El día del padre

El día del padre

Fernando VidalLa equidad de género es el movimiento social más importante de nuestro mundo y el feminismo se ha convertido en la corriente más transformadora de nuestra sociedad. Pero no es algo que suceda solamente en las mujeres, sino que nos transforma y libera profundamente a los hombres. Solo cuando existe equidad y amistad, los hombres somos capaces de mirar con claridad cuál es nuestra originalidad como varones y como padres.

Acabamos de publicar el libro El día del padre (San Pablo, 2019) porque creemos que ser un buen padre es una de las cosas más importantes que podemos hacer para cambiar el mundo. Ya es hora y día de que nos activemos plenamente como padres. Cada vez la sociedad nos lo pide más y para las mujeres es una auténtica urgencia. No se puede aguantar más el machismo y la inequidad en tantos ámbitos.

Es el día del padre y nos toca movilizarnos para impulsar un modelo de paternidad que impulse un mundo equitativo, pacífico y cuidador. Es una cuestión crucial de justicia.

La paternidad se encuentra en una encrucijada. Por un lado, hay un movimiento de padres que practica un modelo positivo de relación con nuestros hijos, en igualdad y cooperación con nuestra pareja.

Pero por otro lado, hay otra tendencia contraria de padres que abandonan el hogar y se desvinculan de su pareja e hijos. Practican un modelo utilitarista, autoritario, violento y explotacionista sobre las mujeres y los hijos. ¿A qué se debe esto? Mi tesis es que el capitalismo generó el machismo moderno. Si nos fijamos, las condiciones del machismo reflejan el peor rostro del capitalismo: el trabajador reducido a su cuerpo (de trabajo), la cosificación, el utilitarismo, la desvinculación entre trabajadores para que no haya solidaridad de clase, la explotación, la dominación, la exclusión, el materialismo… El capitalismo industrializó el machismo.

Aunque nos parece que antes de final del siglo XX, la paternidad siempre fue distante y autoritaria, eso no es así. Antes de 1830 los padres varones estaban más presentes en el hogar, eran mucho más sentimentales, comunicativos y cooperativos con los hijos y, además, estaban más comprometidos en su educación. La revolución industrial a partir de 1830 secuestró al padre del hogar y le internó en larguísima jornadas en las fábricas. Además de dedicar al hombre totalmente a la producción, trató de que la mujer estuviera dedicada plenamente a la reproducción y se consagró la imagen de la mujer dedicada exclusivamente a la casa y los hijos.

El padre se convirtió en un ser ausente que no tenía nada que hacer en casa sino que su papel era ganar el dinero y relacionar a la familia con la vida pública. Claudia Nelson (1995) dice que los padres se hicieron hombres invisibles y que la profusión en el siglo XIX de historias sobre fantasmas domésticos tiene que ver con esa presencia ausente cuando estaban en casa o desaparición absoluta por la prioridad de su vida exterior.

No es extraño que el peor machismo del mundo se encuentre en Ciudad Juárez, la capital de los feminicidios. ¿Cuál es el origen y principal característica de Ciudad Juárez? Que es una ciudad franca donde el neoliberalismo llegó a su extremo más acusado, el de las maquilas, la desfiscalización y la liberalización de todos los ámbitos de la vida. En esas circunstancias de ultracapitalismo, la mujer fue víctima de un feminicidio industrial, el mayor del siglo XX.

Redescubrir la verdadera naturaleza de la paternidad cambia el sistema socioeconómico. No solamente porque se produzca un equilibrio en la conciliación, la corresponsabilidad y la igualdad. Sino porque el sistema económico se libera de los principios que le llevan una y otra vez a crisis sistémicas y a la ruina.

Para eso necesitamos bucear y buscar en el fondo de nuestra historia y de nuestras historias. La sociedad se acostumbró a que se escribiera una historia en la que parecía que las mujeres no habían tenido ningún papel. Gracias al esfuerzo del feminismo, se está haciendo justicia y haciendo visible la descomunal contribución de las mujeres en todas las áreas de la vida a lo largo de la historia. Quizás ocurre algo similar con la paternidad: ha sido escrita de modo que parece que no existieran padres equitativos, tiernos, comunicativos, cuidadores, empoderadores de sus hijos. Quizás la historia de la paternidad necesita ser reescrita. Mirar a la historia es mirar nuestra propia historia familiar y personal de paternidades.

Por eso hemos publicado este nuevo libro El día del padre. Ir al principio de todo, a las primeras formulaciones que conocemos sobre paternidad. Y nos hemos llevado una sorpresa: no son vidas patriarcales explotadoras y dominadoras, sino que su experiencia se acerca al padre bueno, tierno, cuidador, liberador.

Hemos contado cuatro historias como se cuenta la vida misma, no solamente para que sea entretenido de leer, sino para que conserve la frescura y vitalidad, para que nos resulten personas reales y podamos comunicarnos mejor con ellos pese a la distancia histórica que nos separa. Esperamos haberlo logrado. Ya es el día de que profundicemos y pensemos en vivir con plenitud nuestra experiencia paterna. Es el día del padre.

Imagen extraída de: Pixabay

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