Arturo Landeros: "Los tratados comerciales de última generación como el TTIP afectan globalmente a los pueblos"

Arturo Landeros: “Los tratados comerciales de última generación como el TTIP afectan globalmente a los pueblos”

Cristianisme i Justícia / Justícia i Pau / Mans UnidesEl próximo 10 de octubre comienza una nueva edición de los Lunes de los Derechos Humanos (Dilluns dels Drets Humans), una iniciativa de Justícia i Pau, Mans Unides y Cristianisme i Justícia que se puso en marcha hace más de diez años con el objetivo de divulgar, analizar y poner en valor los derechos humanos con la ayuda de expertos e instituciones. Este año empezamos con una mesa sobre un tema muy desconocido por la opinión pública: el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) que se está negociando entre los Estados Unidos y la Unión Europea desde 2013. ¿Quién participa de estas negociaciones? ¿Qué se discute? ¿Cómo puede afectar a nuestras vidas la firma de este y otros tratados similares? ¿Qué papel juega la ciudadanía?

De todo ello hablaremos en esta mesa que estará moderada por la periodista Teresa Carreras y en la que participarán Javier Arregui, doctor y profesor de ciencias políticas de la UPF y experto en políticas públicas europeas, y Arturo Landeros, del grupo de investigación y derechos humanos de la Cátedra UNESCO (UPC). Para acercarnos a la cuestión del TTIP hemos podido charlar con Arturo Landeros que nos ha dado algunas claves sobre el tema entorno al que girará esta primera mesa redonda del ciclo.

¿De qué manera la sociedad civil se ha hecho eco de estos tratados?

Los movimientos sociales, organizaciones, colectivos, plataformas y asambleas ciudadanas de Europa y Estados Unidos comparten una profunda preocupación por las diversas amenazas que plantean el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (Transatlantic Trade and Investment Partnership – TTIP, por sus siglas en inglés, también conocido como Tratado de Libre Comercio Transatlántico o TAFTA) y el Tratado Unión Europea con Canadá (Comprehensive Economic and Trade Agreement – CETA). El movimiento social en contra del TTIP y el CETA representa intereses públicos muy diversos, incluyendo la protección del medio ambiente, la salud pública, la agricultura, los derechos de las personas como consumidoras de productos y servicios, la protección de las normas alimentarias y agrícolas, los derechos de las personas trabajadoras, los derechos de las mujeres y la lucha contra la dominación patriarcal, el acceso público a la información y los derechos digitales y la defensa de los servicios públicos esenciales como la educación y el control público y social de los sistemas financieros, o el bienestar animal, entre otros.

Tienen el firme compromiso de rechazar las actuales negociaciones sobre el TTIP y la inminente firma del CETA, para garantizar un debate político transparente y democrático.

¿Qué nivel de influencia tenemos en sus decisiones?

Al parecer los tratados deberán ser firmados y ratificados por los parlamentos nacionales a fin de ser puestos en marcha. En la actualidad hay plataformas nacionales de resistencia activa al TTIP en más de 20 países europeos, así como estrategias coordinadas de oposición a nivel bicontinental.

El movimiento obrero en los principales países europeos ha salido a manifestar su oposición al TTIP, y las confederaciones sindicales del Reino Unido, Alemania, Francia, Austria, Bélgica, Luxemburgo, España, Italia y Eslovenia se han mostrado públicamente en contra de continuar las negociaciones.

Se han celebrado debates muy críticos sobre el TTIP en los parlamentos nacionales de varios Estados miembros de la UE como Francia y Alemania, y muchos municipios y regiones locales ya están declarándose zonas libres del TTIP en países como el Estado español, Francia, Bélgica, Alemania, Austria y el Reino Unido.

¿Cómo puede la firma de este y otros tratados similares afectar a nuestros derechos?

El TTIP es un acuerdo de gran alcance que se está negociando actualmente entre la Comisión Europea (en nombre de los Estados miembros de la Unión Europea -UE) y el gobierno de los Estados Unidos de América (EEUU). No se trata de las barreras al comercio como los aranceles, que ya son en general muy bajos entre la UE y EEUU. Se centra sobre todo en los reglamentos, normas, derechos corporativos y garantías de inversión. El TTIP tiene como objetivo, supuestamente, facilitar la inversión directa y la eliminación de obstáculos burocráticos innecesarios para el acceso al mercado para las empresas de ambos lados del Atlántico.

Los indicios de los que se dispone -provenientes de las empresas y la industria que está participando de alguna manera en las negociaciones- revelan que el enfoque sobre las barreras no arancelarias y la convergencia de la reglamentación entre ambas partes se está utilizando para impulsar la desregulación, una visión de los derechos de propiedad intelectual que sólo fomentan monopolios, y una carrera para igualar derechos y estándares a la baja. Los supuestos beneficios económicos no tienen fundamento y, en cualquier caso, son marginales para la sociedad en general, incluso en el caso de que fuera cierto lo que cuentan los defensores del acuerdo al respecto. Más bien todo indica que los objetivos del acuerdo amenazan importantes derechos adquiridos en las largas luchas democráticas y los intereses sociales de la ciudadanía de la UE, de los EEUU y del resto del mundo.

Las negociaciones se están haciendo a puerta cerrada, sin una consulta pública efectiva. Los parlamentos nacionales no son informados sobre los detalles de los textos de negociación de la Comisión. Los fragmentos de información que han sido publicados -o filtrados por Wikileaks- generan considerable inquietud.

