Los padres en la escuela

Los padres en la escuela

Tere IribarrenEl proceso educativo que comienza en la familia y continúa en la escuela necesita de ambas partes para conseguir un pleno desarrollo.

La escuela debe tener clara la importancia de la participación y la colaboración de los padres en la educación de sus hijos y la necesidad de una relación clara y abierta para realizar su función de una manera completa.

A veces pueden confundirse el rol de los padres con el de los profesores y se constata que no todos los padres y profesores tienen los mismos objetivos educativos, porque la mirada está coloreada con tonos distintos.

Hay padres que se sienten cómodos en la escuela, tienen relaciones de confianza con los maestros, y hay otros que se acercan a la escuela menos confiados y desorientados. Hay algunos profesores que tienen cierto miedo a la entrevista porque se sienten ninguneados.

Tanto los padres como los profesores, o dicho de otra manera, tanto la familia como la escuela tienen en parte roles comunes y en parte complementarios.

Los roles de la escuela son referentes a los aprendizajes pedagógicos, los profesores eligen el método pedagógico más beneficioso para los alumnos.

La renovación pedagógica se da si los profesores se han reformado en nuevos objetivos, contenidos y metodología. El papel del profesor es semejante al papel del médico en las nuevas formas de afrontar el cuidado de la salud. Son ellos, investigadores, los que aplican sus conocimientos y metodologías. Falta en la sociedad que vivimos el reconocimientos al saber académico y a la experiencia probada.

Los roles de los padres abarcan más, son los primeros educadores pero no los únicos. Es cierto que los padres conocen a su hijo y saben cómo es su temperamento, sus reacciones y un largo etcétera. Por ello, es indispensable que el profesor escuche a los padres (que en algunas instituciones les llaman inadecuadamente clientes), tenga en cuenta su situación y conozca su realidad familiar para poder atinar en el proceso evolutivo del alumno, así como el buen médico acierta en su diagnóstico cuando el paciente le da los datos que personalizan y trasforman al enfermo en persona.

Sería un desastre que los que no tenemos por qué saber pedagogía y metodología de las ciencias hiciésemos la programación de ella.

Sería lamentable que los que vamos a que mejore nuestra salud, recetemos lo que nos conviene.

Padres y profesores son las dos manos que acogen, impulsan, ayudan, acompañan. Son dos manos que vuelan, las dos indispensables.

El aplauso educativo se da cuando esas manos se juntan y lo celebran.

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Imagen extraída de: Speedwriting