El mejor remedio, curar la desigualdad

El mejor remedio, curar la desigualdad

Núria RadóPor mucho que el Capità Enciam (Capitán Lechuga) nos recordara siempre que los pequeños cambios son poderosos, a veces, el cambio climático, el racismo creciente, las muertes en el Mediterráneo, la violencia de género, las desigualdades a pie de calle, nos hacen pensar que seguro que son poderosos, pero quizás no sea suficiente. Y nos acostumbramos a vivir en esta ambivalencia extraña entre la esperanza de intentar ser una chispa de cambio y la impotencia de sentirte sin poder de decisión, sin ámbito de influencia.

Justamente por ello, tener la posibilidad de escuchar y interpelar de cerca alguien a quien democráticamente se le ha encomendado la posibilidad y el compromiso de generar acciones transformadoras es un privilegio. “Desde el gobierno hay más margen de maniobra de lo que pensamos”, fue lo primero que dijo el actual conseller de Salud de la Generalitat de Catalunya, Toni Comín, en un encuentro informal con algunos miembros de Cristianisme i Justícia, casa con la que está estrechamente vinculado. Y además de margen de maniobra, más oportunidades, más retos y más posibles reproches.

Fue el pasado 10 de febrero y duró casi dos horas. En ese tiempo, Comín desglosó los objetivos de gobierno en términos de salud; cumplidos algunos, para cumplir otros. Insistió en que la misión es, siempre, la de contribuir a la justicia social y reducir las desigualdades que hacen que, ahora y aquí, aún impugnen el carácter igualitario del derecho a la salud.

La salud de las personas depende de múltiples factores, tanto genéticos como, sobre todo, sociales. Entre los factores sociales están las conductas de salud, el entorno físico, la atención sanitaria y factores socioeconómicos. Los ocho años de diferencia en la esperanza de vida de una persona de Sant Cugat y una de Sant Adrià sólo se explican por unas condiciones socioeconómicas diferentes que influyen también en las conductas de salud. Por lo tanto, la salud de las personas está impregnada de las desigualdades sociales que sufren.

En este sentido, Comín defendió la red sanitaria universal, equitativa y pública, y desglosó la ley de acceso universal al sistema sanitario, que está a punto de aprobarse. Explicó el cambio de protocolo de reproducción asistida que, desde hace pocos meses, permite que puedan ser atendidas en la sanidad pública todas las mujeres que quieran ser madres, y comentó el nuevo modelo de asignación de recursos de las áreas básicas de salud, que ya no dependerá de la cantidad de población potencialmente atendida, sino de la presión asistencial real que reciba cada centro de atención primaria.

Quizás el encuentro sirvió para demostrar lo que ya podíamos imaginar; que la mejor política de salud es la lucha contra las desigualdades y que cualquier política sectorial que construya estado del bienestar será política de salud pública. Pero sirvió, sobre todo, para reafirmar el compromiso de intentar incidir, desde cualquier posición (ya sea una conselleria o desde el precariado), en la sociedad que queremos cambiar. Que los pequeños cambios son poderosos. Pero los grandes, también.

Toni Comín

Imagen propia. Autor: Jaume Flaquer