¿Hasta qué punto podemos intervenir para marcar el rumbo de una negociación tan importante?

Los movimientos contrarios a este acuerdo comercial están creciendo a los dos lados del Atlántico, pues la gente es cada vez más consciente de las consecuencias que tendrían estas negociaciones en tantos aspectos de su vida. Activistas a favor de la salud pública, el medio ambiente y la justicia social están uniendo fuerzas con sindicatos y grupos de consumidores tanto en Europa como en los EEUU para oponerse a la agenda desreguladora del TTIP. Diputados y diputadas de toda Europa han expresado su preocupación por las consecuencias del acuerdo: en enero de 2014, senadores y senadoras de todos los partidos políticos se mostraron en contra del apoyo del gobierno francés al TTIP, mientras que miembros parlamentarios de todos los colores políticos han hecho llegar mociones críticas contra el TTIP en Alemania, el Reino Unido y los Países Bajos.

Ciudades como Madrid, Ámsterdam, Colonia, Edimburgo, Barcelona, Milán, Viena o Bruselas ya se han manifestado en contra del TTIP y el CETA y han aprobado en los plenos municipales declararse “zona libre” de estos tratados. Son 2008 ciudades las que ya se han declarado contrarias a estos acuerdos de libre comercio.

En una serie de cartas que expresaban el creciente descontento por el rumbo de la política comercial estadounidense, 178 miembros del Congreso de EEUU (que tienen la última palabra para aprobar o vetar el acuerdo) se dirigieron al presidente Obama negándose a concederle autoridad para negociar en su nombre y por la “vía rápida” acuerdos comerciales en el futuro.

El movimiento de recogida de firmas, con más de tres millones en Europa, en apoyo de la Iniciativa Ciudadana Europea contra el TTIP y el CETA va en aumento.  En este último año se han celebrado innumerables eventos en contra del TTIP en pueblos y ciudades de la UE. El primer día europeo de acción contra el TTIP, el 11 de octubre 2014, acogió 450 actos coordinados de protesta en 24 países en los que participaron varios miles de personas. El 19 de diciembre 2014, el distrito para la UE en Bruselas quedó paralizado por manifestantes que exigían poner fin a los programas de austeridad de la UE y al TTIP.

¿Qué movilizaciones están previstas y cómo crees que terminará la firma de este tratado?

Las organizaciones de la sociedad civil, sindicales, campesinas y políticas, jóvenes, personas de todo el mundo, convocan un “otoño en resistencia” para exigir la suspensión de los acuerdos de libre comercio e inversiones, como el CETA y el TTIP, y ponen en alerta también sobre el Acuerdo en comercio de servicios (en inglés Trade in Services Agreement, TISA), convencidas de que para promover una sociedad igualitaria y respetuosa de los derechos de las personas y el medio ambiente es imprescindible replantear el sistema de comercio global que, a día de hoy, únicamente favorece la concentración de los beneficios y del poder en manos de grandes multinacionales.

En este sentido, el Parlamento canadiense dará, probablemente, su aprobación a la firma del CETA durante el primer trimestre de 2017. El Consejo Europeo podría dar su consentimiento en otoño de 2016, y el Parlamento Europeo en el invierno 2016-2017.  De ser así, el CETA tendría muchas posibilidades de ser aplicado inmediatamente, sin tener que esperar a su aprobación en los parlamentos nacionales. Incluso si el tratado es considerado mixto, es decir que forma parte de la competencia de los Estados miembros de la UE, puede ser que las ratificaciones nacionales  intervengan posteriormente,  sin ninguna garantía de tiempo y resultado. Por ello el CETA es más peligroso que el TTIP.

Algunos medios están dando por muerto el TTIP, con el argumento de que el ‘Brexit’, el extendido rechazo social en Europa, el cambio de presidencia en EE.UU y la oposición de varias potencias como Francia y Alemania, ambas en periodos electorales, hacen casi imposible completar las negociaciones del TTIP para finales de este año. Pero incluso si no se llegará a firmar el TTIP, basta con que las empresas estadounidenses se instalen en la vecina Canadá para tener los beneficios del TTIP vía el CETA.

Por ello, este otoño habrá movilizaciones en los cinco continentes, ya que lo que está pasando con los tratados comerciales de última generación afecta globalmente a los pueblos del planeta. Es un otoño de resistencia con propuestas de un modelo económico diferente y más justo.

En Barcelona, por ejemplo, se convoca una “cadena humana” para el sábado 15 de octubre a las 17h, desde el Consulado de Canadá (Plaza de Catalunya), a la Oficina de la UE (Paseo de Gràcia-Provença).

Como señala Susan Geroge: “El conocimiento es la mejor arma. Continúen con este debate, aprendan más e informen a todos sus conocidos y allegados… Pueden presionar a los políticos usando argumentos y frases como ‘O le dices No al TTIP o te diremos no a ti’. La lucha contra el TTIP puede acabar con una victoria y ustedes pueden ser parte de ella. Sólo la ciudadanía puede frenar la grave amenaza del TTIP”, del CETA y del TISA.

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Recomendamos también la lectura del Papel CJ “¿Qué es el TTIP? De la democracia al gobierno de las transnacionales” del propio Arturo Landeros.