Dos papas y un destino

Dos papas y un destino

Xavier Garí de Barbarà. [Foc Nou] Juan XXIII y Francisco I son dos papas de la Iglesia católica escogidos en un plazo de 55 años de diferencia y que guardan muchas y curiosas similitudes entre ellos, en especial, la atrevida defensa de la paz en el mundo, reconocida unánimemente. Ambos marcan un estilo particular pero muy parecido. Con una clara espontaneidad, con una gran libertad y con una firme determinación, se abren y se impulsan hacia tres grandes retos claves de sus tiempos: reformar la Iglesia, revitalizar el Pueblo de Dios e influir en un mundo cambiante y complejo en el que impactan y quieren dejar la estela del Evangelio.

Ambos papas empiezan por la reforma eclesial, lo que les otorga una creciente autoridad pública. Juan XXIII fue atrevido e inesperado a la vez convocando el Concilio Vaticano II, pero Francisco está dedicando muchas energías al laborioso –y a menudo discreto- trabajo de reestructuración de la Curia vaticana, que quizás al final evolucionará hacia una tendencia refundacional.

En cuanto a la revitalización de la vida espiritual de los fieles, el sentido pastoral de los respectivos magisterios hizo que el Papa Bueno abriera las ventanas a la frescura del mundo, ofreciendo una mirada esperanzada, mucho más positiva y sonriente de la fe, y una vivencia cristiana más auténtica y sencilla. Francisco, por su parte, es conocido como el Papa de los Pobres, pero también se dedica a los enfermos, a los niños y a los colectivos más desfavorecidos, como los presos, para los que siempre tiene un espacio, una escucha y una palabra; además, sus discursos y homilías son tan cercanos que no dejan indiferente a nadie. La proximidad de ambos al sufrimiento humano les ha dotado de una gran humanidad, que ha desarrollado en ellos un alto magnetismo configurándolos en pastores autorizados y referentes mundiales.

En relación a la actualidad del mundo, los dos muestran una apertura y sensibilidad hacia la paz y la justicia, con un gran eco público. Roncalli hizo una encendida defensa de la paz en plena Guerra Fría, mediando incluso en la crisis de los misiles de Cuba (y publicó la encíclica Pacem in Terris). Bergoglio, por su parte, se centra más en la “paz verde”, la del medio ambiente (con la encíclica Laudato si, en plena lucha por el cambio climático), pero también se ha mostrado un incansable defensor de la paz en el mundo, en especial desde el punto de vista de las víctimas en plena guerra en el Oriente Próximo (Siria o Palestina), denunciando el genocidio armenio, solidarizándose con todas las víctimas del terrorismo en Europa y el proceso de paz colombiano, o bien trabajando para intensificar el diálogo interreligioso, generando avances importantes en el ecumenismo y contribuyendo a la concordia entre los pueblos.

Mons. Loris Capovilla, secretario personal, amigo y confidente de Juan XXIII, ya afirmó, sólo a tres meses de acceder Francisco al pontificado, que “¡las similitudes entre Francisco y su predecesor Juan XXIII son tan numerosas que ya he dicho en varias ocasiones que el papa Juan ha vuelto!”.

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Imagen extraída de: Aciprensa