¿Qué es el amor? (3): Las resistencias al amor económico

¿Qué es el amor? (3): Las resistencias al amor económico

Nicolás Iglesias MillsMe gustaría explorar el amor más allá del consumo, con toda persona que se me cruce, con cualquier mirada, sin que la otra persona se asuste o asuma que debemos comprometernos en una relación más duradera.

Las resistencias se parecen siempre a las represiones que las achacan, y la represión más grande ha sido siempre economizar el amor. Por eso, la resistencia tiene que ver con la gratuidad. Las resistencias son espacios vitales, opuestos a la totalización del sujeto, donde, contra todo pronóstico, la singularidad y la trascendencia surgen de un espacio gratuito. Esto radica necesariamente en el cuidado esencial, tal como lo concebía Leonardo Boff, desde una mirada integral del otro,  donde la trascendencia se da en un espacio de vida común.

La pregunta entonces radica en cómo superar el afecto neoliberal, es decir, aquel que pone a uno mismo primero, en un consumo del otro para nuestras propias necesidades.

Los actos de gratuidad, basados en las lógicas del don, son los fundamentales para las resistencias al afecto neoliberal. Estos actos de gratuidad implican una kénosis, es decir, un abajamiento y un  vaciamiento que nos hace emerger desde el servicio desinteresado al otro. Y por ahora sólo podemos hacerlo a través de la palabra, es decir, deconstruyendo la palabra en nuestra vida, haciéndola acción. Habla con tus amistades, parejas, compañeros, para entender qué posición estás ocupando tú en el lugar de poder, y entenderás si existe un abuso o no. El abuso de poder es lo contrario al amor, y  desprenderse de él será un acto de gratuidad.

Primero, es buena la reflexión de la lógica patriarcal que pueden tener las relaciones de pareja. Y esto no sólo dentro de la pareja, sino que el hombre como hombre no tiene espacios de reflexión (o no se anima) para verse reflejado a sí mismo en estas lógicas y comprender cómo sigue reproduciendo lógicas machistas: en el sexo, en el hogar, en el mundo. Lo mismo debe pasar dentro de las relaciones de pareja, así como en las relaciones sociales y laborales.

La base del amor neoliberal es el control. Los grados de control por la otra persona no implican solamente ser un obsesivo compulsivo con los celos, ni revisar los mensajes de texto, sino que se mete tanto en la subjetividad de la persona que ya de por sí uno cree que no puede ser sin el otro. Las resistencias se encuentran, entonces, en la libertad de los espacios individuales dentro de cada vínculo.

La monogamia, por otra parte, también se ha construido bajo una lógica de poder patriarcal y una noción de afecto neoliberal y de bien de consumo, por lo que se debe replantear en el interior de cada pareja si se está eligiendo por cómo nos hacemos crecer en libertad o por poseer al otro.

La participación de la familia en una comunidad religiosa también debe de ser en pro de la apertura y de la libertad de la pareja y de la comunidad. Cualquier acto que lleve a la discriminación u odio de la otra persona o comunidades, por ejemplo, por raza, género u orientación sexual, son actos de vínculos neoliberales que sólo aman cuando se cumplen determinadas expectativas. Es un consumo que lleva al otro en un estereotipo que no otorga libertad.

Por otro lado la vida afectiva sexual también debe pasar un proceso de kénosis, entendiendo que el placer debe ahuyentar la culpa, y debe vivirse como don. La exploración del placer sexual en el otro debe vivirse desde la trascendencia y contacto con el mundo entero a través de la otra persona. Al mismo tiempo las relaciones afectivas/sexuales deben someterse a un proceso de cuestionamiento patriarcal evaluando las lógicas de poder en ellas.

Invito a seguir explorando la kénosis en cada uno y la deconstrucción de un amor neoliberal para llegar, desde una lógica del don, al amor gratuito.

Imagen extraída de: Pixabay

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