Espaguetti banking: los rescates de Veneto

Espaguetti banking: los rescates de Veneto

Manfred Nolte‘Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero’, encierra una sabiduría repetidamente olvidada, no solo en temas triviales y menores sino en otros de enjundia y trascendencia general. Aunque un retroceso puntual pueda considerarse una menudencia, no lo es en el contexto de una trayectoria conjunta pactada. No deben menospreciarse los hechos aislados cuando forman parte de una cadena de progreso.

El proverbio castellano quiere prologar el controvertido episodio protagonizado al alimón por Frankfurt, Bruselas y Roma en torno al peculiar modo aplicado a la interpretación y remedio de la quiebra de dos entidades bancarias italianas: Banca Popolare di Vicenza y Veneto Banca. Romper la lógica y el compromiso adoptado por los mandatarios europeos puede interpretarse como una concesión a la circunstancia. Pero no puede obviarse la importancia del objetivo final como es la construcción de un Mercado único bancario europeo.

Aunque aún constituya un ideal lejano, la aspiración de la Unión Europea bajo un tesoro único y una eficaz coordinación política, independientemente de la forma que adopte, no es otra que la de una gran mutualización en la que países más prósperos y otros que lo sean menos convivan bajo un patrón de igualdad. Igualdad de derechos e igualdad de riesgo exterior. Solamente de esta manera podrán consolidarse en el futuro las ingentes masas de deuda pública con las que conviven gran parte de los países de la Unión, rebajando el servicio de la deuda y aplicando los ahorros derivados de esta reducción a fines sociales y de desarrollo.

La unión bancaria es un escalón previo decisivo para la unión fiscal y política descrita. Anclada en tres pilares básicos: supervisión única, resolución única y garantía a los depositantes única, la unión bancaria aprobada en 2o12 acomete en estos momentos un cambio de rumbo en la resolución de las entidades quebradas: ya no más recurso al Estado; ya no más recursos de los contribuyentes sino que sean los acreedores de la entidad inviable los que con sucesivas quitas equilibren el patrimonio de la entidad dañada. Si existe un déficit patrimonial las quitas afectarán sucesivamente a accionistas, bonistas junior, capitales híbridos y subordinadas, bonistas sénior y finalmente a depositantes siempre por encima del límite de los 100.000 euros/depositante garantizado por la normativa comunitaria.

El reciente caso de las entidades crediticias de Veneto son un paso atrás notable en la construcción descrita del Mecanismo Único de Resolución Bancaria. En lugar de aplicar el sistema concursal descrito, Italia, Frankfurt y Bruselas han orquestado un rescate récord de 17.000 millones de euros para apuntalar a bonistas y depositantes, una decisión que cuestiona directamente la consistencia de las regulaciones bancarias europeas. Intesa Sanpaolo – un gigante de mas de 500.000 millones de activos- se ha hecho cargo de los activos solventes de los dos bancos quebrados por 1 euro. Pero el acuerdo excluye la deuda insolvente, créditos dudosos, bonos subordinados y accionistas de las entidades. Las sucursales de los bancos liquidados se integran en la red Intesa aunque se prevé el cierre de 600 sucursales y el despido gradual de 3.900 empleados. Dos millones de depositantes y 200.000 pequeñas empresas verán preservados sus patrimonios. Aunque la información es confusa el Tesoro  italiano no cubrirá el valor perdido de los accionistas ni de los títulos subordinados. Los bonos senior no sufrirán quebranto alguno ya que, -en una campaña que nos puede recordar la ampliación de capital de Bankia- los clientes fueron vehementemente impulsados a su compra por los directores de las sucursales correspondientes.

La pregunta que procede es la siguiente: una vez que el Banco Central Europeo dictaminó que las entidades de Veneto se hallaban en quiebra y activaron la entrada del Mecanismo Único de Resolución europea, ¿por qué se permitió que los bancos se liquidaran bajo los procedimientos italianos de insolvencia, con acceso a los fondos púbicos, en lugar de aplicar el reglamento de resolución europeo?  La Junta de resolución bancaria llegó a la conclusión de que para estos dos bancos, la acción de resolución no estaba justificada por el interés público, lo que hubiera implicado en su caso la aplicación de fondos provenientes del ‘Fondo único de Resolución bancaria’.

La legislación de la UE prevé que, en tales circunstancias, se aplican las normas nacionales de insolvencia y corresponde a las autoridades nacionales responsables liquidar la entidad con arreglo a la legislación concursal nacional. En este contexto, si los Estados miembros consideran necesario el apoyo público para mitigar los efectos de la salida del mercado de un banco, se aplican las normas sobre ayudas de Estado de la UE, que exige que los accionistas y los propietarios de obligaciones subordinadas contribuyan plenamente a los costes (el denominado «reparto de cargas») y se limite la distorsión de la competencia. Los tenedores de deuda senior no tienen que afrontar pérdidas y los depositantes siguen estando plenamente protegidos en consonancia con las normas de la Unión Europea.

En resumen: al tratarse de una ‘liquidación’ y no de una ‘resolución’ –aplicable únicamente a entidades de riesgo sistémico–, la Junta de Resolución autorizó a que los bancos se liquidarán en el marco de un procedimiento normal de insolvencia en Italia.

Italia sale políticamente vencedora del laberinto bancario en el que también se encuentra Monte dei Paschi di Siena. Pero el país alpino deja muy tocada la credibilidad de la Unión Bancaria, lo cual constituye una pésima noticia.

Veneto

Imagen extraída de: Público