toda ética política.

Por eso creemos que nuestra primera tarea, para intentar abrir ese diálogo es tratar de exponer, y escuchar, las razones que se aducen desde uno y otro lado. Expuestas las razones, siempre es posible añadir o matizar.

1.- Por un lado se argumenta que es una auténtica hipocresía que nuestro presidente del gobierno diga que debe seguir gobernando “para todos los españoles”, cuando nunca ha estado más claro que su gobierno actúa sólo para unos pocos. Y que apele a la igualdad entre todos los españoles precisamente el gobierno que más desigualdades ha contribuido a crear en todo el estado. Es literalmente monstruoso que un miembro del gobierno se atreviera a decir “se rendirán dentro de poco”. Ante afirmaciones de ese tipo recuerda uno la célebre frase del escritor latino Tertuliano (“la sangre de mártires es semilla de cristianos”) para trasladarla a nuestra situación catalana: “las actuaciones del PP son semilla de independentistas”. Se acusa también al gobierno del PP de haber mantenido vivo el problema catalán, para asegurarse una porción de votos que (dada la escandalosa división de nuestras izquierdas) le convierten en la minoría más grande a la hora de las elecciones. Se recuerda en este contexto que fue precisamente el partido que hoy gobierna en España, el que llevó al Tribunal Constitucional el Estatut del 2006 que (esto conviene no olvidarlo) había sido aprobado no sólo por el Parlament Català sino por el Parlamento español. La decisión posterior de dotar al Tribunal Constitucional de competencias no sólo arbitrales sino también penales, es de mínima calidad democrática. Un buen gobernante nunca debe judicializar la política.

2.- Por el otro lado se arguye que la ley del referéndum es democráticamente hipócrita, por cuanto considera como instancias supremas para la Catalunya de hoy, aquellas que sólo serán tales el día que Catalunya sea independiente. Se critica también la aceptación de los resultados de ese referéndum sin fijar unos mínimos necesarios de participación; y el que una cuestión tan seria se vea aprobada por un procedimiento de urgencia, silenciando vergonzosamente a la oposición, en unas sesiones parlamentarias que dejaron en evidencia a Catalunya ante todo el resto del mundo. Se denuncia además que hoy existe en Catalunya un clima de miedo en el que mucha gente no se atreve ni a hablar y que los medios de comunicación catalanes han sido de una parcialidad indigna. Se explica que, para la antigua CiU, la independencia es un desiderátum como único camino posible para escapar al escándalo de una corrupción tan solemne como la del PP en España, y sobre la que pesa además la amenaza de un Jordi Pujol que avisó de que también podía él comenzar a “tirar de la manta”. También cabe recordar aquí que, tras las elecciones-plebiscito del 9N, la CUP tuvo la honradez de declarar que, con el 48% de sufragios no había mayoría suficiente para seguir con el proceso independentista, aunque luego haya preferido enterrar aquella honradez inicial.

Estos son los argumentos. Y lo peor, nos tememos, es que todos tienen buena  parte de razón. Lo cual no hace sino más urgente la necesidad de un diálogo serio, fraterno público e imparcial. Las expresiones de desprecio que circulan por ahí, tanto de españoles hacia catalanes, como de éstos hacia aquellos son intolerables incluso aunque puedan atribuirse sólo a minorías: porque hay un caldo que ha fomentado esas minorías.

3.- A estos argumentos quisiéramos añadir nosotros otras consideraciones de carácter más práctico. Una consulta sobre independencia no  puede hacerse sin tener muy claras las consecuencias prácticas que eso comportaría, prometiendo vagamente una especie de “Arcadia feliz”, que podrá estar sinceramente en los corazones de algunos, pero hay que ver si hoy está en las posibilidades de lo real. Temas como la pertenencia a Europa, la pervivencia del euro fuera de Europa, la marcha de muchos empresarios, la realidad de exportaciones e importaciones de la Catalunya actual…, hasta el mismo detalle de la participación en las ligas de fútbol, no pueden simplemente aparcarse para después, porque quizá después nos encontremos con que se nos han llevado el vehículo por estar mal aparcado. Los procesos tienen sus ritmos naturales que deben ser respetados, y adelantar precipitadamente un nacimiento, por las ganas de ver al  bebé, no lleva más que a provocar un aborto y quedarse sin el niño. Lo ocurrido con el Brexit en el Reino Unido debería servirnos de alerta: una decisión que seguramente fue legítima, pero fue también precipitada, está endureciendo hoy cada vez más las relaciones entre Europa y Gran Bretaña, y creando unos problemas serios que habremos de soportar durante años.

4.- Estos nos parecen ser los datos. Queremos añadir que no aceptamos el que, en situaciones así, se plantee el clásico dilema: “o conmigo o contra mí”. Esa posición que niega las posibilidades de arbitraje o intermediación es simplemente totalitaria, y recuerda la dura situación vivida en Euskadi, cuando todos aquellos que denunciaban actuaciones ilegítimas del gobierno o de la policía, eran denostados como terroristas o amigos de los etarras. Por suerte, en la realidad, las cosas son mucho más complejas y los fundamentalismos se desautorizan por sí mismos.

Es también puro fundamentalismo negar que en Catalunya existe un problema serio e importante. Por eso es necesario no sólo por salvar ante todo la convivencia, sino también por la necesidad de entablar un diálogo serio entre juristas, por un lado, y entre políticos por otro, que conduzca cuanto antes a la celebración de un referéndum legal y maduro a la vez.

5.- Y para concluir:

Desde nuestra óptica cristiana queremos recordar la frase evangélica: “si un ciego guía a otro ciego ¿no caerán ambos en el pozo?”. Nos tememos mucho que, en estos momentos, se esté creando una situación en que hay ciegos que están guiando a ciegos, y que los guían precisamente para enfrentarse con otros ciegos guiados por ciegos… Lo que puede surgir de ahí, asusta sinceramente.

Pero, más allá de la óptica cristiana, y porque sabemos que Catalunya es la zona más descristianizada y más anticristiana de toda la península, nos permitiremos evocar algunas enseñanzas de otro texto que pasa por ser, después del Biblia, el más leído en toda la historia de la humanidad:

“Si un gran país puede rebajarse a sí mismo ante un país pequeño, lo ganará. Si un pequeño país se rebaja ante un país grande, lo ganará. El primero ganará inclinándose, el segundo permaneciendo humilde.

La mejor manera de conquistar a un enemigo es ganarle sin enfrentarse a él.

Considerar nuestra ignorancia como conocimiento es una enfermedad mental.

Quien es valiente de manera temeraria perecerá; quien es valiente sin temeridad, sobrevivirá… El camino del cielo es conquistar sin luchar, dar respuestas sin hablar, atraer a la gente sin llamar, actuar conforme a los planes sin premura…

¿Por qué es el pueblo difícil de gobernar? Porque los de arriba intervienen demasiado y sirven a sus intereses personales. ¿Por qué es el pueblo difícil de gobernar y se toma la muerte a la ligera? Porque los de arriba llevan una vida lujosa.

Mis palabras son muy fáciles de entender pero muy difíciles de practicar”

(Tao te King, 61, 68, 71, 73, 75, 70).

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Imagen extraída de: Pixabay