Vulnerables, vulnerabilizados

Vulnerables, vulnerabilizados

Josetxo Ordóñez EcheverríaHace unos días, unos cuantos miembros de Cristianisme i Justícia pudimos compartir un delicioso encuentro con Jon Sobrino. Sobre este encuentro escribe Josep Cobo en su blog. Lo primero que dijo Jon Sobrino es que la historia es “sangre fluyendo”. Que la realidad humana, la biografía de la humanidad, se comprende en la “sangre que fluye”. Esta perspectiva inicial del “martirio” como lugar epistemológico del devenir humano me sigue resonando en el corazón desde entonces. Es el “dar la vida” el acontecimiento genuino para contemplar la realidad. Acontecimiento que me atrevo a decir que, para Jon, existencialmente tiene un reverso en forma de “ser quitada la vida”. Dar y ser quitada la vida. Sangre que fluye.

El Servicio Jesuita a Migrantes España presenta su informe anual 2015 acerca de los Centros de Internamiento de Extranjeros, los CIE. Un informe que recoge los datos de 503 personas visitadas en los CIE de Barcelona, Madrid y Valencia el año pasado. El énfasis de este informe está en su título, que es el de estas líneas: “Vulnerables. Vulnerabilizados”. El informe dice que “vulnerabilizada es aquella persona que ha sido traída a la situación de vulnerabilidad por mecanismos estructurales económicos, políticos, sociales y jurídicos.

El sufrimiento, la desigualdad social y el conflicto social son algunos de los síntomas de los mecanismos vulnerabilizadores. En relación con el CIE, muchas personas internadas son vulnerables en razón de condiciones personales de partida: la edad, el sexo, la salud, los vínculos familiares, incluso por las secuelas de un proceso migratorio traumático. Más allá de esas condiciones de vulnerabilidad, son vulnerabilizadas por las políticas y las respuestas jurídicas de expulsión y de internamiento. […] [P]ersonas cuyos derechos y condiciones de dignidad han sido vulnerados durante el proceso de expulsión y el internamiento”.

Es necesario, pero ya no es suficiente, partir de la situación de vulnerabilidad de las personas privadas de libertad en los CIE. La realidad nos enseña que el internamiento por sí mismo vulnerabiliza, destruye las defensas psíquicas, físicas, contextuales, sociales de los individuos sometidos a internamiento. La realidad de todos estos años acompañando internos -desde 2012 5.902 visitas- nos enseña que los dispositivos legales de exclusión/expulsión vulnerabilizan. No se trata ya de constatar una carencia personal de resistencia a la adversidad, de falta de fortaleza individual, de falta de éxito de los proyectos migratorios individuales. Quedarnos en ese nivel de constatación puede implicar culpabilizar a los sujetos del hundimiento: son vulnerables; naturalmente, no resistieron.

Pero las personas en los CIE son llevadas sistemáticamente a la vulnerabilidad, vulnerabilizadas. Y no lo eran en el momento antes de ser detenidas, llevadas a presencia judicial e internadas.

Es por eso que nuestro foco en el informe de 2015 se fija en ellas. Sería más tranquilizador pensar la vulnerabilidad previa y justificar así lo que hemos visto y oído en los CIE. Lo preocupante es que la incesante “sangre que fluye” nos enseña el entramado estructural de un CIE que se pretende irresponsable pero que vulnerabiliza, banal, arendtianamente, si se me permite.

Cuánta y qué clase de sangre fluyente vemos (y bebemos) en el CIE, solamente lo intuyo, pues no me cabe decirla. En estos momentos, sobre eso prefiero guardar silencio. Pero no puedo imaginar ahora la necesidad de pensar el internamiento y la expulsión de migrantes sin ella.

vulnerables

Imagen extraída de: SJM