La esencia de la vida incluye el misterio de la muerte

La esencia de la vida incluye el misterio de la muerte

Daniel JoverLos primeros lazos se crean en torno a los afectos, los sentimientos y la necesidad básica del cuidado esencial.

Cuando sentimos las pasiones también encontramos los sufrimientos. Debemos aprender a aceptar las limitaciones impuestas por la más temporal de las costumbres, que es vivir.

¿Qué hacemos cuando aparece la muerte que nadie ha invitado?

También necesitaremos mirar las cosas, la gente y la vida presente con los ojos de los que ya no las ven. Esa metáfora será salvadora: todo será más bello y sagrado. La vida recién estrenada con una mirada nueva llena de esperanza, que nos hará sonreír y emprender el viaje. Para ello, hay que recordar y no olvidar, a pesar de que nuestra sociedad hipermoderna convierte la muerte en un tabú; oculta algo fundamental: la pedagogía de la buena muerte. Los muertos que se olvidan están más muertos todavía. Recuerdo todos los amigos queridos que ya no están; la presencia silenciosa de la muerte cuando vino a buscar a mis tías, mis abuelas y la bisabuela, Mariana, siempre de la misma manera. Sentadas en sus mecedoras, dejaban de comer y beber esperando ese momento, porque ni tenían ganas de seguir viviendo ni sus ojos tenían ganas de seguir mirando. Sabían morir. Pero, ¡qué injusta la muerte de los que se van antes de tiempo…!

Tenemos el deber de hablar de ellos, de escribir sus historias, sus vivencias. Familiares, amigos, vecinos, gente anónima, sin voz, valientes innominados, héroes callados que murieron sin nadie que los recordemos. Nosotros miraremos por ellos con la memoria presente del ayer en el fulgor del hoy. Nuestro mundo irá desapareciendo antes que nosotros, como les pasó a los que nos precedieron. Y de repente, un día, tal vez nos daremos cuenta de que este mundo que hemos habitado ya no nos pertenece. Seremos testigos de cómo van marchando seres queridos, cómo se destruyen los paisajes de nuestra niñez y se borran los entornos que configuran nuestra vida, y llegaremos a parecer extraños, ajenos a lo que nos rodea… viviendo fuera de nuestro tiempo, anacrónicos.

Imagen extraída de: Pixabay

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