"Inversores de la fe"

“Inversores de la fe”

Inmaculada Naranjo y Jaime BadiolaAprovechando la celebración de la 2ª Cumbre Global de Inversión Socialmente Responsable desarrollada en Bilbao el pasado 12 de junio, tuvo lugar una cena-coloquio denominada “Inversores de la Fe”, en el centro Arrupe etxea de la Compañía de Jesús.

Tanto la Cumbre como la cena-coloquio bascularon alrededor del tema de las inversiones ESG, que se están desarrollando cada vez más. Dichas inversiones se caracterizan entre otras cosas por atender a criterios medioambientales, sociales y de gobernanza corporativa. En ellas, se busca una rentabilidad a largo plazo, no basada en la especulación financiera y sustentada en los principios del Bien Común y el cuidado de los pobres, tan defendidos por la Doctrina Social de la Iglesia y por el propio Papa Francisco Ello no quiere decir que haya que renunciar a tener una rentabilidad justa que puede llegar a superar en varios puntos el IPC, adecuada al riesgo que se quiere asumir.

En la cena-coloquio nos reunimos unas 25 personas, responsables de la gestión económico-financiera de distintas instituciones religiosas, diócesis de varios lugares de la geografía española y algunas fundaciones vinculadas a colectivos eclesiales. Tuvimos la suerte de contar con Carlota García-Mañas, jefa adjunta de diálogo con empresas de la “Iglesia de Inglaterra”, que había participado esa misma tarde en una de las conferencias de la Cumbre. El objetivo de la cena-coloquio era poder dialogar de manera más directa sobre aspectos ligados a la problemática de la inversión para organizaciones cristianas en el siglo XXI.

En primer lugar, Carlota compartió la manera de proceder en la selección de inversiones a nivel financiero. En la Iglesia de Inglaterra cuentan con un comité ético que, desde un enfoque apoyado en una reflexión teológica cristiana, marca los criterios para la selección de las distintas empresas en las que invertir. Para ello, se combinan criterios negativos que suponen la exclusión de determinados tipos de empresas cuyo objeto social se puede oponer a la doctrina cristiana, con criterios positivos de selección de empresas que realizan buenas prácticas ESG.

A continuación, nos compartió su cometido específico y su experiencia en el diálogo con las empresas en Inglaterra para incidir a nivel social en políticas sostenibles y de inversión responsable. Siendo cierto que, como inversores individuales, podríamos no tener fuerza suficiente para ello, ella nos puso ejemplos concretos (v.g., Exxon-Mobile), en los que habían podido ejercer su influencia en la junta General de Accionistas y así cambiar algunas de sus políticas no acordes con criterios ESG.

Personalmente, creemos que su experiencia de colaboración y diálogo ecuménico entre las Iglesias Cristianas en Inglaterra, nos alentó a unir nuestras fuerzas como instituciones eclesiales en España para ejercitar nuestro derecho como accionistas de cara a lograr que ciertas empresas mejoren sus prácticas en los ámbitos ESG. Sería una manera de desarrollar la labor profética de dar voz a los que no la tienen. Ello nos puede ayudar, entre otras cosas, a hacernos conscientes, poner en valor y mostrar a la sociedad el impacto social que como Iglesia católica estamos desarrollando en el Estado Español.

Hace unos días se publicó en este blog una reseña sobre el documento de la Congregación de la Doctrina de la Fe que hacía referencia a las consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del sistema económico y financiero actual: de control ético del mercado, de las finanzas, de las empresas…. Los aspectos que allí se recogen, creo que van en la línea de lo que surgió en nuestro encuentro, con el deseo de avanzar en caminos de transparencia, desde los principios de la justicia social, global y ecológica y del bien común de toda la humanidad y en la justicia con los más pobres.

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Imagen extraída de: Pixabay

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