"La cochina lógica" (Unamuno)

“La cochina lógica” (Unamuno)

José Ignacio González Faus. RS21. Buena la armó el portavoz de la conferencia episcopal. No cabe negar que, al menos, valor no le falta. Sobre todo si ha sacado las consecuencias de su lógica impecable e implacable.

Porque oigámosle: “quitar la vida a un ser humano es contradictorio a la fe católica”. Inapelable. “Quien contribuya a ello está en la herejía, está en pecado mortal público y no puede ser admitido a la sagrada comunión”. Inapelable también (y todo el mundo sabe que comulgar en esas condiciones sería un sacrilegio).  Y añadía el portavoz que “esto vale para todos los católicos”.

Ahora, sin salirnos de esa lógica nos encontramos: el Catecismo de la Iglesia Católica no rechaza quitar la vida a un ser humano, en el caso de la pena de muerte (en ediciones posteriores, y ante protestas de muchos fieles) avanzó hasta considerarla poco recomendable, pero no hasta condenarla como pecado mortal y “contradictoria a la fe católica”. Ese Catecismo se publicó con la aprobación del cardenal Ratzinger quien por tanto, y según la lógica del portavoz, “está en la herejía y en pecado mortal público”; mucho más dado que, siendo ya papa, no renunció recibir a un pecador público como Obama, luego de que éste anunciara una ley sobre el aborto. Poco antes de estos episodios, más de dos obispos y de dos nuncios, contribuyeron a la rastra de crímenes de Pinochet y Videla (alguno incluso jugaba al tenis con éste). Todos éstos, según la misma lógica, están en pecado mortal, no pueden ser admitidos a la comunión y, si han celebrado misa o comulgado, han caído en sacrilegio público. Del silencio colaborador de los obispos franquistas, miembros de las Cortes algunos de ellos, ante las penas de muerte del dictador, tendrá memoria sin duda el portavoz. Y cito sólo episodios de hoy, porque si empezamos a sacar autos de la inquisición y demás, pueden despacharnos diciendo que “eran otros tiempos”, exponiéndonos a caer en un relativismo moral.

Pero, aun ateniéndonos al hoy de nuestra historia, dos consecuencias muy visibles se siguen de esa lógica inexorable: a) una buena parte del episcopado mundial, y de la curia romana (a donde fueron a parar después aquellos nuncios, nombrados además cardenales), está en pecado mortal y en sacrilegio público. Y b) encima nos encontramos con el viejo problema de un papa hereje: la teología medieval explicaba que el papa hereje queda depuesto ipso facto, y de ella echó mano Lefebvre para declarar depuestos a Juan XXIII y a Pablo VI; pero luego los teólogos medievales se encontraron con el problema insoluble de precisar quién era el que dictaminaba la herejía del papa… Y hasta ahí llegó la cosa.

El portavoz ha sido valiente, sin duda. A este pobre fiel le queda no obstante un dilema no resuelto. O el portavoz no ha previsto todas las consecuencias de su lógica fustigadora, y válida para todos los católicos, o ha echado mano del clásico recurso de muchos predicadores antiguos cuando tenían que decir cosas serias a los poderosos: “a ti te lo digo Pedro para que me entiendas, Juan”. O sea: a ti te lo digo parlamentario, para que me entiendas tú, obispo.

O, a lo mejor es que, eso de la lógica es una absoluta cochinada, como ya dijera don Miguel de Unamuno. Si alguien puede sacarme de este incómodo dilema, le quedaré agradecido.