¿Contra quién habría que poner la demanda?

¿Contra quién habría que poner la demanda?

Jesús Renau. Primero fue un rumor. Finalmente ha salido en los medios de comunicación. Han retirado de las librerías la última edición del libro “Jesús” de J.A. Pagola. Unos 230 sacerdotes de la diócesis de San Sebastián han escrito una carta colectiva de protesta.

Si este grupo de sacerdotes o cualquier creyente católico adulto en plenas facultades mentales quisiera interponer una demanda contra esta decisión en un tribunal eclesiástico, pregunto: ¿contra quién debería hacerlo?

Dice el artículo 1502 del Código de Derecho Canónico: “Quien quiere demandar a alguien tiene que presentar al juez competente en escrito de demanda, en el que indique el objeto de la controversia y solicite la intervención del juez”. En este caso, ¿quién es ese alguien?

¿Contra quién debería hacerse la denuncia?

Nadie sabe, al menos de momento, quien ha dado esta orden de retirar un libro que lleva el “nihil obstat” del anterior obispo de San Sebastián que está en comunión plena con la Iglesia.

¿Cómo es posible que la editorial tenga que retirar los libros? ¿Lo hace por cuenta propia o se ha visto forzada a hacerlo? Si lo hace por decisión propia, debe explicar a la opinión pública las razones: ¿económicas? ¿Miedo? ¿Publicidad? … Que se sepa de momento no hay explicaciones por parte de la editorial ni de la distribuidora.

Posiblemente, pues, la editorial obedece órdenes de arriba. ¿De quién, por favor? ¿De una congregación romana? ¿De una comisión de la fe de la conferencia episcopal española? ¿De un cardenal u obispo o representante con facultades de hacerlo?

¿Contra quién habría que poner la denuncia? No nos engañemos, no se trata de una denuncia civil, sino de los propios tribunales de la Iglesia, que juzgan en conformidad con el derecho canónico, y admiten apelaciones. Denunciar según derecho es una actuación legítima y honesta.

¿Hay alguien quizá que tira la piedra y esconde la mano? Serían los que se esconden bajo anónimos para criticar a todos los que no piensan como ellos. Estos son los que actualmente están dividiendo la Iglesia, están rompiendo el Cuerpo de Cristo.

Por favor, dad vuestro nombre… el personal o el institucional, tenemos derecho a saberlo. No guardamos ningún rencor. Queremos defender la justicia que brota de la fe, en el seno mismo de nuestra Iglesia.