Confesiones personales a principios de curso

Jaume Flaquer. Empieza un nuevo curso…, volvemos al trabajo habitual. En estos días siento la necesidad de ofrecer, presentar y confiar todo el año ante Dios. Es tiempo de generar proyectos, de despertar ilusiones y de fundar esperanzas. Por supuesto, ante nuevos retos, también aparecen nuevos temores y se vislumbran algunas cruces. Pero son cálices que quizás, esta vez, Dios sí que apartará de mí.

Mi oración está habitada por aquella petición introductoria que Ignacio invita a hacer al principio de cada rato de oración: “Que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina Majestad”, es decir, que todo lo que busque, que todo lo que haga y todo lo que proyecte no esté curvado hacia mí, sino que tenga a Dios como su meta y la ayuda del prójimo como su fin. Los Ejercicios Espirituales son una escuela de purificación del deseo. Al principio de este nuevo curso podríamos intentar todos purificar nuestros proyectos de aquella búsqueda de uno mismo que hace que toda intención y acción tenga el propio bienestar (de cualquier tipo) como su único fin.

La petición de san Ignacio no es diferente de aquella que la liturgia nos ofrece: «Señor, que tu gracia inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro trabajo comience en Ti como en su fuente, y tienda siempre a Ti como a su fin». Sabemos que para que llegue a Dios “como a su fin” ha de pasar necesariamente por el hermano. Por tanto, debemos preguntarnos si nuestros proyectos para este año van a dejar el mundo un poco mejor que al principio, sea a nivel de nuestras relaciones más cercanas (fraternidad), sea al nivel de nuestra relaciones con la naturaleza (ecología) o sea a nivel de las estructuras sociales (justicia).

Y hablando de principio de curso…, éste sólo comienza para aquel que trabaja. Aquel, o más bien, aquellos muchos que están en paro no empiezan nada, pues su ciclo de trabajo-descanso quedó quebrado brutalmente. Si todos éstos no están en el horizonte de nuestro trabajo, de una manera u otra, es que no hemos empezado bien el curso.

http://www.lawarradelosmundos.com/page/105/
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Un comentario para: Confesiones personales a principios de curso

  1. Luis Muñoz comenta:

    Si. Como dice Teilhard de Chardin, que nuestro esfuerzo vaya ayudando a la “cristificación” del Mundo…
    Y que nosotros nos apoyemos unos a otros.
    Saludos

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