No con mi dinero

no con mi dineroJesús Sanz Abad. En un artículo reciente de este blog, José Ignacio González Faus resaltaba algunas de las limitaciones que presentaba el derecho a huelga en el contexto actual como forma de acción colectiva eficaz por parte de los trabajadores.

Sin entrar en el fondo de esta cuestión, si me parece interesante resaltar que más allá del papel que las huelgas han tenido a lo largo de la historia contemporánea como forma de movilización social, el papel fundamental que el sistema nos reserva cada vez más (aunque no únicamente), reside en nuestro rol como consumidores. Algo así planteaba el antropólogo Néstor García Canclini cuando en un trabajo afirmaba que cada vez éramos  más “ciudadanos del siglo XIX y consumidores del siglo XXI”.

En consonancia con esta afirmación, creo  que el consumo es uno de los ámbitos desde el que más merece la pena explorar las posibilidades que éste ofrece en la búsqueda de formas de acción colectiva efectivas para la transformación social y la consecución de una sociedad más justa. Ya sea denunciando y penalizando en nuestras formas de consumo a aquellas que obran contra el bien común (despidos injustificados teniendo beneficios, delitos contra el medio ambiente, falta de respeto de los derechos de los trabajadores, etc.), como favoreciendo y promoviendo a aquellas otras empresas que promueven formas de consumo responsable (comercio justo, agricultura ecológica, comercio de proximidad, economía social, etc.).

Hago esta pequeña reflexión a raíz de la interesantísima página web que ha presentado recientemente la ONG Setem en la que se denuncian algunas inversiones de la banca vinculadas a negocios armamentísticos y que puede visitarse en la página www.bancalimpia.com. Igualmente, merece la pena ver el informe completo sobre el que se basa dicha página web:
http://www.bancalimpia.com/pdf/bancos-sucios-informe.pdf

Y si uno quiere ver más cosas sobre este tema, también puede visitar esta otra página más completa que recoge información sobre las inversiones y el comportamiento de diferentes entidades financieras a nivel mundial:

http://www.banktrack.org/show/pages/espanol

Este tipo de informaciones nos tienen que ayudar a saber decir “con mi dinero, ¡no!” y a avanzar en nuevas formas de consumo responsable hacia los demás y hacia el medio ambiente.  Porque  cada vez que consumimos (y también cuando elegimos un producto financiero) de alguna manera también votamos sobre qué tipo de sociedad queremos.

PD: Para los que crean que no hay alternativas en campos como las finanzas éticas, dejo un par de enlaces de dos iniciativas de finanzas éticas muy interesantes que poco a poco se están abriendo paso en su intento de convertirse en la referencia de aquellos ahorradores, inversores e iniciativas de economía social que exigen que su dinero sea utilizado de acuerdo a criterios éticos, y que buscan una mayor coherencia entre pensamento y acción. Me refiero a FIARE (http://www.fiare.org/) y COOP 57 (http://www.coop57.coop/).

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