Sobre la frase: “Perdono pero no olvido”

Sobre la frase: “Perdono pero no olvido”

Lucia Montobbio. Hace poco murió Roser Bofill, directora de la revista Foc Nou, en la que se sigue trabajando en estos momentos junto con otros compañeros en la redacción de El Ciervo. Repasando sus libros para así poder publicar una antología, encuentro una página dedicada a esta frase: “Perdono pero no olvido”.

Esta frase me ha traído muchos quebraderos de cabeza, desde siempre hasta hoy. ¿Es posible perdonar sin olvidar? ¿Es posible no sentir rencor si recordamos la falta? He sido defensora de la diferencia entre perdonar y olvidar. Creo que lo sigo siendo. Sin embargo la relación entre estos dos verbos genera cada vez más preguntas, de las que no sé encontrar respuesta acertada, pero que merece la pena sentir.

La duda es necesaria. Éste no será un escrito resolutivo, ni argumentativo o cerrado. No defenderé ni una permisa, ni la contraria. Sólo será un artículo compartido, ese es el único objeto.

Transcribo a continuación, sacado del libro Quédate con nosotros.

 

“Hay una frase que se dice a menudo: Perdono, pero no olvido. A mi modo de ver el perdón ha de ser olvido. De lo contrario no es auténtico perdón. Aquel daño que nos hicieron, aquello que nos dolió, si se perdona, ha de olvidarse. Si queda dentro es como un pequeño roedor agujereando nuestro corazón y, por muy perdonado que creamos que lo tenemos, sale a flote en las circunstancias menos esperadas. Es el rencor. Perdonar y olvidar. No es fácil, pero ha de ser así. Muchas cosas de las que hablo no son fáciles, pero esto no obsta para que sean cosas buenas y que tengamos que tender a ellas; otra cosa muy distinta es que lo consigamos. […] Perdón y propósito de enmienda, claro. Porque pedir perdón y no hacer el esfuerzo de no volver a ofender, no estar dispuesto a rectificar, no sirve para mucho. […] Perdonar, pedir perdón, pero tratar por todos los medios de que, en adelante, no tenga que pedirse perdón otra vez.”