Nadia Ghulam: "Una sociedad no puede salir adelante si no se incluye a la mitad de su población"

Nadia Ghulam: “Una sociedad no puede salir adelante si no se incluye a la mitad de su población”

Cristianisme i Justícia / Justícia i Pau / Mans Unides. El pasado 14 de noviembre, en la segunda sesión del curso del ciclo de conferencias los Lunes de los Derechos Humanos (Dilluns dels Drets Humans) tuvimos la suerte de poder escuchar a Rubén Sánchez, psicólogo, agente de igualdad y formador en materia de violencia machista, y a Nadia Ghulam, educadora social y coautora de los libros El secreto de mi turbante y La primera estrella de la noche, que hablaron sobre la violencia contra las mujeres en el mundo, aquí y en Afganistán.

Precisamente, sobre la situación de las mujeres en Afganistán, hemos podido charlar con Nadia. Hoy, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, compartimos su testimonio.

– Tu testimonio personal plasmado en El secreto de mi turbante hizo que mucha gente de Cataluña y de España girara los ojos hacia Afganistán y, en concreto, hacia la situación de las mujeres en tu país. Ahora, en La primera estrella de la noche que has escrito con Javier Diéguez, pones el foco en las mujeres de tu familia allí y en su lucha. ¿Qué destacarías de ambos libros y qué te motivó a dar tu testimonio en ambos casos?

La idea de escribir un libro y publicar mi historia y la historia de otras mujeres que estaban a mi alrededor en Afganistán es para hacer visible esta situación de las mujeres que están viviendo día a día allí. Cuando yo llegué de Afganistán en Cataluña, vi que había mucha ignorancia hacia la situación de las mujeres en mi país. Una parte de lo que salía en los medios de comunicación era verdad, pero la lucha de estas mujeres, cómo están saliendo adelante, qué están haciendo y qué había hecho yo misma para poder salir adelante, todo ello, no estaba destacado en la sociedad. A pesar de vivir en una situación de guerra, la población de Afganistán construye su vida sorteando las dificultades y muchas de estas personas, sobre todo mujeres, no tiran la toalla, no dejan de luchar. Esto es lo que yo destaco en mis libros para que se vean las desgracias que están pasando en mi país, sí, pero por otra parte, para mostrar la lucha de estas mujeres fuertes y valientes.

– La imagen que llega a Europa de Afganistán con respecto a las mujeres a menudo es una mirada simplista y cargada de prejuicios: burka, sumisión, matrimonio precoz, violencia física y psicológica… ¿Qué hay de real?

Muchas de las imágenes que llegan a Europa de las mujeres de Afganistán fomentan prejuicios hacia el Islam, hacia la religión. No se habla nunca de las mujeres que representan la otra cara de la moneda: las mujeres que están en el Parlamento, en las organizaciones… Hay mujeres que están alzando la voz para ayudarse entre ellas, no para hacerla llegar a Europa o al mundo occidental. Entre ellas están organizándose, están trabajando, y eso echo mucho de menos que llegue aquí. Siempre llegan los rasgos negativos, pero en Afganistán las mujeres representan muchas más cosas que lo que llega aquí a través de los medios.

– ¿Se están dando pasos para que esta situación mejore? ¿Hay signos de cambio y de esperanza? ¿Qué crees que debe cambiar?

La sociedad afgana se encuentra en un proceso de cambio muy importante, pero el fundamentalismo en una sociedad donde muchas personas son analfabetas todavía tiene mucho peso. La idea generalizada es que los hombres tienen que salir, combatir, trabajar, mientras que las mujeres deben quedarse en casa. Una sociedad no puede salir adelante si no se incluye a la mitad de su población. Falta mucho conocimiento para poder avanzar en la defensa de derechos y conseguir igualdad y libertad.

La esperanza es la base de mi vida. A pesar de todas las personas que mueren en Afganistán constantemente, destaco que cada vez hay más ganas de conocimiento, de estudiar, de aprender, de abrir ese conocimiento a las mujeres. Quizás tardaremos mucho tiempo en ponerlo en práctica, pero yo sé que la paz llegará a mi país. Hoy por hoy la gente reza por la paz, pero mucha de esta gente ha nacido y morirá en un estado en guerra. Una vez se llegue a saborear la paz, la población actual de Afganistán sabrá exactamente por qué luchar y trabajar.

– Como educadora social y después de tu experiencia viviendo en Cataluña, ¿qué rasgos comunes y diferenciales observas entre la violencia vivida por las mujeres en Afganistán o aquí?

Todo lo que he aprendido aquí en Cataluña, de mis estudios y de mi entorno, me hace ver las diferencias respecto a lo que pasa en mi país. Allí la violencia se ha convertido en algo habitual y si un hombre maltrata a su mujer, esto se ve como algo normal, cotidiano. Hay una falta de conciencia enorme y las mujeres no conocen sus derechos, ni su propio cuerpo, ni el porqué de sus propios sentimientos…

Nadia Ghulam

Imagen extraída de: TEDxManresa