Disonancia cognitiva

Disonancia cognitiva

Josep F. Mària[Al cor del món/Pregaria.cat] En nuestras relaciones humanas, tendemos a suprimir incoherencias afectivas. Por ejemplo: nos incomoda tener percepciones positivas de una persona y negativas de sus conductas; por eso tendemos a valorar positivamente conductas de una persona que nos cae bien, aunque sean claramente malas (“Tenía un mal momento…”). Inversamente, nos incomoda tener percepciones negativas de una persona y positivas de sus conductas; por eso tendemos a valorar negativamente conductas de una persona que nos cae mal, aunque sean claramente buenas (“Lo hace por interés, no se lo cree…”). Estas incoherencias afectivas, los psicólogos las denominan “disonancias cognitivas”: porque se da una disonancia entre “conocer” como buena/mala una persona y “conocer” como mala/buena una conducta suya.

¿Por qué adoptamos estrategias para suprimir las disonancias cognitivas? Porque nuestro subconsciente se incomoda con las incoherencias, quiere estar tranquilo, vivir en consonancia: no tenerse que replantear qué siente ante cada nueva acción de una persona. Por eso este subconsciente “comodón” se las arregla para convertir las disonancias en consonantes. Cómo dice irónicamente Josep Miralles SJ: “A autoengañarnos, no hace falta que nadie nos enseñe: somos maestros desde que nacemos”. Lo que hace menos gracia es que este autoengaño es muy convincente: tanto, que los neurólogos y sociólogos denominan a la operación “construcción de la realidad”. Es decir, estamos convencidos de que el resultado de nuestra operación (o construcción) mental nos hace percibir la realidad tal como es.

¿Cómo opera nuestro cerebro en estos procesos que suprimen las disonancias? Dice el neurocientífico Jordi Camí (La Vanguardia 27-11-2018) que nuestro cerebro:

  1. Modifica los recuerdos para que la evidencia del pasado “cuadre” con el resultado consonante que desea. Por ejemplo, olvida actos generosos del pasado de la persona que considera mala.
  2. Y selecciona, de la evidencia del presente, aquellos datos que le permiten “cuadrar” el presente con este deseo. Por ejemplo, se fija solo en los aspectos negativos de la conducta presente de esta persona.

Sin embargo, estas construcciones de la realidad que hacemos para obtener la consonancia dentro de nuestras cabezas tienen consecuencias que no son siempre consonantes fuera de nuestras cabezas. Por ejemplo:

  1. Si la conducta de una misma persona es construida como buena por un observador y como mala por otro observador, puede resultar de ello un conflicto entre ambos observadores.
  2. Hay una caterva de actores sociales que pretenden hacernos entrar en sus construcciones de la realidad, a fin de forzar en nosotros una conducta que nos liberará de disonancias –una conducta que les favorece económica o políticamente. “Vendedores, publicitarios, políticos, gurús… pueden igualmente manipular tu cerebro inconsciente… e inducirte una elección que creerás que es libre” (Jordi Camí).

¿Qué puedo hacer, pues, para crear relaciones más consonantes también fuera de mi cabeza?

  1. Mantener la incomodidad de la disonancia cognitiva.
  2. Realizar prácticas de interioridad para hacerme consciente de mi deseo de consonancia, que me lleva a considerar a tal persona como buena o a tal grupo humano como malo.
  3. Contrastar mi construcción de la realidad con las de otras personas que intervienen en la misma situación. Por ejemplo, dialogar con personas que conocen a quien ha originado la disonancia.

Estas operaciones permitirán ampliar la evidencia pasada (enriquecer el recuerdo con evidencias que mi deseo había censurado) y la evidencia presente (afinar los sentidos para incluir los datos que el deseo ha descartado). Así, se hace posible una reconstrucción de la realidad dentro de mi cabeza, que convierta la disonancia cognitiva en más consonante: no más consonante dentro de mi cabeza, sino más consonante con las construcciones existentes dentro de las cabezas de quienes me rodean.

Imagen extraída de: Pixabay

Para continuar haciendo posible nuestra labor de reflexión, necesitamos tu apoyo.