La denuncia contra el imán de Terrassa: “Pegad a vuestras mujeres”

La denuncia contra el imán de Terrassa: “Pegad a vuestras mujeres”

Jaume Flaquer. La denuncia presentada contra el imán de la mezquita de Terrassa ha creado una gran alarma social. Incluso la Generalitat de Catalunya se sube ahora al carro presentándose como acusación popular por medio del Instituto Catalán de la Mujeres (La Vanguardia 26 de marzo). Me han pedido reiteradamente que dé algunos criterios para entender el caso. Hasta ahora no me decido a escribir porque, dada la amistad que me liga a los dirigentes islámicos de la Federación a la que pertenece este imán, me siento con la misma dificultad y decepción que sentiría si el denunciado fuese un sacerdote. Dicho esto, aquí van estas consideraciones:

1. Presunción de inocencia: ¡Este imán ya ha sido condenado por la prensa y por la sociedad en general! ¡Qué difícil es mantener el derecho a informar y garantizar la presunta inocencia del acusado! Esto vale para este imán, para un sacerdote, para un político e incluso para Urdangarín. ¡Pero solamente tenemos esto presente cuando conocemos al acusado, cuando es de nuestro partido…” Recordemos la larga lista de absoluciones: aquellos que presuntamente preparaban un atentado en el metro de Barcelona, los propietarios de aquella tienda de Santa Coloma acusados de subvencionar el jihadismo, el imán de Cunit acusado de coacciones a una mediadora intercultural, etc, etc. Pero la absolución no fue noticia. ¡Tenemos un serio problema en nuestra sociedad de la información!

2.La denuncia es muy grave: la persona que justifica pegar a la mujer para “educarla” seguramente no se da cuenta de la gravedad de lo que defiende. Probablemente lo encuentra normal por su tradición cultural, e incluso debe pensar que no hace más que repetir lo que una tradición islámica ha afirmado tantas veces. E incluso, seguro que se ve a sí mismo como un “moderado” porque prohíbe que “corra la sangre”, o que se “golpee la cara”, i porque los golpes son solamente una pedagogía extrema si el hombre no consigue por la palabra convencerla de sus obligaciones y deberes, i si “la huelga de cama” (de relaciones sexuales) no da resultado. (por supuesto se supone que el hombre tiene una segunda mujer para que este castigo se sea un auto-castigo) Per muy moderado que pueda parecerle, ha de saber que atenta de lleno contra uno de los principios fundamentales de este país. Por tanto, aquel que piense que el hombre es amo y señor de la mujer, aquel que piense que la mujer es “el gran tesoro del hombre” como tantas veces hemos oído, mejor que no se instale aquí, si no quiere sentirse siempre en “tierra extraña”.

3. ¡En España hay 300.000 prostitutas! ¡No nos creamos que somos modelo para nadie! Si toda esta cantidad de mujeres viven del comercio de la carne, si la cosificación del cuerpo femenino (y masculino!) es un hecho en las calles, en los anuncios, en la pornografría, etc., toda crítica al islam tendrá que ser una auto-crítica.

4. La extrema derecha se frota las manos: es la gran beneficiada. Seguro que ya tiene unos cuantos votos más.

5. No es suficiente ser afable para ser “musulmán moderado”: Occidente tiene una imagen tan mala de los musulmanes y se esfuerza tanto por distinguir el islam originario puro del islamismo, que ciertos partidos políticos y cierta gente identifican como moderado a alguien solo por el hecho de abrir una mezquita a los vecinos o por condenar el terrorismo. Si este es el mínimo exigido, ¡el mismísimo Cardenal Rouco Varela supera con creces las condiciones para ser considerado “moderado”!

6. Sobre el versículo coránico: la literalidad del texto dice efectivamente: “golpeadlas”. Por esto, el imán de Fuengirola (que sí fue condenado) pensaba que no hacía más que seguir su fe. Gracias a Dios-Allah, hay musulmanes que se esfuerzan por leerlo de manera diferente. Un primer intento es retraduciendo el verbo en cuestión (“adribu-hunna”). “Daraba” quiere decir golpear, en su sentido primario, pero se utiliza también para “golpear una historia, un cuento o un chiste”, con el sentido de decir algo “impactante”. Por tanto, podríamos entender el versículo como “amonestar” de palabra. La autoridad del hombre sobre la mujer del conjunto del versículo se mantendría, pero se eliminaría la violencia del versículo. El segundo intento, es el abandono de este versículo como secundario frente a la tónica general del Corán que consiste en el respeto y la estimación hacia la mujer. Además no se conoce ninguna tradición que mencione que el Profeta Muhammad hubiera pegado a ninguna de sus mujeres.

El texto de la denuncia se puede descargar en:

http://file01.lavanguardia.com/2012/03/21/54275017432-url.pdf

http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/juicio-final-tendra-cuenta-obediencia-marido/csrcsrpor/20120321csrcsrsoc_22/Tes